¡FELICIDADES A TODOS!
 
42
 

 

Felicidades, amig@s!


Habéis tenido la dicha de alcanzar el 2010 y, con ello, poder disfrutar de la presidencia ZP de la Comunidad Europea. ZP (ya sabéis, el de la ceja de Almodóvar; y, éste, Almodóvar, el del Óscar de los americanos; los cuales, a su vez, los del himno de ZP sentado; y éste, para acabar, el que andaba tras Bush Pater omnipotens para que le soltara aquello de “Holla, amijo, qué tol” antes de darle la espalda con todo el desprecio que podía significar, sí), bueno pues este ZP, digo, va a tomar las riendas del timón europeo para enseñar a los europeos cómo enderezar su economía. ¡La de Europa, sí! ¡Sí!

Va ser para troncharse.

Salvo por pequeños detalles. Por ejemplo: que nosotros somos parte de Europa.

Esta mañana al salir a la calle, lo primero que he visto ha sido a un hombre como de treinta años, tipo no foráneo, normal de aspecto y vestimenta, que se agachaba con rapidez y recogía algo del suelo; se lo llevaba a la boca e inhalaba con lo que se me antojó que era ansia. Y allá se fue, calle abajo, fumando con todo el deleite del mundo en año nuevo mientras yo le miraba: ¡Hacía años, muchos, muchos años, que no veía escena tan tierna! ¡El colillero en plena labor! ¡Ah, qué deleite! Me devolvió a los años de mi niñez, a los cuarenta, ¡a los del hambre terrible! ¡Me hizo recuperar más de medio siglo en un revoleo! ¡Gracias, gracias, gracias mil, ZP, por haber sido capaz con tu sabiduría todopoderosa, con tu humildad para aceptar el consejo, con tu habilidad y dedicación para los asuntos internos (y externos, más) hacer cotidiana tan entrañable acción! ¡Que el buen Dios te conserve la vida tanto como yo te deseo! (Pero ni un instante más, por favor: ni un instante más).

Por aquí siguen saliendo de la cárcel los políticos responsables que en ella debieron pasar todos los años que vivieran. Por su inhumanidad. Por su avaricia. Por su corrupción. Por su egoísmo. Por su incompetencia. Por su verborrea indecorosa de charlatán no honrado. Por cagar mierda cuya materia prima ha sido el jamón ibérico regalado. O sustancia corruptible similar. Y por tantas y tantas razones que sería de semi-eterna enumeración. Pero, claro está, tú, pobre ZP, no te puedes culpar de ello más, ni menos, que tu colega y amigo el magno Mariano; el jefe del partido al que pertenece ese ahora millonario que usó de pregonar a los cuatro vientos que él se había metido en política para enriquecerse. El cual, este Mariano que digo, por cierto, solía hablar de una niñita que..., no, no, esto no viene a cuento, porque entonces me da la risa y ya no puedo parar.

También es meritorio, ZP, que bajo tu docto mandato han salido al candelabro patrio figuras ex traordinarias y en trañables para nuestro folclore: la Maleni, el Bermejo, la veintemileurista hijita de la mamá de la Pajín, la mamá de la Pajín en pleno orgasmo político, la Monita enamorada y tantas y tantas otras de graciosa recordación y merecido reconocimiento. Desde aquí se lo tributamos: ¡Gracias, gracias, gracias, ZP, gracias! Es de esperar que en el escenario europeo te superes en la creación de figuras y figurones, lo que, a no dudar, nos colmará de loas y alabanzas de nuestros vecinos y amigos. A nosotros, de felicidad y orgullo. ¡Pa que vean y se joan!, que decía mi amiga Lola Flores.

Gracias, también, ZP, por haber sabido hacernos muchísimo más templados y ahorradores debido, principalmente, a las muchísimas mercedes que otorgas y has otorgado a las fuerzas más industriosas y necesitadas de tu ayuda: banca, eléctrica, telefonía, media y ¡el gran capital! A ver si, ahora que tienes la ocasión, enseñas a los europeos estos mismos principios y les haces recorrer la dura senda de tu socialismo de caviar y pajarita. ¡Pa que se enteren, tamién, los mu joíos!

En-tan-y-mientras, y ahora que puedes, adoctrina a los europeos, ¿qué digo europeos? ¡al mundo entero!, y practica con ellos las saludables purgas y recetas con que nos has limpiado estómagos y bolsillos. Que por fin sepan que no hay mejor escuela que la del hambre y la necesidad; que la falta de todo fortalece los espíritus y aviva los ingenios; que lo que consigues con el trabajo duro y honrado es lo que mejor valoras en su justa medida. En fin, ya sabes, todas esas verdades elementales que nos sirven para diferenciarnos de las bestias y que hacen del ser racional una de las maravillas de la naturaleza. Enséñales todo esto ¡y mucho más!, ZP, por favor, para que dejemos de estar a la cabeza de la cola de la enseñanza europea.

¡Ah, ahora que caigo! No olvides de recalcar siempre que puedas aquello de que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas; principio, éste, salido del meollo de cierto profesor de ínclita memoria y cuyo nombre he preferido olvidar en el rinconcito que guardo para los que, por sus actos en vida, hicieron méritos sobrados para acabar en él. Con toda impaciencia, allí te está aguardando tu cobijito también, para que lo ocupes cuanto antes, ZP, no te inquietes por ello.

Ni dejes que te inquiete lo más mínimo el PIB español; ni, ¡muchísimo menos!, el déficit público: ¡Tú estás llamado a más altas misiones! Por ello, sigue sin privarte del uso de transporte aéreo gubernamental siempre que intuyas que tu presencia es de la máxima urgencia en cualquier sitio: recitales, compras u otros designios de tal calibre. No sufras: nosotros, alegres, te lo pagamos con nuestro sudor y satisfacción.

Por último, pero no menos importante, no pienses ni por un instante que no comprendemos la sabiduría, prudencia y rapidez con que te has aplicado al tratamiento de este ínfimo resfriadito que es la presente crisis: subida del IVA, supresión de los 400 euros del IRPF, subida del 18 al 20 % en los intereses del ahorro, subida de las pensiones 1%, subidas de la luz, gas, butano, etc., etc., etc. ¡Cómo habrás sufrido al refrendarlas! ¡Ay, y cómo sufro yo nada más que de pensarlo! Las lágrimas me resbalan por las barbas abajo. Caen al suelo. Un charco hay ya.

En otro orden de cosas, y desde aquí, quiero expresar mi sincera admiración y cariño, respeto, hacia todas aquellas personas que, con la tranquilidad de su pequeñez relativa y la satisfacción de obrar lo mejor que saben, cumplen día a día con el deber de vivir para sí y para los demás. Con su sufrimiento. Con su mejor voluntad. Con sus pequeñas alegrías y sus grandes penas. Mis mejores deseos para todos ellos; mi comprensión, también. Mi abrazo.

Y ya que hablamos de deseos, permitidme que, por una vez y sin que ello establezca precedente, me deje llevar de mi espíritu navideño y pida enfervorizadamente a Dios, a los hados o a quien haya que pedirle estas cosas, lo siguiente:

Que a Meginito le realicen la auditoría minuciosa y exhaustiva por la que tanto viene suspirando desde hace años.

Que a Enciso lo tengan donde lo tienen hasta que sus nietecitos, al visitarle, le pidan desde su inocencia: ¿Cómo cantan los pajaritos, abuelo? Y él les conteste: ¡¡¡Crrrhggjjj, crrrhggjjj!!!. Y ellos le hagan notar: Abuelito, abuelito, así hacen los pajarracos; no los pajaritos. Y él, con lágrimas de ancianidad sincera en sus bellos ojazos: No sé hacerlo de otra manera, nenitos míos. Sí.

Que a la Carrasca, pez menudo y glamuroso con ínfulas parisinas, la contraten para fregar los suelos del ayuntamiento hasta que salde en sueldo base/días lo mucho que ha ayudado a escamotear; como ejercicio de calentamiento previo: diez azotes públicos en sus nalgas desnudas, soltarla después y ¡a limpiar, que para eso ya ha practicado de sobra!

Que el ilustrísimo profesor Añez escriba la nueva Biblia del político itinerante: del pesoe al pepe, del pepe al pal, del pal al paro; la ofrezca de puerta en puerta ¡y viva el resto de sus días con lo que gane de su venta!

Y a nuestra debilidad especial, a Mamporrerito del Veguero, tras condecorarlo por su digna labor, darle una campanita para que se la cuelgue en las partes nobles a su amo y así tengamos constancia de cuándo éste no está jodiendo a alguien (Hay quien dice que no duerme por no parar; cuestión de apuestas; actual: 62 a 4).

Ah, y antes de que se me olvide, la gran noticia para todos los cristianos que en el alba del 2011 somos: ¡Por follar con condón no se va al infierno! Por hacerlo sin, sí. Palabra.


Vale.