¡SEÑOR OREJA, ME OYE?
 
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¡Ay, señor, y qué bien lo pasaba Arfonsito aquellos días! Echaba mano a su oreja, hacía como que escuchaba y, entonces, soltaba con su risita de cabra lo de:

—¡Señor Oreja, me oye? —Vuelta a hacer lo de la mano, palma abierta, ojillos de culo de vaso como muy atentos en algún sitio lejano de su imaginación prodigiosa y:— ¡Señor Oreja, señor Oreja es que no me oye?

A todo esto las risas y la juerga habían subido de tono y tenía a la audiencia con los muslos abiertos y las ansias plenas para atender debidamente las necesidades de Arfonsito y que este depositara su semilla en las mentes trabajadoras y hartas de la férula dictatorial.

El caso es que ahora no puedo determinar quién era el señor Oreja de marras, si el tío o el sobrino; más me decanto por el primero aunque la cosa no tiene la mayor importancia puesto que todo queda en familia. Bien, pues mire usted por dónde el tiempo ha venido a revelar las orejas de la familia Oreja como unas de las más interesantes del país; diría que las de algún miembro de tan digna familia oye crecer la hierba. Más aún si se trata de la mala hierba. Peor si lo hace en Madrid y con tierra de las provincias vascongadas, o sea, Euscadi.

Viene esto porque no hace mucho el señor Oreja osó denunciar que nuestro bienamado Presidente andaba dándose el piquito (en sentido figurado) con la izquierda aberchale, que es un eufemismo para aludir a quienes desde el asesinato y la minoría intentan implantar su dictadura en las citadas provincias.

¡La que se armó!

¡Le calificaron de todo menos de bonico, como suele decir mi amigo Antonino!

¡Hasta los de su partido le dejaron cobardemente a los pies de los caballos, sabiendo, como sabían, que no es un iluso ni un exagerado el denunciante! Ojalá hubiese tenido la mitad de con confianza que se le ha otorgado a otros, y no quiero aludir a Camps ni a Jaime Matas porque no quiero.

¡Ay, señor, y quién iba a decir que Juana ha huido de su retiro irlandés, según denuncian varios diarios hoy! ¡Y quién iba a decir que a Rafita D. Usabiaga iba a ser puesto en libertad para cuidar de su mamaíta! ¡Y quién iba a decir que Ignacio de Rentería, el que tuvo al Rey en el punto de mira de su rifle, iba a salir en libertad de modo tan inesperado el pasado 27 de este mes!

¡Ay, ay, ay, como diría mi amigo Jorge (a quien en su casa llaman Llordi)!

¡Qué mal me huele todo esto!

Bueno, y hablando de otra cosa, ¿que les parece la actual popularidad de nuestro bienamado Presidente? En mi opinión ronda mínimos históricos. Fíjense, pienso que le vendría muy bien si lograra llegar a un acuerdo con ETA para que ésta decretara una tregua. ¿Se imaginan? Los diarios a toda plana ¡ZP, ese hombre! ¡ZP gana la paz con ETA! ¡ETA hinca el pico ante ZP! ¡Viva ZP el Bueno! ¡Gloria a ZP el Pacificador! ¡Honor y gloria a tí, etceterapé! La gente por la calle llorando a moco tendido lágrimas de agradecimiento al genial Presidente que acabó con la lacra asesina del siglo XX. Las Madres de la plaza de Mayo rezando rosarios a toda pastilla en agradecimiento al feliz polvo que echaron los padres de ZP y que ha traído, como mágtica consecuencia, la pacificación de España!

Ergo, ZP Presidente ZP.

Y España al pozo negro.

Además, de esta manera ETA podría rearmarse, reacaudalarse, realistarse para que sus valientes gudaris puedan seguir matando más y mejor cuando les salga decretar el fin de la tregua por culpa del incumplimiento de las condiciones de la tregua por parte del Estado Español.

¡Ay, Señor, Señor!

Una cosa más: Vamos a los asesinatos de Hipercor del día 19 de junio de 1987:

¿Fueron consecuencia de una acción de guerra? NO, fue un atentado contra un centro comercial.

¿Murieron personas armadas, personal militar o policial? No, murieron civiles y civilas (¡Viva la Bibi!) que andaban haciendo compras.

¿Era el Hipercor objetivo militar? ¡Qué va, objetivo militar, vamos, anda, vamos!

¿Se perseguía algún objetivo militar con el atentado? ¿Objetivo militar, dice? ¡Ay, que me da la risa!

¿Fueron, pues, militares los que plantaros la bomba? No, señor: fueron unos asesinos hijos de puta.

¿Por qué se les trata como si fueran militares, se habla de comandos, etcétera pe? Porque el Estado lo estima así y los divulgadores de la buena nueva o medios de comunicación obedecen a la Voz de su Amo.

¿Prescriben los delitos de genocidio? ¡Por supuesto! No tiene más que mirar por cierto rinconcito de Madrid.

¿Y cómo puede un Gobierno dejar en libertad a un ASESINO de VEINTICINCO personas inocentes?

Vale