EL DISCURSO DEL REY
 
79
 

 

EL DISCURSO DEL REY

Bonito. Un discurso bonito.

Obras son amores y no buenas razones.

Según el principio de JNEC (Justicia No Es Cachodeo) en caso de fraude, robo, etc., a la Hacienda Pública, las obras han de ser: 1º) devolución de lo obtenido indebidamente; 2º) pago de una indemnización equivalente a lo defraudado; 3º) cumplimiento de una condena por quebrantamiento de la ley.

Aclaremos:

1º) Devolución de lo obtenido indebidamente: éste ha de ser el primer objetivo de toda acción legal, o sea, que la cantidad detraída a la HP sea devuelta en su integridad.

2º) Multa equivalente a lo detraído, la cual irá a aumentar los caudales públicos.

3º) Pena de cárcel por acción ilegal para que sirva a la vez como elemento disuasor de actitudes semejantes.

Hoy día vemos cómo los defraudadores y pájaros de similar plumaje se limitan, en casos extremos, a pagar de fianza una cantidad ínfima de lo detraído, en tanto que la parte más sustanciosa de su acción queda a buen recaudo y a la espera de tiempos mejores; los cuales, por desgracia y por la permisividad y magnanimidad de las leyes actuales, no tardan en llegar. Entonces se les ve campar a sus anchas, presumir como pavos reales y pontificar como doctores.

Los sistemas a que recurren para salvaguardar lo más sustancioso de lo afanado son variados pero todos tienen en común el hecho de que cuando los pollos se presentan ante la Justicia, lo primero que declaran es que están sin los medios económicos que todos sabemos que sí tienen y que su procedencia no es lícita, motivo éste que es por el que se les está juzgando.

Bien, pues en estos y, por extensión, en todos los casos, propongo que se estableza que en todo juicio se debe estimar la cantidad desaparecida indebidamente como sustraída bajo la responsabilidad del pollo en cuestión; a continuación, que se divida esta cantidad por el salario mínimo interprofesional (día) y nos saldrá el número de días que el individuo habrá de pasar en la cárcel para pagar su falta. Como es lógico, este tiempo de condena se habrá de acumular al que se le adjudique por el mismo hecho delictivo en sí.

Veamos un ejemplo práctico: supongamos que el Excelentísimo señor Presidente de una comunidad de islas ha arramblado con €30 millones; le imponen fianza de €3 millones; llega el juicio y le penan a una multa de €10 millones; recurre o no, que es igual, se declara insolvente y, al poco y gracias a los buenos oficios de sus abogados, ¡hala, uñas y a la calle!

Aplicación del principio de JNEC: el pollo en cuestión ha de devolver €30 millones, de los que no devuelve ninguno; entrega €3 millones en fianza; se le multa con €30 millones (equivalente de lo afanado) que no paga porque se declara insolvente ya que tiene el dinero a nombre de otro, fuera de España o trapacería similar. Deuda con Hacienda Pública: 30 + 30 - 3= €57.000.000. Dividida esta cantidad entre €21'38 nos saldrá, en días, los que habrá de cumplir este pollo en el talego.

A no mucho tardar es probable que aparezca hasta el último € mangado; más probable aún es que tarde bastante más en aparecer otro pollito con ganas de emular las hazañas de éste.

Pero mientras las leyes sigan observando la lenidad lesiva de las actuales, mientras sigan salvaguardando los derechos del delincuente, mientras sigan olvidando los de las víctimas, el gallo que nos cante seguirá siendo el mismo que cantó a Moltó, a Chaves, a Gil, a Bono, a Guerra, a Matas, a Enciso, a Millet, a Julián Muñoz, a Del Nido, a Millet, a Ripoll, a C. Fabra, a Rubio y a tantos y tantos otros que aquí fueron, trasgredieron y gozaron a mesa y mantel.

 

Vale

 

 
26-XII-11