LA ESPAÑA DE LA CLÁSICA PANDERETA
 
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         Pocas veces ha estado ETA S.A. con tan buena salud como ahora; tiene sus instituciones legalizadas, el dinero corriendo por sus venas como corría la sangre por la de sus víctimas, la voz de sus asesinos presos es más o menos unánime, y, sobre todo, su oponente o enemigo natural, el Estado Español, por ahí anda acatando sus órdenes y suplicando sus iniciativas.

         Frente a este panorama risueño, un peligro acecha en el horizonte: el 20 de noviembre. Si sale victorioso el Partido Popular, a ETA S.A. se le cae el pelo. Y ellos lo saben.

         Por otra parte, el Candidato Impuesto a Dedo (CID) anda perdiendo el culo tras ETA S.A.: propone acercamientos, legaliza bildus, suelta asesinos. Él o sus obedientes subordinados; los cuales, si tal no hacen, no salen en la foto: ya se sabe cómo de demócratas han demostrado ser en sus relaciones internas.

         ¿Qué esperar en este panorama?

         En primera providencia, lo siguiente:

         1) la panda de asesinos anuncia en algún foro de pasmados internacionales, que cesa en su actividad criminal; liberadora, dicen ellos; y, por supuesto, matizarán la condicionante de la satisfacción de sus propuestas por parte del Estado Español. La repercusión mediática que alcanzarán con esta pantomima será enormemente satisfactoria para ellos.

         2) el CID anuncia el fin de ETA S.A. confiando que tal anuncio haga subir como un cohete sus expectativas de imponernos otros cuatro años de zapaterato.

         3) si sale elegido el CID, ¡que el Dios de los ateos nos coja confesados! El Otro, más. Ya podemos empezar a hacer las maletas, nosotros, y los maletines, ellos. Eso sí: subirán como la espuma los negocios en las gasolineras. Sobre todo, en una. Con rango de Despacho Ministerial.

         4) si no sale elegido el CID, ETA S.A. volverá a asesinar y la culpa la tendrá el Partido Popular por no haber cumplido los condicionantes de la panda criminal. Eso sí: estarán más fuertes que nunca por el respiro que el zapaterato les ha concedido.

         5) de cualquiera de las dos formas, el CID sale beneficiado.

       6) unos cuantos sinvergüenzas se habrán forrado a costa del teatrito de la mediación internacional; cuervos los hay en todas partes; gilipollas, también. Más, incluso.

         Según nuestra reportera Lili, todo quedará en agua de borrajas por el ingente paro: los votantes ya no conceden tanta importancia a ETA S.A. como antes; ello, dice, por culpa de los cinco millones de personas que andan buscando en qué trabajar.

         Muy probablemente lleve razón: ante esta tragedia nacional, el paro, digo, la importancia de lo demás es bastante relativa. Lo cual sí que es un logro del ZP.

         Mientras tanto el Partido Popular ¿qué hace?

         Ah, pues sencillo: claman alabanzas y loores a su nuevo patrón, don Mariano.

         Hasta ahora, y en medio de esta orgía mediática, este señor ha permanecido sensatamente discreto. Ojalá siga así.

         En otro orden de cosas, la experiencia de la presencia de políticos en el ámbito de dirección de las Cajas de Ahorro ha sido, hasta la fecha, sumamente reveladora: o han resultado ser unos sinvergüenzas de agárrate y no te menees que han dilapidado el dinero, como en el caso de la CCLM; o han sido unos ladrones descarados, caso de la CaixaG y la CAM. En ambos casos, el inyector, el Gobierno; los paganos, nosotros; los que salen por la puerta de atrás con pagas vitalicias, jubilaciones millonarias y planes de pensiones, los directivos pseudo-políticos que han llevado a la quiebra técnica a estas entidades.

         El panorama no puede ser más absurdo: el Estado, inyectando dinero por un tubo; los directivos irresponsables, llevándoselo a carretadas; los consumidores, perdiendo casas y arrastrando hipotecas por los inmuebles de los que han sido desposeídos.

         Ah, y en el ajo están enmierdados los dos grandes partidos. No uno y no el otro, no: los dos. Hasta las cejitas.

        Ah, y dos supervisores: el de nubes, que se ha vuelto a lucir con la elección de un caballerete para la dirección del Banco de España, que ha resultado ser el Ordóñez. Que es el otro supervisor, claro. De nubes también, sí.

         Ah, y unos cuantos desaparecidos en combate: Moltó, que anda por ahí intentando no mirar a la cara a nadie, por sinvergüenza; Camps, que anda de compritas de ropita de vestuario por la China de las naranjas o el Japón de las muñequitas; Crespo, que está como loco reorganizando el misterio ese.

         Ah, y alguien más que debería desaparecer por el bien de su partido y la sociedad honrada en general: Méndez, aún inventariando millones; Feijoo, aún echando balones fuera. Y alguno que otro más.

         Si alguien lo entiende, que se ría.

         ¿Qué nos queda en medio de todo esto?

         Dos personajes:

         El CID y Pepiño. Y yo, de los padres del segundo, me preocuparía. Mucho. El primero anda diciendo que no teman, que es honesto.

         Para echarse a temblar.

 
10-X-11