HONRADEZ POLÍTICA
 
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OPERACIÓN INCISO: Nuestro veapor, P. Bolines, entrevista a J. Cañez, secretario general del PALO.

 

PB: Buenas tardes, señor Cañez, y muchas gracias por su deferencia al concedernos esta entrevista.

JC: Güenas tardes, un plaser.

PB: ¿Qué nos puede decir de las grabaciones que están en boca de todos y que atañen directamente a su partido?

JC: Puñao mentiras. No se lo creen ni ellos. To es pa haser daño ar prójimo y pa cargarse la democrasia. Vergonsoso. Pa mí que estamos otra ves en los añés, quiero decir, en los años de Franco.

PB: Todos los partidos del arco parlamentario en la provincia piden la dimisión de usted y del actual alcalde accidental. ¿Qué tiene usted que alegar a esto?

JC: Na. ¿Que voy a disir ante tar disparate? Vergonsoso. Pura envidia porque les habemos ganao toas las elecsiones. Si tienen güebos, que se presenten a las der año que viene. Nuestro arcarde es una joya; na más que con los votos que va sacar allí, vamos a tener mayoría pa haser lo que nos sarga.

PB: Al decir allí, ¿quiere decir El Acebuche?

JC: Natural. ¿Ónde si no? Este hombre saca votos de debajo las peñas. ¿Qué no va a sacar en la cársel con la de gente que hay allí que tienen nuesta misma forma de pensar, eh? ¿Arrasamo, que se lo digo yo, arrasamos! Antonses se van a enterar toos esos que nos han traisionao. Que s'apreparen.

PB: ¿Quiénes, según usted, son los que se tienen que preparar?

JC: ¡Toos! Ampesando por er Dieguito, que nos ha traisionao como san Júas traisionó a la Virgen, y arrematando por er Luisillo, que ése es el peor de toos. ¡Pero en qué cabesa cabe que no tenían idea de lo que estaba pasando aquí! ¡Pero si lo sabía too er mundo!

PB: Ustedes también, como es lógico.

JC: ¿Quiénes? ¿Nusotros? ¡Anda allá, hombre, pero si aquí no ha pasao na de na! ¡Si, mire usté, si ha pasao argo habrán sío argunos numeriyos que s'han trastocao o argo así! Ya sabe usté como son esas cosas. Los números son mu joíos, los deja usté solos y s'arrejuntan y cosas asine.

PB: Entonces usted mantiene la presunción de inocencia del señor Inciso, el alcalde.

JC: ¿Que si la mantengo? Po's claro que la mantengo? Pero en qué cabesa cabe que aquí iban a estar pasando toas esas cosas que disen ¡y nusotros tan ajenos!

PB: ¿Y el señor Inciso? ¿Cómo puede dirigir el Consistorio desde la cárcel?

JC: Pos mir'usté, ¿qué quié que le diga? Muncho mejor que antes. Ahora lo tenemos localizao a toas horas, sabemos ónde está; no es como antes, que hoy estaba aquí, mañana en París, pasao en Italia, y al otro día en la Nueva Chori esa; un ajetreo que me traía er probe. Ahora, no; come a su hora, se acuesta a su hora, no va a los partíos, lo ve too por la tele, amos, que los der pueblo tenían que estar contentos de tener un arcarde asíne. Tan conresponsable y tan contenío y organisao y eso, ¿me comprende?

PB: Casi me están dando ganas de votarle, ¿sabe?

JC: Lo mejor que pué haser. No se arrepentirá, que se lo digo yo. Los únicos que desimos las verdades del... ¿era el zapatero o el marrullero o el...?

PB: El barquero.

JC: ¿Seguro? Pues ése. Toos sabían lo que había y ahora disen que no. Nusotros sabíamos que no había na de na ni na, ¿comprende?, y por eso no disíamos na.

PB: Claro que comprendo, claro, y cada vez mejor.

JC: Y la prueba de eso es que la Carrasca se está paseando tranquilamente con su perrito en lugar de ir al trabajo, pa que s'antere.

PB: Pero sí cobrará el sueldo, ¿no?

JC: ¡Hombreeee! Honraos pué que seamos; pero tontos, no.

Con ello, queridos lectores damos fin a esta entrevista con don José Cañez. En contra de lo que pensábamos, nos hemos encontrado a una persona culta, inteligente y honorable; la mejor, en nuestro criterio, para seguir guiando con mano firme los destinos de este nuestro pueblo. No sólo de nuestro pueblo sino también los de la Diputación de Almería, si se tercia. En coalición, claro está, con el peso pesado, pesado, pesado de nuestros últimos 30 años de paz. Ciencia.

Vale