¡MENUDO PÁJARO!
 
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Bueno, pues ya tenemos nuevamente enfangado al desgobierno: ha metido la pata en varios charcos, a cual más sucio y maloliente. Para empezar, el asuntillo del pájaro.

Este pájarito dijo algo; ya saben ustedes aquello de melodijounpajarito, ¿no? Pues eso: el pajarito fue y se lo dijo. Entonces los asesinos y cohorte pudieron escapar.

La almendrita de la cosa está en dilucidar si el pajarito está por encima de la Ley. Dicho de otra manera, si el ejecutivo tiene derecho de pernada y a nadie ha de dar cuenta. O sea, si la Ley no está hecha para que quien la ha elaborado (y en consecuencia debe dar ejemplo de cumplimiento de la misma) la cumpla. Que significa, ¿mandamos de una vez a Montesquieu a la buhardilla de los trastos sucios y hacemos una nueva ordenación en la que se dé al Gobierno de turno carta blanca para que haga y deshaga a su antojo, o qué?

Vamos, a poco que se ahonde, todo sale a la luz: si el ejecutivo está por encima de la Ley, ¿quien pone coto a sus previsibles desmanes y abusos? Dicho de otra forma, ¿cómo podríamos controlar a quien damos carta de impunidad? O sea, si no ha de cumplir la Ley, ¿cómo impedir que se apropie achavesagriñonadamente de los caudales públcos y privados, se aberlusconice en la violación, o acometa soluciones finales ahitleriadas-y-me-quito-de-enmedio-unos-milloncejos-y-me-quedo-con-sus-bienes?

Que significa: hemos dado fin a nuestra democracia y con hemos autoasignado una dictadura; hemos perdido las garantías legales; estamos ante los caprichos de cualquiera que entienda que las urnas conceden patente de corso.

No.

Quienes se saltaron la Ley han de pagar por su delito. Y la Justicia ha de ser garante de ello. Para ello está: jueces, cumplid con vuestro deber; para eso os pagamos: defendednos, pues, de los humanos dioses.

Dicho de otra forma, el pájaro ¡a la jaula! (el pájaro en cuestión, un faisán, claro). Los del GAL fueron, ¿no?, por chapuzas y delincuentes. ¿Por qué no éstos, eh?

La Ley y la Justicia son merecedoras de mucho más respeto. De todo nuestro respeto.

Son nuestro escudo y defensa.

Y vayamos al otro asunto en el que se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino: las actas de los EREs, por supuesto.

Bueno, pues han de entregarlas. El desgobierno Griñán resulta que no está por encima de la Ley y su cumplimiento: el Tribunal Supremo ha dado la razón a la jueza Mercedes Alaya y las actas van a salir del armario por fin.

Claro, ahora a ver cómo nos explican que tan sólo querían salvaguardar la independencia bla-bla-bla... A ver, preciosa (es un decir) Mar, ¿cómo lo explicas? Porque tontos no es que lo seamos del todo.

Aunque no hayamos cobrado ningún ERE de los vuestros.

¡Ah, y antes de que se me olvide y antes, también, de que salga, Usabiaga entró en la jaula! Por ahora.

Resulta que lo de su mami era un cachondeo que lo sabía toda España.

Y digo yo, digo, ¿cómo es que un juez puede excarcelar a capricho suyo a un condenado?

¿Qué pasa con este juez, eh? ¿Es que son ellos los que están por encima de la Ley?

Porque eso también sería Dictadura.

 

 
21-IX-11