LA INFIEL OPOSICIÓN
 
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         Oye, ¿y que me da la impresión de que esta gente está intentando hacerlo bien? No digo que lo esté haciendo bien, que es distinto; eso el tiempo nos lo dirá.

         Todo ha sido cuando se me ha venido la idea de que podríamos habernos encontrado en esta misma situación pero con Zapatero al frente del Gobierno.

         Los pelillos se me han horrorizado.

         Recios alfileres parecían.

         ¿Se imaginan ustedes a aquella pandilla de incompetentes al timón de la nave, Zapa de capitán gritando a chillido limpio “Esto para la Alianza de Civilizaciones; esto para los changuitos de Huguito; esto para los negritos del África tropical, si cojean, ¡el doble!; si lo hacen por la acera de enfrente, ¡el triple!”; y los euros tomando camino de Suiza o de Luxemburgo o de las Islas Caimán para nunca más volver?

         A todo esto, los europeos, que ya nos han tomado la medida, haciendo y deshaciendo y riéndose a lo que da.

         Al menos esta gente, los hombres y mujeres de Mariano, SÍ son competentes, SÍ son sensatos, SÍ son capaces.

         Además creo, no estoy seguro, ¿eh?, creo que son honrados en su conjunto. Ese tal Fabra, el de Valencia, está intentando limpiar su corral y espantar a los pájaros de cuenta lejos de las arcas públicas. No ha recuperado nada, ni se espera; y la Administración de la Justicia ya sabemos en manos de quiénes está: de los que soltaron al genocida Juana Chaos (con perdón), al asesino Bolinaga (con perdón), o, ¡y hasta aquí llegan!, a los que hicieron un conato de golpe de estado para sustituir por otro al Gobierno legalmente elegido, ellos sabrán por cuál; yo, sólo me lo imagino. O sea que, entre que las Leyes están hechas a medida, y que lo que hay es lo que hay, pues eso: no vamos a recuperar “puto euro”, que diría mi amigo Baldomero. Pero, bueno, nada es perfecto en este mundo.

         De lo que no se puede dudar es la buena voluntad que el Gobierno Mariano está poniendo para resolver las cosas.

         Y las cosas están muy liadas.

         Para empezar, aquí tenemos una clase política profesionalizada, es decir, erigida en profesión.

         Pero, amigos, fíjense: para ejercer cualquier profesión has de tener formación, estudios, titulación. ¿Para ser político en España? Nada: en algún partido, no digo cuál, si tienes estudios o titulación es hasta contraproducente. ¿La formación? ¡Ah, no hay problema: se adquiere a base de chaqueteo, lameduras varias y trepa inmoral, cuanto más traicionera más trepa!

         Aunque la materia troncal es la de vender la burra: o sea, el parloteo. O sea, hablar. En público. Convencer. Haciéndoles ver como seguro lo que seguro que no va a ser pero que los votantes seguro que anhelan. ¿Venden mentiras, dice usía! ¿Mentiras? ¡Por supuesto: las promesas electorales se hacen para NO cumplirlas, lo dijo el Viejo Profesor!

         Él tenía que saberlo: era Profesor y socialista.

         Claro, a una profesión en la que no hay que sudar ni hincar codos y es tan fácil asegurarte un futuro brillantísimo y resultón, pues acuden más moscas que a la mierda y más mierdas que moscas, con perdón: quienes en sus trabajos o estudios fracasan porque son unos gandules, incompetentes, figurones, etc., aquí se meten, en la política. A medrar. Y lucen con luz propia.

         Así se explican muchas de las eximias figuras zapateras: la Bibi, hoy residente de la zona más exclusiva neoyorquina; la Leire, hoy día enchufada en la OPS; al impresentable Bermejo, cazador cazado; cierto Faisancito de lúgubres “pásalo”s; un Bernat Soria, titulado sin título; Chaves, el papito de Ivanito y Pauli; y así hasta… ¡José Luis Rodríguez Zapatero, el bi-soldado: 78 como Consejero de Estado (¡¿?!) y 74 mil más del ala como expresidente, vaya por Dios! Todo por habernos hecho llegar hasta aquí.

         ¿Ayudan? Estos pollitos, hoy en la oposición, digo, ¿ayudan?

         Más bien que no.

         Sirviéndose de sus fieles sindicatos por ahí andan, levantando calle cuando más falta hace que siembren sosiego: si no hay no hay y de lo que no hay no se puede repartir. ¿Que se proponen recortes? ¡Hombre, por favor, si cuando se trata de cepillar un poco las ganancias de los profesionales de la política o la sindicatura ya se oyen sus gritos hasta en los infiernos!

         Mucho decir que hay que imponer sensatez en la administración. Sí. Fíjense: el tal Mas mantiene embajadas de Cataluña (con eñe) por medio mundo, ¡una en pleno centro de Manhattan!; el tal José Antonio, ya saben, el andaluz, alimenta una administración paralela asocialistada a base de agencias públicas; las televisiones autonómicas, el despilfarro de la chabacanería y la exaltación del clientelismo.

         Y el pueblo, el pagano de tanto disparate, contemplando y sin entender a una oposición que no cesa de echar piedrecitas en los engranajes sólo porque no puede llevar la máquina.

         Máquina que condujo con pulso firme, excluyente y monopolizador a lo largo de los últimos ocho años.

         En los que hizo uso de su rodillo para sacar adelante todas las simplezas y disparates que se les ocurrieron, para no poner en efecto aquellas medidas que hubiesen amortiguado un tanto el golpe, para derrochar los caudales sobrantes del latrocinio más vergonzoso de toda la Historia de España.

         Que tanta falta nos hacen hoy.

         Latrocinio, bien es cierto, en el que contaron con la complicidad silenciosa, cuando no con la autoría vergonzosa, de la otra parte. Porque el Partido Comunista no cuenta: guarida y reposo de viejos románticos, en parte, cobijo de aprovechados y demagogos es.

 

 
07-X-12