EN LOS BOSQUES DE LA CHINA
 
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Bueno, pues don Bono se nos ido a la China, creo. Ahí, en la China quiero decir, es donde se perdió la chinita; en uno de los bosques que hay por allí; andaba perdida y entonces va y se encuentra con alguien que también andaba perdido, el muchachillo me parece que era. Pero no teman: no todo se ha perdido. Sólo, Bono.

Aquí nos queda Garzón, por ejemplo; y las centrales sindicales; y el 20’05 % de tasa de paro y subiendo. Camps también está por aquí; algo perdido sí anda su sastre; estará hilvanando, vamos, digo yo. Y Enciso, el alcalde de El Ejido, ahora en su séptimo u octavo mes en el talego. Los mismos que llevan los de su equipo asegurando que no tenían ni idea de nada de nada. Los mismos que llevo yo diciendo que ¡tururú! Saludos al señor Añez. No a todos los Añez de España sino sólo a uno. ¡Tururú!

También están unos señores muy serios recogiendo firmas para que las cuentas de los Reyes se revisen con lupa de ver. ¿Recogerían las mismas firmas si se tratase de revisar las cuentas del Presidente de la República? ¿O es que son tan ilusos que se creen que los Presidentes de República salen de balde? ¿O es que piensan que los Presidentes lo van a hacer mejor cuando haya acabado el trámite del quítate-tu-que-me-pongo-yo? Porque muestras hemos tenido ya aquí. Y no buenas. De todas formas los recogefirmas son un grupúsculo que se incrementa hacia el mínimo, testigo residual del fracaso del régimen de gobierno más dictatorial y sangriento que figura en los libros de Historia. Y ésta no van a poder borrarla: Stalin fue mucho Stalin; Castro es mucho Castro; Chávez es mucho Chávez; Mao fue demasié.

Franco también hizo sus deberes. Y Carrillo. Ambos los hicieron, ¡vaya si los hicieron! Y los enterraron, además. Ahora hay quien quiere desenterrarlos, los deberes, y digo yo: ¿para qué?, ¿para gastarnos el dinero?, ¿para enterrarlos luego en otro sitio? ¡Pero, hombre, por Dios, qué mejor sepultura que la tierra que les cobijó en vida, les amó en el infortunio, les alimentó en la injusticia y los mató en el odio?

¿Acaso querrían estos deberes que sus nietos pasaran por lo mismo que hubieron de sufrir ellos? Y se lo contesto como hijo de represaliado: ¡NO!

¡Ah, se me olvidaba, señor Soler: bien vuelto a casa, señor, bien vuelto! ¿Ha tenido buen viaje, señor Soler. ¿En qué ha venido, señor Soler, en el AVE o en Al-Ándalus? ¿Ha encontrado usted acomodo ya, señor Soler?, ¿han determinado ya un chiringuito ex profeso para usted, señor? Porque, si no, aquí tiene usted un huequecito en qué entretenerse. Ahora, eso sí, tendrá que sudar porque aquí somos como nos mandó Dios que fuéramos: honrados y muy, pero que muy trabajadores. No vaya usted a interpretar esto como si nosotros pensáramos que usted no lo es, que no es así. ¡Un momento, un momento... ah, bien! Me acaban de decir que sí que tiene usted su acomodo ya, algo que ver con las gallinas, supongo, porque aquí, a mi lado, Diego no cesa de repetirme ¡pita, pita, pita!, será eso, ¿no?

¡Tacaño! A usted se lo digo, señor Rodríguez, sí señor: ¡tacaño! ¿Para qué quiere usted tantas concejalías, eh? No tendrá bastantes con la mayoría absoluta sino que, encima, quiere darle una a Judas el Veguero. ¡Vamos, hombre, un poco de seriedad! ¿No sabe lo que dice la coplilla? Mire:

Este Gial de Almería
y el otro Gil de Marbella
son lo mismo si a uno de ellos
le quitas la a que lleva.


Oye, ¿y la manía que les ha entrado a los que investigan los delitos contra la propiedad pública, tipo Mariano Rubio, Costa, Roca, el Pantojo, etc, etc, etc, de arramblar con inocentes a manos llenas caminito del talego? ¡Porque todos son inocentes! Al menos, eso dicen cuando el juez les pregunta. Y no va a dar la casualidad de que todos respondan lo mismo no siendo verdad, vamos, digo yo, ¿no? Además, y esto es lo más fuerte: no devuelven ni un céntimo de euro, que es lo primero que deberían obligarles a hacer en el supuesto de ser culpables, ¿no creen ustedes? Pues, lo dicho: ni un euro. Así que, en consecuencia, son inocentes. ¡Un momento, un momento, que me parece que me estoy liando! Veamos: inocentes, ¿ellos o nosotros? Porque todos no lo podemos ser: se pierde el dinero y no aparece: ¿dónde están los inocentes? O sea:

Precioso.

Tremendo.

Porque un gobernante, todos los gobernantes, han de ser los que den ejemplo a los demás ciudadanos cuyos destinos rigen. Ejemplo bueno, por supuesto. Los primeros han de ser en defender la Constitución en todos los aspectos refrendados por los españoles y que, por supuesto, siguen vigentes porque no han sido derogados. Así:

El español es el idioma oficial en todas las regiones de España, incluso en Cataluña. Todos somos iguales frente a la ley, hasta el hijoputa de Juana Chaos, ése que ahora se anda riendo sobre tierras irlandesas (o por sepa usted dónde) de veinticinco españoles inocentes y bajo tierra asesinados por él. La igualdad de mujeres y hombres, aunque algunos nos estén ofendiendo a los naturales al hacer pública ostentación de su sometimiento medieval al macho, con velo y argucias, incluso amenazas ¡a los que hemos nacido aquí y que en sus países de origen tendríamos que andar con más cuidado que judío en cochinera!; etc, etc, etc.

¡Ay, Dios mío, si es que existes, lo tienes que estar pasando en grande con el ganado que has logrado enchiquerar en esta piel de toro!

Sólo te pido, por si acaso, que no permitas esa negociación que se está efectuando: es una tabla de salvación tan innoble y deshonrosa como torpe e infame es el que alguien pretenda eternizarse en el poder echando mano de ella. Ya lo hizo una vez: de Juana, asesino de veinticinco españoles inocentes, en libertad; la Justicia, silenciada y ciega.

Pero el pueblo trabajador y parado, con su honra intacta y su vergüenza ajena: ¡Dios, que buen vasallo...!

Vale