EL PALACIO DE LA MÚSICA CATALANA  
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Histórica interpretación de la “Tocata, agarratta y posible fuga” (del gran maestro Luis Candelas) por Félix Millet, acompañado al piano en todo momento por Jorgito Montul “Manecitas de Plata”, en el marco grandioso e incomparable del Palacio de la Música Catalana. Durante la misma, el ex-Presidente del Orfeón Catalán se revela como un cantante de categoría, aunque en declaraciones posteriores advierte que no está mejor pagado que otros que, en su criterio, interpretan mejor que él pero no cantan en absoluto.

Se estima que los emolumentos de Félix Millet, el cantante revelación ex-director del Orfeón Catalán, no sobrepasan ni siquiera los 20 millones de euros. Se asegura, eso sí, que en una francachela cultural de agárrate y no te menees que yo me lo llevo calentito, el famoso cantante revelación y nueva estrella del panorama nacional, repartió euros a diestro y siniestro, mejor dicho, a siniestro y siniestro sin que nadie advirtiera en sus movimientos directivos nada extraordinario. “Esto es mejor que Operación Triunfo”, son palabras que se han puesto en boca de don Arcangélico Colomencia, muy conocido por su interpretación del famoso chotis “Los segadores” (de la zarzuela “¿Dónde estará mi carro?”, del maestro M. Escobar); don Arcangélico fue uno de los presentes en la histórica ocasión.

Entre las figuras de la sociedad catalana asistentes también se encontraba monseñor Tirar y Arborsillo, a quien Félix, el cantante revelación, sin que apenas nadie lo advirtiera, dio un cariñoso pellizquito de tan sólo 630 mil eurillos de naíca y menos.

Al final del acto se realizó un sustancioso reparto de premios (vulgar pedreílla, como se conoce); entre los beneficiados por la misma se encuentran, entre otros, el grupo folclórico “¡Que Viva Muchos Años don Olé Palmó”, muy conocidos por lo incesante de su labor muy importante en pro de algo que no puedo decir qué es porque no lo sé, y doña Roja Gracioja, famosísima cazadora residente en territorio americano (a 12.000 eurillos el tiro).

El acto lo cerró, por ahora, un conocido personaje de la ciudad condal que, tras reñirles breve y cariñosamente y, por supuesto, en tono jocoso, les recomendó un poquito de descanso (hasta que las aguas se calmen y se acalle un tanto la exaltación popular levantada por evento tan digno de recordación) antes de reemprender sus giras por la Polinesia, las Mauricio y otros enclaves bien conocidos por todos los buenos melómanos. Don Félix, tras atenderle con la mayor de las seriedades, pareció tomar el consejo en sentido literal (aparentemente), así como Montul, su pianista acompañante, y declaró que en los próximos meses se va a dedicar con exclusividad a terminar de adecentar su patrimonio inmobiliario, el cual, según nos hemos podido enterar, necesita de urgentes obras de recuperación, en el sentido más amplio del término.

Fueron ampliamente aplaudidos por los políticos asistentes al acto. Y por el resto de la burguesía catalana también. Hicieron mutis por el acostumbrado foro, o sea, el mismo por el que anteriormente abandonaron en clamor de multitudes Juanito Guerra "er Niño der Cafelito", don Mario el Conde de Alcalá Meco, Mr. Phillyps el X-hombre de los G-men, y tantos otros que dejaron digna huella de sus zapatazos por el escenario más insigne de la Contemporánea Historia Ejemplar Española (CHEE).

Mosén Félix, aturdido y emocionado hasta los tuétanillos, declaró que lo único que lamenta es no haber tenido nada más que dos hijas casaderas; preguntado por nuestro veapor, confesó que al menos una treintena, para haberlas casado tan barato y tan bien, si no mejor, que a las dos primeras. Al decir esto, lloraba.

Enternecedor y emocionante. Palabra.


Vale