COSAS DE CASA
 
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Bueno, pues ¡ea: ya está Julianito en la calle! ¡Sí, señor! ¡Lo que oye: en la puñetera calle! O sea, no tiene que ir al saco ni a dormir siquiera. Ya puede hacerlo con la Pantoja sin que la Pantoja tenga que ir a hacerlo donde algunos piensan que debería. Y, lo que es mejor: sin haber devuelto el dinero que estafó. Julianito, me refiero, claro está, por supuesto, ni que decir tiene. Sin haber devuelto nada de todo lo que, según nos informó la prensa nacional, afanó. Basura debió de ser todo, puesto que la levedad del castigo así lo hace suponer.

Aparte, claro, de que en bolsas de id. lo llevaba a casa.

¿Habrá hecho nuevas e interesantes amistades en un mundo tan prometedor? Quiero decir que si habrá entablado conocimiento con, por ejemplo, don Mario Conde, no el famoso financiero, ¡por Dios!, sino el Conde de Alcalá-Meco, ése que ahora anda dando conferencias y publicando libros, libre como los pajaritos no enjaulados. Ambos, libros y conferencias, sobre esa faceta laboral que tanto domina, ya saben ustedes. Y, ¡casualidades de la vida!, sin haber devuelto nada de lo mucho que en la cima de su carrera consiguió por méritos propios. Como Julianito, o Ulianito, como se dice por Jaén. Candidez ajena. Ceguera ¿de quién?

Visto lo anterior, consideramos, o sea, proponemos que cualquier mangante que sea pillado con las manos en la masa y cuanta más masa mejor, sea obligado a:

1) devolver hasta el último céntimo de euro afanado;
2) reintegrar una cantidad igual a la afanada;
3) traducir el euro a días y que cumpla en el saco tantos euros como días corresponda;
4) recitar cada noche las treneras vespertinas: ¡Ay, don Mario, Mario Conde / Mario Conde, condenado, / saldrás cuando digas dónde / has puesto lo que has robado!
5) Rezar cada mañana los maitines carceleros: ¡Ay, Julián, Julián Pantojo / Pantojito, Pantojero / o te mueres en remojo / o devuelves el dinero!
6) atender, en el saco, a una conferencia diaria que don Mario, el Conde de Alcalá-Meco, dará de forma desinteresada;
7) asistir, en el saco, a un recital diario que doña Isabel, la Viuda de España Entera, dará de forma desinteresada;

Habida cuenta de que ambos actos:

A) no pagarán derechos de autor al Rey del Pollo Frito;
B) serán vigilados por oficiales de prisiones a los cuales se proveerá de auriculares, tilas, psicólogos y comisiones por asistencia.

PS: Sería interesante averiguar lo que el pueblo intuye:

¿Qué manta os cobija, hijos, / hijos de puta, ladrones, / que esperando en escondrijos / esperan vuestros millones / y todos vuestros alijos / disfrutáis cuando en un tris / hacia la calle partís / aprovechando entresijos, / de unas leyes que a bribones / permiten tales acciones?

Una de dos:

1) si las leyes permiten esto, no son buenas; hay que cambiar las leyes, ergo, el poder político, que obra por omisión (hay que aclarar que el Congreso no ve con frecuencia a todos los diputados que debiera; además, los que ve están domados por las listas cerradas y elquesemueva y la foto);

2) si las leyes no permiten esto, pero esto pasa, hay que cambiar a quienes las interpretan; ergo, el poder judicial;

3) si esto no pasa, no hay que cambiar nada;

4) si esto pasa, aquí no pasa ná, o sea, pasa ná, tío.

Vale