MERCENARIOS, EL CIAD Y OTROS
 
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         Han traído a unos indeseables a las Vascongadas, a San Sebastián, y les han pagado un dineral; se citan cifras superiores a los dos millones de euros, lo cual se convierte en una cantidad mucho más elevada ahora dadas las circunstancias por las que atravesamos.

         En verdad, cada uno se puede gastar su dinero en lo que le apetezca, siempre que sea su dinero el que se gasta. Lo que aquí ocurre es que el dinero con el que se les paga a estos mercenarios impresentables, es el nuestro; es decir, el que sale de nuestros impuestos. Entonces, ahí la cosa cambia. ¿Que cómo sé que es nuestro dinero? Hombre, pues mire usted, paga quien organiza; si el acto lo organiza un ente actualmente en situación de legalidad y que recibe sus ingresos del Estado, pues Blanco y en botella gasolinera.

         Sin embargo, una cosa es quién lo organiza, y otra muy distinta es quién lo permite; si este segundo es alguien que tiene la potestad y la operatividad sobrada para impedir la celebración, pues resulta que con su proceder se equipara a los organizadores, o sea, se sitúa en el mismo nivel que aquellos que lo promueven. Lo promueve ETA; colabora con su complicidad el PSOE.

         Éste es el legado que Zapatero nos deja. Da carta blanca a estos asesinos, legaliza su actividad, humilla a los familiares de sus víctimas, emponzoña su recuerdo, deslegitima la Justicia, violenta la ley y, en fin, vuelve a hacer su santa voluntad de pueblerino de cortos alcances. Y su partido le deja. Que significa que Rubalcaba se lo permite, avala y agradece.

         Porque lo de Rubalcaba es agua de otro cántaro: en el mitin de anteayer refrendó esta política con su oportunísima y reiterada referencia a la paz; con bastante poca gracia, todo hay que decirlo. Y Rubalcaba no es de los que dan puntada sin hilo.

         Espero, espero y deseo, que para el próximo mes el pueblo español haya recobrado su sensatez y buen sentido, aquel que se decidió a emprender tras la Dictadurísima, allá por la década de los setenta. Y coloque a cada uno en su lugar:

         1) a Zapatero en el olvido y la repulsa;

         2) a quien venga, en la senda de la honradez y la cordura;

         3) al Tribunal Constitucional en la cabeza de los organismos que desaparezcan de nuestra Administración y nuestra vida;

         4) a los gobiernos autonómicos y Autonomías, en el segundo;

         5) a los que han robado, malversado, etc., en el talego tras devolver lo mangado;

         6) al Gobierno central en una posición fuerte por la recuperación de sus competencias, que son las de gobernar por el bien de todos;

         7) al abuelo Cebolleta, en el silencio; que no nos dé más la castaña con lecciones sobre cómo hacer las cosas “bien hechas”; lo poco que este X-pájaro nos podría enseñar es a cómo escabullir responsabilidades y a poner cara en la puerta de la prisión al despedir a nuestros subordinados pillados con las manos en la masa y el pico cerrado. Nunca llegaron las cotas de inmoralidad y corrupción administrativas a niveles tan altos como bajo su gobierno…, bueno, rectifico: ahora estamos aún peor.

         8) al señor del bigotito, en silencio similar, en donde él pueda reflexionar sobre cómo hacer frente con éxito a una emergencia nacional. Emergencia cuya mala resolución nos ha traído a la situación en la que nos encontramos ahora. Sí, señor Aznar: aquellas cuarenta y ocho horas fueron decisivas para España y usted no supo hacer frente con la sangre fría y capacidad necesarias que a un buen Jefe de Gobierno se le supone y demanda.

         9) a los cinco millones de parados, en un puesto de trabajo;

        10) a los jefes, jefezuelos y jefecillos de los sindicatos que han permitido esta tasa de desempleo, en puestos de trabajo manual en el que puedan sudar honradamente por primera vez en sus vidas, eso sí, cobrando el salario mínimo interprofesional;

         11) a los liberados sindicales y morralla de tal pelaje, a trabajar “de verdad” también, y yo me entiendo;

         12) a los directivos de la CAM, CaixaG, CACM, y similares, en el talego tras devolucionar lo arramblado;

         13) a los que pretenden interferir en la independencia del Poder Judicial para así mejor alcanzar sus fines inconfesables, en el talego hasta que comprendan que todos somos iguales ante la Ley;

         14) a los indignados y demás patulea, a trabajos en pro de la comunidad, que es España;

         Amigos, estamos cada vez más lejos, cada vez más hondo, a cada instante más descorazonados y rabiosos.

         Que un zángano-chico de los recados y fotocopias, y aficionado a las gasolineras haya alcanzado el inexplicable patrimonio que tiene y dilapida; que una morritos des-carada y –vergonzada tri-cobre sueldos de escándalo y haga y deshaga a su antojo en el sector más delicado de nuestra nación; que un tío fuera del Gobierno nos dicte como un Dictador tercermundista; que  EREs y comisiones recorran el territorio con total impunidad y sin devolución; que quienes han de proyectar, aprobar, actualizar y velar por el cumplimiento de las Leyes estén más atentos a sus sueldos, pensiones y pequeñeces; que a unos pistoleros asesinos se les trate como a soldados valerosos; que doscientos muertos no sean bastantes para esclarecer su asesinato; que hayamos tenido a más de un tonto-del-pueblo, y a más de un zángano de medio pelo, ascendido por méritos ignotos a Ministro del Gobierno de España; todo esto y muchísimo más

NOS HACE RESPONSABLES;

SI NO POR AUTORÍA,

SÍ POR COMPLICIDAD

        No es indignación lo que necesitamos; de eso nos sobra. Es responsabilidad a la hora de votar.

Y, por supuesto, VOTAR

Vale

 

 
18-X-11