EJERCICIOS NO ESPIRITUALES
 
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Yo, como es cosa sabida en mi casa, no entiendo de economía más que la gente normal criada en una cueva del camino de Marín, medio instruida luego según los cánones de la escuela del hambre y la posguerra en hogar de rojo represaliado. Por eso, siempre me he escandalizado de la impunidad con la que bancos, cajas de ahorro, grandes eléctricas y otros negocios, publican a los cuatro vientos los multimillonarios beneficios originados en su actividad. Laboral, claro. Legal, por supuesto. Ética y moralmente justa, vamos, digo yo, ¿no?

Los bancos/cajas, por ejemplo y es un poner, se echan las manos a la cabeza y lloran lágrimas de tinta impresa cuando sus beneficios no superan los de ejercicios anteriores.

Se lee: El Banco/Caja de tal sitio (o tal otro) declara un mal ejercicio en el semestre (o trimestre o año) recién pasado al no haber superado las cifras de anteriores; más adelante, se lee: Sólo obtiene mil cuatrocientos millones de euros en lugar de los dos mil esperados. Y digo, yo, digo: ¡Coño!

Sigo leyendo, a lo mejor otro día u otro periódico, y me entero de que el Banco de marras ha obtenido tan mal ejercicio, ¡encima de perdonarle no sé cuántos millones de euros a tal (o tal otro) partido político! Y digo yo, digo: ¡Coño, coño!

A continuación, por la radio (es otro poner) me entero de que no sé qué partido y no sé qué otro andan enredados por hacerse con el control de tal o cual Caja/Banco, incluso se ha dado el caso de greña entre dos gerifaltes del mismo partido y por el mismo motivo. Y digo yo, digo: ¡Coño, coño, coño!

¿Y usted, amigo mío? Usted, sí; a ver, sí señor, a ver:

¿Qué dice usted al enterarse de que María del Carmen Fernández (concejala en El Ejido, Almería del PAL, partido de Juan Enciso, actualmente ilustrísimo huésped del Acebuche hasta que, con una mínima fianza de lo que presuntamente ha robado, salga; no ella, ¿eh?, sino él) gastó 6.000 euros de las arcas públicas en llamadas a una pitonisa en 2006? Pitonisa, dicho sea, que debía de ser buena en lo suyo porque acertó en lo de que no devolvería ni una perra.

¿Qué dice al saber que el ilustrísimo Ernest Benach, todo un señor diputado de ¡Izquierda Republicana! de Cataluña y, además, presidente del parlamento catalán (con sueldos, claro), adquirió en X-08 un Audi por 100.000 euros con cargo a las arcas públicas y, encima, gastó, de las mismas arcas, 9.276 en comodidades y lujos para su cochecito nuevo: escritorio en maderas nobles con reposapiés eléctrico, una televisión, entrada para mp3 y conexión Bluetooth? Al decir 2008 quiero significar en plena crisis económica y congelación salarial de funcionarios.

¿Qué dice al tener conocimiento de que Eduardo Zaplana (ese señor del PP que fue conocido a nivel nacional cuando, como concejal de Benidorm, expuso a los cuatro vientos sus ansias de enriquecerse con la política) ocupa un alto cargo en telefónica cobrando cantidades millonarias y, esto, sin estudios específicos, sin oposiciones, y sin problemitas laborales ni nada?

¿Qué me dice si le digo que no son sino simples pétalos del vergel de rosales del que tenemos la suerte de disfrutar para mayor delicia nuestra y masoquismo atávico hispano? ¡Y de las pensiones! ¿Qué me dice de las pensiones que nuestros politiquitos se han auto-impuesto, los muy caraduras?

¡No, no, mire, mejor no me diga nada! Déjeme que pruebe a ver si acierto; casi seguro, ¿eh?, casi seguro que lo que me va a decir entra de lleno en una de estas opciones que le ofrezco:

a) ¡Es que el que él/ella se lo merece!

b) ¡Nos lo podemos permitir, pa eso semos ricos podríos!

c) ¡Oiga, usted que paice que tie cierta mano, ¿por qué no habla con la señá esa de Elejio y le dice que yo sé echar el taró mejor que naide! ¡Y el mus y el póker tamién! Y hasta porvos, si hase farta. Too sea por comé.

d) ¡Amos, toos a pagar más impuestos pa que gasten entavía más!

e) ¡Pos los míos gastan más que los tuyos, cuche éste!

f) ¡Es que trabajan demasiao, los probes!

g) ¡Dígame aónde se estudia pa político!

h) ¡Es que se quiere cargar usted la democracia, so liante?

i) ¡Coño, coño, coño, joer!


Bueno, pues no, señor@ mí@. O sea, no me quiero cargar la democracia instaurada en este todavía país. Para empezar, porque esto no es verdadera democracia. ¿Cómo quieren convencernos de que lo es si, hoy mismo, acabo de leer en dos diarios que la ministra de defensa ha resucitado la tan denostada y olvidada censura? ¿Cómo quieren que nos lo creamos si es un hecho que con dinero o influencia es más fácil salir de la cárcel, y, más fácil aún, no entrar (aunque este dinero proceda de fuentes nada claras, ej.: Julián Muñoz, el ajuntado por amparado; Juanito Guerra, el señorito del cafelito; Gil y Gil, creador de la saga los herederos de Marbella; Diego López el Pescaderías y los -ipico asesores con sus jefes a la cabeza, etc...)? ¿Cómo, si aquí los políticos han metido la palabra dimisión en un cofre de madera, lo han cerrado con llave, a continuación lo han quemado con gasolina, han puesto el ventilador sobre las cenizas y, para mayor seguridad, han echado las llaves al fondo del mar Matarile? ¿Cómo, si los políticos se han adueñado de cierta convención, de no mucha tradición entre nos y cuyo nombre no quiero decir, y la han convertido en objeto de goma y rechifla? Y nada sucede: todo sigue. Igual. O peor; lo cual es, lógicamente, peor.

Ahora, eso sí, al César lo que es del César: trabajar, ellos, ¡como pocos! El hemiciclo plenivacío en poliocasiones.

Pues, convénzase, amigo: son ellos los que nos han de dar ejemplo al resto de la ciudadanía. Ejemplo que, claro está, no debe ser éste que nos están dando, sino muchos otros. De honradez, decencia, caridad, claridad, responsabilidad, sensatez, fortaleza, veracidad, amor a un país llamado España; entre algunas otras cualidades más, que usted sabe, yo también, y la inmensa mayoría de los que nos rigen, estimo que NO. Por todo ello, se lo pido: ilústrese, hable y escuche, no vea demasiada tele, no compre demasiada prensa, oiga alguna emisora de radio, lea mucho a nuestros clásicos. Y, sobre todo, PIENSE por sí mismo, no deje que los demás lo hagan por usted.


ESTOS GOBERNANTES, señor/a mío/a, NO NOS SIRVEN: SE SIRVEN

 

Vale