LA LOCURA DE LOS PUEBLOS
 
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Hítler y la nación alemana aplaudiendo como loca.

Loca.

La Historia se repite. En muchas ocasiones, para vergüenza nuestra, de la raza humana, quiero decir.

Ayer fue una de ellas: en el telediario, vi cómo unos indeseables aplaudían a unos asesinos conforme éstos iban subiendo al escenario del teatro de un pueblecillo de las Vascongadas.

El colmo fue cuando el asesino del niño de 13 años José María Piris, un valeroso gudari llamado Jon Agirre Agiriano, alias Elurtxuri, avanzó para estampar su firma en un documento en el que se pide la amnistía para los asesinos etarras que cumplen en el talego. Bueno, entonces es que el teatro se venía abajo.

Y el presentador, el del telediario, dale que te pego con que si la izquierda abetzale, los miembros históricos, los comandos legales, la rama político militar, etc., en clara referencia a lo que no son sino asesinos y su entorno malévolo. Pero, en fin, son sus maneras y los pobrecitos, los presentadores, al menos se ganan la vida honradamente; no como los otros, los asesinos, digo.

Pues este miembro legal e histórico, o sea, este hijo de madre no honesta, tal Agiriano, segó de raíz la vida a un niño que hogaño cumpliría 43. Lleva 30 muerto.

Los asistentes al acto, aplaudiendo. Vean:

la cúpula esa

La cúpula de la izquierda. Aberchale (se me olvidaba).

Lean:

ALFREDO AGUIRRE BELASCOAIN/ 1985. Tenía 14 años cuando una bomba-trampa colocada en un portal en Pamplona sesgó su vida.

DANIEL GARRIDO VELASCO/ 1986. Murió en San Sebastián al estallar una bomba colocada en el techo del automóvil en el que viajaba con sus padres, que también perdieron la vida. Tenía 16 años.

SONIA CABRERIZO MÁRMOL/ 1987. Víctima, con 15 años, del atentado de Hipercor (Barcelona).

SUSANA CABRERIZO MÁRMOL/ 1987. Hermana de la anterior, de 13 años, murió en la misma explosión.

SILVIA VICENTE MANZANARES/ 1987. Murió con 13 años, también en Hipercor.

JORGE VICENTE MANZANARES/ 1987. Hermano de la anterior, tenía nueve años. Hipercor.

SILVIA PINO FERNÁNDEZ/ 1987. Ella, con siete años, y sus padres fallecieron en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza.

SILVIA BALLARÍN GAY/ 1987. Con seis años, y junto a su padre, murió en el mismo atentado que la anterior.

ROCÍO CAPILLA FRANCO/ 1987. Otra víctima de la explosión en Zaragoza.Tenía 12 años.

ESTHER BARRERA ALCARAZ/ 1987. De tres años e hija de un guardia civil del acuartelamiento zaragozano.

JULIA BARRERA ALCARAZ/ 1987. Hermana gemela de la anterior. Zaragoza.

LUIS DELGADO VILLALONGA/ 1988. Murió en Madrid, con tres años, como consecuencia de las heridas sufridas en la explosión de un coche bomba.

MARÍA DEL CORO VILLAMUDRIA/ 1991. Murió, con 17 años, tras la explosión de un artefacto adosado a los bajos del coche de su padre en San Sebastián.

MARÍA CRISTINA ROSA MUÑOZ/ 1991. 14 años. Jugaba en el patio interior de la casa cuartel en Vic (Barcelona) cuando un coche bomba hizo explosión.

MARÍA DOLORES QUESADA ARRAQUE/ 1991. También asesinada en Vic.Tenía ocho años.

ANA CRISTINA PORRAS LÓPEZ/ 1991. Jugaba con las anteriores en el patio del cuartel. Tenía 10 años.

FRANCISCO DÍAZ/ 1991. Murió en Vic con 17 años.

VANESA RUIZ LARA/ 1991. Quinto menor fallecido en la explosión de Vic, cuando tenía 11 años.

FABIO MORENO ALSA/ 1991. Un artefacto colocado en el coche de su padre en Erandio (Vizcaya) sesgó su vida con dos años.

SILVIA MARTÍNEZ/ 2002. Seis años, asesinada en Santa Pola (Alicante).

Pobrecitos todos.

Digo yo, ¿por qué aplaudían?

Pero no sólo aplaudieron, no: antes le habían honrado con esa especie de bailecito amariconado del que ellos presumen en sus grandes ocasiones.

Bueno. Aquí pueden ustedes gozar con la apariencia física de un asesino que no ha tenido a bien mostrar arrepentimiento alguno y que sus últimos tiempos en prisión había gozado de la benevolencia de nuestra Justicia en la cárcel de Basauri.

Por cierto, la madre de José María Piris, Carmen Carballo, sigue llevando flores y arreglando la tumba de su hijo en el cementerio de San Vicente de Alcántara (Badajoz). «A veces voy y lloro nada más; otras veces le arreglo las plantas», dice en la rutina de su peregrinar diario al camposanto ella, con sus 63 años y un vacío viejo.

 

 
02-X-11