LA ESTUPIDEZ
 
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Los empresarios almerienses del mármol van a emprender acciones judiciales contra el arquitecto contratado por la Junta para rehabilitar el Palacio de San Telmo, ya saben, el palacio ese que todos los andaluces tenemos en Sevilla, ¿eh?

Mal.

¿Para qué emprender tales acciones contra un subordinado?

Miren, si un gobernante ve que un señor al que ha contratado para una determinada función pública le da por malgastar el dinero que se le entrega, su obligación es despedirlo. Si este contratado, encima o por ende, se aplica a hacer labor de zapa en contra de los intereses de la comunidad que el gobernante representa, éste debe despedirlo todavía más y con una buena patada en el culo, con perdón. Ahora bien, si el gobernante no lleva a efecto ninguna de tales acciones, es lícito preguntarse la causa de tal pasividad.

En el caso que nos ocupa, la Junta de Andalucía contrata a un señor que escoge mármol de Carrara en lugar del de Macael para la obra de rehabilitación.

—Es que es del mismo tipo de mármol que el original —responde a las quejas y reclamaciones de los productores de mármol andaluces.

Bueno, esto podría ser una razón.

El mármol original era de Carrara, dice este tío, ¿eh? Quiere seguir en su labor las directrices del original, dice este tío, ¿eh? Las sigue y nos jode, digo yo. Porque ¿se habría inclinado este tío por el mármol de Carrara si las canteras del mármol andaluz estuviesen en Sevilla o provincia, eh? A lo mejor entonces este tío habría preferido el mármol sevillano en lugar del itálico, ¿ah? Y no nos habría jodido, digo yo.

Porque preferir el mármol italiano significa que algún montante económico va a salir de la comunidad rumbo al exterior, ¿no? Y esto es perjudicial para la economía de la comunidad, digo yo. En perjuicio, además, de la posible ganancia a generar y que ya no se queda en la comunidad ¿ah? El gobierno de la Junta, ni pío.

Bueno.

Pero es que entonces va este tío y se luce haciendo unas declaraciones en las que deja bien clarito que si le ha tirado más el mármol de Carrara ha sido debido a la mejor calidad de éste sobre el andaluz.

Bueno, ya no más.

¿Eran de una empresa sueca las lámparas originales del dichoso palacito? Porque si no lo eran, ¿por qué eligió el pajarito unas carísimas en lugar de las originales? 800.000 euros en lámparas suecas. Toma ya.

En cambio, el mármol ha de ser italiano porque así lo era el original.

Embustero.

¿Y la Junta? Pues..., bien, gracias.

Allí estaba hecha puro almíbar intentando convencernos a los recién congelados de que aquel palacio era la octava maravilla del mundo. O la novena. Y que era de todos los andaluces. Cuando todos los andaluces con dos dedos de frente sabemos quiénes son los que van a pavonearse de palacio y a disfrutar de él y de su marco suntuoso.

Pues, eso: caso de querellarse con alguien, contra los responsables de tal dispendio en época de tan grave crisis como la que desde hace ya tres años sabíamos que se nos venía encima. Pese a los mensajes del gobierno, central y autonómico, a sus triunfalismos franquistas y a sus dispendios bananeros.

Y es que el daño, en este caso, ya no es sólo económico sino que sobrepasa el marco de éste y se adentra peligrosamente en el mercantil: en un mercado tan disputado como es el del mármol, en unos momentos tan críticos como los actuales, ¿cómo es que el gobierno (o desgobierno) de la Junta no emprende acciones contra el que con sus declaraciones tan malvadas, imprudentes y dañinas hace lo que puede para que la demanda mundial de mármol se incline hacia la producción italiana?

Pues, no, señor; la Junta no sólo no hace sino que allí aparece, sonriendo tan campante al lado del autor del desmán. Como dándole cartas de reconocimiento, patente de corso expedida por él. Por el malgobierno de la Junta, digo.

¿La causa?

Sencillo. Pienso que puede ser una de éstas, elija usted:

El gobierno andaluz es el imprudente que está detrás del imprudente. La mano negra esa que mece la cuna, ya saben.

El gobierno andaluz es tan inepto, torpe, incompetente, ineficaz como parece. O sea, se las meten dobladas.

El gobierno andaluz saca algún beneficio de esto. ¿De quién? De esto. ¿De quién? De esto. ¿De est...? ¡Ah......, ya caigo!

El gobierno andaluz entiende que Almería no es Andalucía, sino la teta de la vaca tonta.

¿Ve usted? ¿A que sí?

Bien, bien, bien. Veamos, veamos. Llevamos para treinta años ya de dictadura socialista. ¿Cree usted que, con esta efemérides magna, el gobierno de la Junta debería:

emprender la segunda y más gloriosa celebración por los 30 años de paz... ciencia?

darnos a cada almeriense un palito para que lo chupemos al grito de ¡Qué buenos son los padres socialistas, qué buenos son que nos llevan de excursión!?

ponernos en atasco indefinido de viernes a domingo a la entrada del puente de Rioja sin pausa ni para mear?

ofrecernos a los almerienses el papel de payasos en el Gran Circo Andaluz?

obligarnos a ir en peregrinación al Palacio de San Telmo una vez al mes, dar unas vueltecillas alrededor de la casa de Guillermo Vázquez, el pajarito de marras, y, para acabar, estación penitencial frente a la de Manolo Chaves con rosario y letanía contestona de ¡No lo volveré a hacer!?

incluirnos a todos los almerienses en una Relación de Andaluces Contentos con los Disparates y Animaladas de la Junta Sevillana?

Nosotros, como buenos y pacíficos sumisos, estamos tan satisfechos de cómo nos trata y ha tratado la Junta de Sevilla que desde aquí les queremos manifestar nuestro reconocimiento y apoyo. Por eso, y con el mayor de los respetos, les hacemos saber a nuestros políticos regionales que:

estamos locos de contentos con ellos;

no queremos ni pensar qué haríamos sin ellos;

cada jueves rezamos por ellos la oración de san Tadeo Eslomato, ésa que dice ¡De Almería a Graná, la autovía está fatá! ¡Y de Graná hasta Almería, más joía entavía!;

cada miércoles hacemos lo propio con la de san Macabeo de Pollo, ¡Y de Graná para allá, la autovía está fatá!;

los martes hacemos triduos a las intenciones de santa Carmela Barata y al grito de ¡Doña Bibiana Aído es mejor que santa Tecla!;

pedimos que se incluyan las distintas prisiones erigidas en tierra andaluza como “Lugares TIP”, o sea, Turísticos de Interés Político, dada la innegable categoría de los políticos que en ellas se alojan o han alojado (don Jesús Gil, que en gloria esté gastándose lo que robó; don Julián Muñoz, que con su gitana esté esperando el canto de la gallina; don Juan Enciso, que no ha podido asistir a la apertura de El Corte Inglés debido a alojamiento forzoso en El Acebuche, etc.;

insistimos: los talegos han de ser catalogados como Lugares TIP, entendiendo la categoría aún más innegable de los políticos que en ellas deberían alojarse.

Todo llegará. O....

¿caerá esa breva?

¡Ojalá!

Vale