24-I-11

EDITORIAL

Mordaza tremenda de punta a punta
silencia mi tierra y calla a sus hijos.
Cuando el sol se abre sobre los cortijos
todo enmudece por miedo a la Junta.

En los campos el arado y la yunta
sudan en silencio; con los hatijos
ya no tapan colmenas: amasijos
son éstas, tumbas de abeja difunta.

En tiempos de la helada dictadura
solamente las voces se escuchaban
de agradecidos buches bien pagados.

Ahora, los que creen que la censura
y coba que antaño tanto se usaban
eran muertas, ¡están, en todo, errados!

Hola, queridos amigos:

Estamos subiendo una cuesta como no la recordaba desde los tiempos de Felipe. Ésta, peor. Y lo peor, y con mucho, es lo que nos espera: agárrense fuerte los machos y ¡a rezar!

Pero, bueno, no a todos les va tan mal.

Por ejemplo, a doña Trini Rollán, no; aunque desbancada por Valcarce, no va a la carce ni tiene que devolver nada de nada ni nada. Además, su amigo Tomás se salta la inhabilitación (8 años) a la torera y aboga para que siga chupan, ¡uy, perdón!, trabajando en cierto puesto ¿público?

Por ejemplo, a don Juan Enciso, no; aunque docenas de familias estén pasando hambre porque no se les paga pese a haber realizado su trabajo en cierta empresa municipal. Claro que si el pobrecito Juan no puede pagarles, o mejor dicho, el ayuntamiento del que él es alcalde y del que se han perdido los dineros como el agua por los arenales, ¿qué culpita tiene él? El probecito de Juan ni siquiera sabe por qué está imputado con fianza; menos aún entiende por qué le están llamando de todo cuando le echan la vista enciso, digo, encima.

Por ejemplo, a don Julián Muñoz, no. Hecho un brazo de mar está, el jodido. ¿Que le van a juzgar, dicen? Bueno, ¡y qué! Primero tendría que ir al talego la Pantoja. ¿Qué dices? ¡Pero cómo iba la Justa a permitir tamaña injusticia? ¡Tienes unas cosas...! Ay, ay, ay.

Por ejemplo, don Felipe y don José María, no. Sendas empresas ¿públicas? me los han contratado por una millonada. A lo que ya ingresan (pensioncita vitalicia de las gordas, sueldos como conferenciantes, negocios propiciados por relaciones adquiridas) y disfrutan (asistentes, coche oficial, servicio de seguridad, viajes) ahora van a tener la luz (Antoñito) y el gas (Felipito) gratis y encima les dan un pastón por asesorar. ¿Que qué es eso de asesorar? ¡Pero, hombre, por Dios...! ¡Pues subirnos la luz y el gas!; si está más claro...

Por ejemplo, a don A. P. Rubalcaba, no. Pese a que en su nuevo cargo tiene tanto traaaaarribaaa! Como si un pajarito fuese, un faisán o algo así. Además, si el T. C. dice algo sobre el catalán, a él ¡se le importa! Con su sueldo de triministro se puede costear un intérprete de catalán. Y le sobra aún para otro de moro. Por otra parte, siempre los puede cargar a los gastos de representación.

Por ejemplo, a Paulita, no. Porque no le falta liquidez. Tiene una liquidez teñida de un rubio-amarillo-oro precioso. De la que tú no verás en tu vida. Con muchos ceros y eso.

Por ejemplo, al Conde de Alcalá-Meco, no. Se está hartando de escribir, de tertuliar, y de explicar cómo puede uno hacerse con unos cuantos milloncitos en esta tierra bendita sin tener que devolverlos. Arreglando las finanzas españolas, vamos.

A unos líderes sidicales, tampoco. ¡Trabajan los jodíos..., uuuuyyyy, cómo trabajannnnn! Todo por el bien de los cuatro millones y medio (¿o cinco?) de parados. No paran. Ellos, no paran. No paran de recibir dinero de su amigo el Presi. ¡Así, cualquiera es felí!

A De La Juana Chaos, el hijoputa, no. Feliz también, como un pajarillo. Libre, como el viento ese que es el dueño de la tierra. Ni siquiera le remuerden sus asesinados porque como tiene escolta de cierto gobierno. O la tuvo. Estuvo muy malito, sí. Metía la barriga hacia dentro e iban y le sacaban una foto. Y, ¡a comer!

¡Oy, y a la Pajín! A ésa, menos. Ni a su mamá, ni a su papá. Se lo pasan de bien en el ayuntamiento de cierta ciudad costera alicantina que tiene nombre de moción de censura..., ¿cómo es...? ¡Nada, que no me acuerdo! Además, carece, la nena, carece de problemas económicos, de ésos tan extendidos hoy día. Sí, gracias a Dios, tiene trabajo. Sí, muy bien remunerado, si; claro, pero es que trabaja..., la tira. Sí.

¿Sebastián, dices? ¡Menos! A ése, menos. Tiene guardadas un montón de bombillas no sé dónde. No alumbran porque no se usan, claro, pero cuando se empiecen a usar, ¡ya verás! ¡Unas luces! Sebastianas, yo las llamo así: bombillas sebastianas. O luces, que es lo mismo. Sí, tenemos una suerte...

Y al cinco % de la población española, TAMPOCO. Es el % que vive de la política: éstos, menos aún. ¡Que cómo sé que este % corresponde al porcentual de vividores de la cosa pública en su rama más..., ¿cómo te diría? ¿Cómo dices?... ¡Exacto, eso es! Bueno, pues mira, lo sé porque cuando cualquier encuesta trata de si hay demasiados políticos en España, o de si cobran demasiado, o de si sus jubilaciones son así o asao, siempre sale un 95% que piensan que SÍ. Un cinco, que no.

A los responsables del disparate de El Algarrobico. A éstos tampoco les va nada mal: están logrando que el personal se olvide de ellos, aunque muchos sabemos quiénes son. ¡Los querríamos ver a todos Juntos, Juntos, Juntititos, ay!

¿Dices que esto se va haciendo muy largo? ¡Ummmm..., me parece que sí! Lo malo es que no he hecho más que empezar.

¿Cómo? ¿Que ya he indicado un montón de gente a la que las cosas les van viento en popa?

¿Que lo deje? ¿Que te tienes que ir a cobrar el paro? Bueno, si es por eso, sí; pero luego seguimos, ¿de acuerdo?

VALE

 

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