MESIANISMO MASÓNICO
 
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En los presidentes que llevamos sufridos en esta especie de democracia prostituida que se ha instaurado en nuestro país, he observado un fenómeno que es, en mi concepto, igualmente aplicable a Felipe, a Aznar y a Zapatero; es, pues y a lo que parece, un fenómeno que sobrepasa ideología política ya que, de los tres, dos de ellos pertenecen, aunque sea nominalmente, a la izquierda, y el tercero, a la derecha. La evidencia de dicho fenómeno permanece, a la espera de que cualquiera la consulte, en los archivos de radio, prensa (hemerotecas), televisión, en la WEB, y hasta en la mente de los que han vivido con más o menos consciencia (o conciencia, como se dice ahora y yo no prefiero) y experiencia los años de las presidencias de los antedichos.

Al menos, cada uno de ellos ha supervivido durante dos legislaturas; pues bien, en la primera de ellas, en la primera de sus respectivas legislaturas, los tres se han aplicado con mayor o menor acierto a intentar resolver la problemática que se encontraron en el país a su llegada al poder; en la segunda, en cambio, todos sus esfuerzos (o al menos una parte mayoritaria de ellos) se dirigieron al ámbito internacional, a arreglar el mundo, vamos. Y se olvidaron o relegaron a un segundo y muy postergado plano la problemática nacional.

Veamos el caso Zapatero:

En la actualidad se está atravesando una crisis en la que cualquier persona razonable cavilaría en y se aplicaría a cómo resolver durante las 24 horas del día. ¿Y Zapatero? Bueno, él, aunque es muy, muy razonable, sin duda alguna, pues hoy está en USA, mañana en Siria, pasado en Israel, el otro en Palestina, y así hasta que deje el mundo totalmente arreglado, en orden y deseándose unos a otros toda clase de venturas en una especie de orgía masónica y besucona.

¿La crisis? Pero, ¿qué crisis? ¡Ay, Dios mío, quiero decir, Alá mío, qué ganas de alarmar. No hay crisis: si acaso, un resfriadillo; nada de gripe A, ni B, ni Z de Zapatero: no hay nada. Bueno, casi nada. Pero como si no lo hubiera.

¿Recesión? Pero, ¿qué recesión? ¡No hay ni siquiera deflación, ni inflación, ni sucesión porque Rajoy está rajoydido! De manera que no hay nada.

¿Paro? ¡Pero, qué paro? El paro en España es minucia, cuatro milloncillos de nada. Además, se les está prestando toda la ayuda precisa y más. Encima, se les está instruyendo en las estrategias idóneas para supervivir con el paro a costa de los que no lo tienen o son pensionistas y, por tanto, disfrutan de una pensión a Costa de las arcas públicas (no de lo que han venido contribuyendo durante su vida laboral, que quede esto muy claro).

¿La Justicia? ¡De primera! Tenemos una ley que es pionera en el mundo lógico; gracias a ella se están resolviendo sobre la marcha crímenes horrendos (tipo Marta del Castillo) con un coste mínimo para el ciudadano y, lo que es más, adaptando y rehabilitando a los delincuentes para una vida provechosa en bien de la comunidad, ¿eh?, ¿a ver quién da más?

Pues, observe, que nosotros sí que aún damos más: estamos actualizando la trasnochada sentencia esa de “odia el delito, compadece a la víctima y, el delincuente ¡al talego!”; nosotros entendemos que lo correcto es “odia el delito y compadece al delincuente”. ¿Y la víctima y familiares? ¡Ah, ahí está el detalle, que diría mi amigo Cantinflas! Pero no se pueden hacer chorizos sin apalear fanegas, esto está claro. ¿O no?

¿La economía? ¡Mire, ahí sí que me ha pillado porque no puedo decirle que va cojonuda ya que no me gusta el uso de palabra fea cuando existe la posibilidad, aunque sea remota, de que haya lectora guapa. Para eso sacamos la ley de igualdad, ¿comprende? Y lo que es más, la hemos aplicado en nuestro mismo seno: ¿en qué otro país se ha visto al más alto representante del Ministerio de la guerr..., perdón, de defensa, preñado hasta el mismísimo tuétano? Y aún le digo más, presentándole armas muchísimos miembros del sexo opuesto, ¿eh?, ¿cómo?, ¿que eso no se dice por ahí? Ya, pero ¿sabe por qué? ¡Pues porque no hay dos sexos, sino tres, quiero decir, cuatro! ..., o ¿es uno sólo? Bueno, sea como sea, es y ya está pero la intención es buena y ahí queda.

¿La sanidad? ¡Pero, qué pero me puede poner a la sanidad pública española? ¡Si vienen hasta de los países más avanzados de nuestro entorno a hacer uso de ella! ¿Usted se cree que si nuestra sanidad funcionara mal, vendrían a aprovecharse de ella los ingleses, holandeses y otras heces? Vamos, vamos, sea objetivo en el análisis y no quiera sembrar trigo donde no hay semilla, ¿me comprende?, ¿no? ¡Ah, que no? ¿Pues entonces, qué quiere que le haga yo si es que usted tiene una mente cerrada al progresismo más progre?

¿La inmigración? ¡A ver, qué pasa con ella? ¿O es que no van a poder venir a nuestro país todos los ciudadanos del mundo que no encuentran trabajo en el suyo porque está bajo el vil poder de la dictadura, eh? ¿Ebo? ¡Un pedazo de pan, inocente como un niño! ¿Chávez? ¡Una locura de hombre, lleno de buenas intenciones! ¿Castro? ¿Cuál de ellos?, pues de los dos, a cuál mejor; mire, para que vea: uno agarró a un pueblo por el pecho y ahora lo tiene agarrado por el pescuezo; el otro, es el mismísimo espíritu de la prudencia y la concordia. ¡Ejemplo teníamos que tomar de todos ellos! Amigos míos, todos, sí.

¿La enseñanza? ¡Hombre, por Alá, si les damos a los alumnos hasta ordenadores portátiles para que se los lleven a sus casas y no los vendan y luego digan que se los han robado! Y, fíjese, ¿recuerda la autoridad del maestro en el aula?, ¿sí? ¡Ah, pues eso se acabó: hemos logrado acabar con ella! Ahora cualquiera puede ir y pegarle un par de hostias a un maestro si es que le llama la atención a su hijo por cualquier tontería, como que haya tirado un pupitre por la ventana a la calle, o que haya incendiado una silla en el lavabo de alumnos cuando se estaba fumando un porrito.

Pero, bueno, sí quiero indicarle que, desde las altas miras que dan el estar organizando el mundo, nuestra clase política es de lo mejor que hay en el universo, ¡pero qué digo de lo mejor? ¡La mejor! Y si no se lo cree, ahí tiene el caso Gurtel, el Palmarena (o Palma Arena), lo de los Ayuntamientos madrileños, las ramificaciones de esto y de lo otro. Ojo, no se deje engañar: lo de la hija de Chaves es una injuria que se verá en los tribunales. ¿Mercasevilla?, ¿eso qué es? ¿Ve, ve? Lo que le decía. ¿Qué autobuses?, ¿qué votos a Ebo? ¡Pero, hombre, por Dios, si Ebo es sudamericano! ¡Si el pobrecito tiene a su pueblo muriéndose de hambre y él no tiene ni un real! Y menos que va a tener. ¿Se da cuenta de lo que son las medias palabras, los medios dichos, etc.? Mire, si quiere sacar algo jugosito, échele un vistazo a los estudios becados por la Generalidad catalana; ahí si que va a encontrar magra. Que me está dando la impresión que eso es lo que usted anda buscando. Pues sabe lo que le digo, ¿eh?, pues le digo: ¡ojito, eh, ojito! Si no se quiere meter en líos, búsquese a un señorito andaluz tipo Arenas y líese con él. A los demás, déjenos en paz.


Vale