VI-10

 

Amigos y, espero, lectores:

Estamos al borde de la quiebra técnica. Y sicológica, por así decir. Los malos, a quienes denominamos európidos y pancistas, nos tienen acorralados. Y fritos. Todo por una tontería, que es la principal de las razones por las que la raza humana se mete en líos.

La cosa empezó porque alguien se cagó en la madre que parió al Excelentísimo señor Presidente de la Diputación de una ciudad española, no voy a decir cuál. De momento ya estaba Dieguito López con el grito en el cielo chillando como un marranillo y acusándonos de aludir a persona conocida por él, con sus malas palabras y todo. Que no era el caso, por supuesto.

Mira, Diego terció Rafa, Chivo, que le llamamos en confianza, Presidentes de esta utilísima congregación hay montones; eso por un lado. Por otro, que no lo he dicho con mala intención, sino... Ya podías decir lo que dijeses, Diego ni caso: gritos van, gritos vienen, hasta que llegó la amenaza:

¡Y ahora no hago na! Fijaos, con tal irritación, que soltó na en lugar de nada, que es como se debe decir. Pues bueno, lo cumplió: allí está, sentado en el sillón y sin hacer ni pun. No es que antes hiciera mucho, qué va; ahora, menos. Ve que alguien pasa y suelta: ¡Me cag*... en el obispo! (Aunque él lo dice con todas sus letras: me cago; lo que pasa es que nosotros no lo vamos a escribir así y por eso colocamos el asterisquillo y los suspensivos) Y lo hace con toda su mala intención, porque sabe que somos católicos de los buenos, de los que todavía creen en el Purgatorio y en él seguiremos creyendo, por mucho que diga el Papa.

¿Despedirlo? se echó las manos a la cabeza nuestra contable, doña P. Blavoet—. ¿Estáis locos? Y nos lo explicó: ¡Echarlo nos cuesta lo que no está escrito: dos ojos de la cara y otro más que tuviéramos!

De manera que, con todo nuestro afán, desde aquí hacemos una súplica a las fuerzas vivas de este país para que abaraten el mercado laboral o nos vamos al agua. Como no echemos a Dieguito López, se queda con el negocio. Y, lo que es peor, se lo bebe como si fuera una caña.

Vale

 

     

 

Las opiniones vertidas aquí son de la exclusiva responsabilidad de los autores; los cuentos, artículos, poesías, etc., están protegidos por la Propiedad Intelectual y el Copyright, y se prohibe su reproducción total o parcial sin el permiso de los autores.