PLEGARIA A DON MARIANO
 
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         Son como Atilas: por donde pasan, no vuelve a crecer la hierba. Pasó con Felipe y ha vuelto a suceder con Zapatero; han dejado el país hecho unos zorros, dando las boqueadas. Y sin embargo, la izquierda es necesaria. Pero no esta izquierda: una izquierda honrada que fiscalice, denuncie y controle los desmanes de la derecha.

         Observen:

         Islas Baleares: Palma Arena, con Jaume Matas y adláteres libres como los pájaros que en realidad son.

         Cataluña: Palau de la Música / Banca Catalana, con Félix Millet "y otros" libres como pajaritos a la espera de que precriban las travesuras que aún no han prescrito.

         Valencia: Emarsa / Gúrtel; el primero de estos dos escándalos con unas muy interesantes ramificaciones que alguien o algunos intentan con todo ahínco enterrar; el segundo, con un juicio colateral y ridículo que nos está costando un huevo.

         Alicante: Ripoll y Brugal; un asunto extremadamente sucio con aroma a basurero; pero, esto sí, con jaula abierta y bolsa vacía también.

         Castellón: ¡Tiene un aeropuerto! ¡Más bonito! ¡Lo inauguraron Camps y Fabra, no el Presidente de la autonomía, no, sino el de la Diputación! ¿Que es igual? ¡No, hombre, no, cómo va a ser igual! Sí, se utiliza para que la gente vea cómo es un aeropuerto; no, aviones no. Claro que tiene sus halcones, libres también, como el aire.

         Almería: PAL. Enciso. Libre y a la espera de ver si casca, como le pasó al GIL, para no tener que abrir pico ni devolver tela.

         Bueno, ¿a qué seguir? Aunque podría, por supuesto que sí; por ejemplo, hay un asuntillo con un precioso Jaguar de cuya existencia no sabía nada la dueña de la casa, hoy día ministra, sí. Pero, bueno, un despiste lo puede tener cualquiera: ¿a quién no le ha pasado que un buen día abre la puerta de su cochera y se encuentra un Jaguar en ella? ¿Cómo vas a saber cómo ha llegado hasta allí? Además, qué te importa, ¿no? Claro, por supuesto, si no tienes cochera no te puede pasar eso; pero otra cosa parecida, sí. Mira, si no, el caso de Bono: hoy no tiene un Porsche, mañana sí; y entremedias no se ha gastado un euro, ¿ves?

         ¿Cómo dices? ¿Que a Bono no lo puedo meter en este grupo porque él pertenece al partido de los 100 años de honradez?

        ¡Llevas razón! Llevas toda la razón. Por consiguiente, te la doy: Bono pertenece al grupo de los que han aumentado su patrimonio honrada y razonablemente, como lo viene a demostrar la renuencia del antiguo Fiscal General a meter las narices en el asunto. Y además, porque pertenece al partido ese de los 100 años, ya sabes.

         El mismo al que sigue perteneciendo Chaves; y para mí tengo que sus hijitos, Iván y Paulita, probablemente también. Y Blanco. Y los artistas de los EREs y los figuras de las ayudas a los discapacitados. Y los del saqueo de Marbella y encubridores de los innumerables chanchullos andaluces. Y el amiguito Moltó, el aeropórtico señor del míreme a la cara, señor Rubio, y el desfalco de La Mancha. Y Arfonsito, el hermano de Juanito. Y así, pasando por los cuatreros del GAL y los que despedidos fueron en la puerta de la cárcel de Guadalajara.

         No, los de la CAM son del otro.

         Sí, los del Palacio de San Telmo, también.

         No, lo del Urdangarín es del otro.

         ¿La Infanta? ¿Qué Infanta? ¿Cuál dices? ¡Ah, eso no sé! Debe de ser algo como lo del Jaguar o algo así, ¿no?

        ¡Y mira que no he dicho nada de Julián Muñoz, que no sé por qué regla de treintitrés jurídica, por ahí anda, fuera de la trena y sin devolver ni el saludo, feliz como jilguero que no trina y rico como piojo pantojero!

         ¡Ay, Dios, y qué fauna!

         Mariano, amigo, atiende, por lo que más quieras:

         Rajoy mío de mi alma y presidente de esta nación, tú, que puedes, haz una ley que obligue a los mangantes a devolver lo afanado, pagar multa rigurosa y purgar en talego como el sentido común y la moral demanda; después apriétanos el cinturón lo que te dé la gana que, si mi lengua sale de la boca, sólo será para humedecer los sellos de las postales laudatorias que sin cesar te estaré dirigiendo, amén.

 

Vale

 

 
31-XII-11