PAULA...
 
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Es que hay que tener mala leche: Leo ayer en un periódico que Chaves, el Presidente de la Junta de Andalucía, concedió 164.250 euros a una empresa, Matsa, pese a que ésta estaba en suspensión de pagos. Luego viene el ensañamiento: que si esta compañía sólo tenía dos empleados, que si no facturaba nada, que si se llevó la mitad de las ayudas para minería de la provincia de Huelva. Y digo yo, digo, bueno, ¿y qué, eh? Todo esto fue en 2004, ergo ¡su hija Paula no trabajaba allí todavía, pa que os joáis!

En la misma publicación se asegura que en 2008 las ventas de Matsa ascendían ya ¡a 32.813 euros! ¡Pa que veáis, so malpensaos! Entonces, digo yo, entonces, qué tiene de malo que en 2009 la Junta de Andalucía le conceda un millón cien mil euros de subvención, que ya SÍ tiene beneficios? Claro, entonces saltan con que si ya sí trabajaba Paula en ella y toda esa tontería. Porque digo yo, bueno, ¿y qué?, en algo tendrá que trabajar la criaturita, ¿no? Vamos, ¿o es que la queréis también en las filas del paro, eh? ¡Pues no somos pocos ya!

¿Por qué queréis manchar el proceder digno de prócer tan brillante y transparente en todas sus actuaciones, eh? Honrado, justo y legal. Y para muestra, un botón: ¿No es digno de las mayores alabanzas el individuo que, tras haber recorrido la senda laboral de Manolo en Gobierno, Junta y Gobierno, declara un patrimonio de 68.964 euros entre bienes muebles e inmuebles? ¿Qué más queréis, si es que queréis más? ¿En qué cabeza cabe, eh, ¡en qué cabeza cabe!, que con tal patrimonio declarado haya podido lucrarse indebidamente, eh?

El pobrecito, en bienes inmuebles nada más, es decir, casa más cochera más segunda vivienda más etc., lo que sea que tenga él, que yo no me voy a meter en eso, faltaría más, bueno, pues en tales bienes inmuebles tiene 46.502 euros declarados (de los 68.964 citados antes). ¡Eso es trabajar para la política y no enriquecerse de ella! ¡Sí, señor! ¡Las lágrimas se me caen nada más que de pensar en quien ha sido nuestro Presidente: hombre sencillo y cabal! Amén de buen administrador.

Andad, so liantes, ¿por qué no decís lo mucho y bueno que ha hecho y que hemos disfrutado los andaluces, que para eso pagamos nuestro dinero? Por ejemplo, los jardines en Marruecos, la rehabilitación de teatros y cines en Cuba, los programas similares a Malí, Senegal, Mozambique, etc., ¿eh? Y no quiero decir nada más para no tener que citar el alto nivel en la educación (de las mejor
consideradas del mundo), sanidad (ni que ver con la de Franco), pensiones (a ver si aguantan hasta que leáis esto), urbanismo (con páginas señeras escritas bajo su legal mandato: Marbella, Algarrobico, Ohanes, etc., etc., etc.), media (todos comiendo en la palma de su mano agradecida), etc., etc., etc.

Entonces, digo yo, ¿qué queréis, qué es lo que pretendéis, eh? Cierto que gran parte del mérito de su magna obra de destrucc, perdón, de construcción de la Andalucía imparable hacia el abism, perdón (con la jodida maquinita), hacia los luceros, cierto es, digo, que la tiene la oposición. Una oposición que no oposita sino que colabora: descubre todos los chanchullos que hay apenas salidos del huevo, pone el grito en el cielo ante los continuos desmanes, convoca a la ciudadanía a que se manifieste públicamente y, ¡sobre todo!, da ejemplo de lo que no debe ser una oposición. Enhorabuena, Manolo, que tan bien has sabido elegir.

Y, ¡gracias, Arenas, gracias, gracias, gracias!

Voy a matricular a mi hijo en la escuela y ¡tengo escuela gratuita! ¡Aleluya! ¡Gracias, Manolo, gracias! Por supuesto, no cerca de mi casa, porque el cupo está cubierto por los sin-papeles y tienen preferencia sobre mí, que sólo soy un ciudadano nacido en esta tierra Y PAGANO EN ELLA; me lo tengo que llevar al quinto coño, eso sí. ¡Pero tiene escuela! Como la tenía en los tiempos de la Dictadura-dura. Pero peor, peor.

¿Los maleantes? Hombre, es lógico que tengan derecho prioritario sobre mí y que se les proteja: han delinquido. ¿Acaso no conocéis la máxima Odia el delito, compadece a la víctima; y al delincuente, ¡al saco con él!? Pues aquí, eso es lo que se hace: le pegas una paliza a un delincuente, y se te cae el pelo; te pega una paliza un delincuente, y se te cae el pelo. ¿Qué más quieres?

¿Escándalos? ¿Eso qué es? Ni IDEA. ¿Que se conceden subvenciones a dedo? Bueno, ¿y para qué está el dedo? ¿Acaso no se hacía ya en tiempos de Franco también? Además, estamos en una democracia, o sea: con lo que usted paga a hacienda, yo compro el voto y lo cautivo y me elijo y lo jodo a usted, ¿o no?; y, además, usted puede, entretanto, votar para entretenerse.

Pues bueno, a lo que íbamos: se lo crean o no, hoy leo en la misma publicación (La Gaceta, se llama) que si concedió cinco millones cuatrocientos mil euros a otra empresa, Telvent, y dejan caer, como quien no quiere la cosa, que su hija Paula también fue apoderada de esta empresa. Fíjense en el cainismo de la cosa: en lugar de elogiar el espíritu trabajador de Paula, ¿a que no saben por dónde tiran? Se lo diré: ¡Intentando dejar entrever una presunta relación causa-efecto entre hija y concesiones!

No, hombre, no. Ya está bien.

Además, ¿qué son diez millones cien mil euros?, ¿y cinco millones cuatrocientos mil euros? ¡Ni maíz pa los pollos!

Lo que estáis tratando, señores de La Gaceta, es, permitidme que os desenmascare, lo que estáis intentando es


¡CARGAROS LA DEMOCRACIA!

 

Vale.