X Y Z
 
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Miren, hoy día tenemos un problema: la situación económica. Ante esto, todo lo demás pasa a segundo plano.

Que si Felipe ha dicho que... ¿Cómo se está gestionando la economía?

Que si Z se ha ido a para no ver a... ¿Cómo se está gestionando la economía?

Que si el tripartito, las eleciones catalanas, el bachiller Mont... ¿Cómo se está gestionando la economía?

Que si...

No. ¿Cómo se está gestionando la economía?

En mi opinión, se está gestionando muy mal. Diré más, si esto fuese una empresa privada de mi propiedad ya hace tiempo que el señor Z habría ido a hacerle compañía al señor X en el palacio de los jarrones japoneses y despedidos.

Esta mala gestión tiene su repercusión directa en la situación angustiosa por la que están atravesando muchas familias de esta nación. Perdida toda esperanza y entregadas de pleno a la caridad privada sufren las consecuencias de lo que para nuestros dirigentes es el juego político. Regido éste por lo que llaman las reglas del juego. Ellos sabrán cuáles son. Que, como tal juego, tiene sus tahúres y sus trampas. Con un objetivo común todos: estar en el poder para enriquecerse a toda Costa.

Olvidado el principio que debería regir cada uno de sus actos: el bien común. No el privado o partidista, no, sino el general de la comunidad, el bien de la mayoría.

No. Son las elecciones y los votos lo que absorbe toda su actividad, todo su pensamiento.

Pues, no, señor: no es un juego.

Al menos, no lo es para los que no tienen ni lo más elemental después de toda una vida trabajando. Para los que ven cómo se despilfarra el dinero público en necedades absurdas y amiguismos impropios. Para los que asisten escandalizados a la corrupción generalizada que se ha apoderado del país. Para los que ven impotentes cómo los altos cargos resultan imputados y todos miran hacia otra parte, cómo no entran en la cárcel, cómo no devuelven lo que roban, cómo...

Dios mío, ¡cómo nos juzgará la Historia!

¿Para esto queríamos la democracia?

¿Para malgastarla?

¿Para prostituirla?

Porque si era ésta su finalidad, han perdido su razón de ser todas las ansias que la alumbraron.

Vale.

 

     
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