¡HASTA CUÁNDO, CATILINA... ?
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        ¿Hasta cuándo vais a abusar de nuestra paciencia?

        Pues mire usted, señora mía, hasta que dejemos de emular a Cicerón y empecemos a seguir los pasos de Julio César: crucen ustedes su Rubicón, señores, y párenle los pies a estos egoístas y oportunistas avariciosos.

         Ya debieron ustedes hacerlo cuando se prohibió de facto el español en Cataluña; usted podía rotular su negocio en inglés si quería, en catalán también, pero no en español porque se le multaba; nuestros hijos tenían derecho a recibir la enseñanza en catalán, en inglés, incluso, pero cuando se hablaba del español todo era pegas, impedimentos y pasarse las decisiones de los tribunales por el arco del triunfo.

         Ustedes, calladitos.

        Otrosí: en español London se dice Londres; ¿por qué?; pues porque nuestro idioma tiene tal palabra para designar tal ciudad. Lo mismo cabe decir de Nueva York, Nueva Orleans o Pekín. Pero ahí me salen los sabiondos de la televisión pública ESPAÑOLA, TVE por más señas, soltando Girona (y pronunciando los muy borricos o los muy mamporreros Yirona), cuando tenemos en nuestro idioma la palabra Gerona. Lo mismo cabe decir con Lérida, Jorge, Pujol, Arturo y un sinfín de ejemplos que haría esto interminable.

        ¿Qué pretenden? ¿Que terminemos hablando en toda España el idioma minoritario y condenado a desaparecer de una región tan poco solidaria como Cataluña está demostrando ser en esta coyuntura tan difícil?

         Pues, don Mariano, si quien debe poner orden en TVE no lo pone, ya sabe: a su casita y al paro. Y si usted no sabe poner orden en este corral tan alborotado, pues apártese y ceda el paso a quien sí sepa cómo hacerlo.

        Claro, Azaña lo hizo en 1934. Pero es que Azaña era de izquierdas y, como es lógico, tuvo el apoyo tácito e incondicional de la derecha. Usted, amigo mío, es de derechas y, para colmo, tenemos un egocéntrico desesperado en nuestra desgraciada izquierda y a un traidor pagado por potencias extranjeras en ese pseudoanarquismo solapado y pluricelular del oportunismo codicioso.

        Usted, amigo mío, lo tiene más difícil en ese aspecto; pero también tiene un gran incentivo: una secesión catalana sería un ejemplo a seguir para otras excrecencias separatistas españolas. Y de la UE, ¿eh?, que de ambas hay.

 

 
23-IX-17