ESTOS REYEZUELOS MODERNOS
 
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Esta especie de reyezuelos que nos han crecido, que tan mal ejemplo y peor servicio nos están rindiendo, engordando ellos y cebando familiares con los presupuestos que se reparten de nuestras rentas, haciendo están todo lo posible para transformarnos en país tercermundista. Primero, creando o resucitando problemas viejos ya superados, esto bajo la batuta condescendiente y maestra de nuestro amado presidente (y, antes, de los otros); segundo, derrochando a diestro y siniestro (o sea, a derechas e izquierdas) lo que no tenemos; tercero, y principal, haciéndonos perder nuestro sentido de la honradez con el ejemplo malsano de su inmoralidad.


Crean problemas:

La memoria histórica era un asunto ya superado; en mi caso en concreto, tras treinta años convenciéndome los chupatetas de turno de que los buenos eran malos y los malos buenos, o al revés, los chupatetas de ahora pretenden que me crea que los malos de antes son los buenos de ahora y los malos buenos, o al revés. Todo ello sin tener en cuenta que hubo una guerra NO originada por el pueblo, SÍ incitada por políticos que, unos, celebraron a mesa y mantel su victoria, otros, saltaron como ratas a vivir de las rentas en el extranjero. Todo ello por encima de más de un millón de muertos bajo tierra; sin comerlo ni beberlo sino, tan sólo, manipulados por intereses políticos, económicos y religiosos, entre otros.

Los dialectos españoles, lenguas si se quiere, no son precisamente los que nos unen; la lengua española, sí. Bueno, pues los chupatetas regionales se han empeñado en crear diferenciales lingüísticos por intereses exclusivamente económicos y so pretextos patriotiquero-localistas; sin tener en cuenta que el español es, en el mundo, un idioma adoptado por un sin fin de nacionalidades que asisten, divertidas, supongo, al desbarajuste de la lengua patria.

La problemática del terrorismo etarra se ha visto azuzada y protegida por los virreyecitos vascuences. En la muerte goteada de cientos de cuerpos y miles de almas, ellos encuentran excusa para mantenerse en el sillón. Todo, claro, por la falta de un pacto de estado serio entre responsables, quiero decir irresponsables.

Están Arenas y Chaves llamándose lo que no está escrito a cuenta de una deuda histórica. Aún no sé en qué me va a beneficiar. Pero me imagino a quiénes SÍ va a beneficiar. Por eso los siento tan lejanos, tan lejanos, en sus lejanos palacios de cuento y ensueño...


Derrochan a diestro y siniestro:

Se saben por encima del bien y del mal: han hecho unas leyes a su medida; por muchos disparates que cometan saben que no les va a pasar nada: seguirán viviendo del cuento pese a haber demostrado que son cuentistas de no contar: el Gran Capitán, un parvulito a su lado. Ejemplo entre un millón: A uno de estos tíos le dio por comprarse ¡en plena crisis! un cochazo de casi ¡medio millón de euros! Ante la que se montó, ¡pidió perdón por tanto derroche cuando ya no era virreyecito! ¿Y los dineros malgastados, so sinvergüenza?, preguntarán ustedes. ¡Ah!, digo yo. Pues eso.

Ignoran que la gente pasa hambre; les da igual: ellos, no. No hace falta que sea navidad para que los regalos circulen como trenes incesantes y bien cargados. Trajes, bolsos, coches, chalets, cuentas en el extranjero, la Biblia en pasta y Garbancito de la Mancha en pelota viva. ¿Devolver? ¡No, hombre, no! ¡Son obsequios adecuados a su rango y obligados por su buen hacer! ¡Devolver? ¡Vamos, no sea usted mal pensado! ¿O es que a usted no le regalan también rolex de oro, surtidos de ibéricos, vinos que se suben a la cabeza al enterarse del precio, y chorraditas asine? Además, ¿es que quiere usted cargarse la democracia, so cabrón?


Dan muy mal ejemplo:

En cualquier actividad humana, aquél que ocupa el puesto más elevado, aquél que atrae hacia sí la mirada de los demás, aquél que tiene la responsabilidad mayor, ése es el que mejor ejemplo de todo debe dar.

Nos echamos las manos a la cabeza porque un bombero resulte ser un pirómano; lo mismo cuando es un sacerdote el que aparece como pederasta; id. de id. al enterarnos de que el lechero se mea en la leche para incrementar la cantidad que de la misma vende. Oiga, y cuando un político resulta ser un sinvergüenza ¡todos lo encontramos, sencillamente normal!

¿NORMAL? ¡Pero, por Dios, a qué extremos de degradación hemos llegado? ¿Por qué esa permisividad con los que nos rigen?

Pienso que estamos inermes en sus manos: si los pillan con éstas en la masa, ¿qué podemos hacer? ¿Denunciarlos? ¿A quién, a la justicia? Mire usted, eso sólo se puede hacer una vez al año, el 28 de diciembre.

¿Y si me acucia el deber ciudadano y no puedo esperar tanto porque no me deja en paz mi conciencia?

¡Ah, amigo mío, entonces SÍ, entonces SÍ que tenemos la solución perfecta para usted, que para eso vivimos en democracia!

¿Y cuál es esa pócima maravillosa que nos va a solucionar el macroproblema de la inmoralidad sostenible en el ámbito político?

Pues muy sencillo, dirá el otro: ¡Vóteme a mí en las próximas elecciones, verá qué bien lo hago!

Vale