LA DEUDA
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Una de las noticias más recurrentes estos últimos meses es la del aumento de la prima de riesgo de la deuda española y su inmediata repercusión sobre el precio de venta de la misma. Cuando dicha prima aumenta los medios de comunicación ponen el grito en el cielo y anuncian una serie de cataclismos económicos que, como consecuencia de este encarecimiento, se ciernen cada vez más cerca sobre nuestro país. Al leerlos, desde la primera línea, en el caso de los periódicos, o desde que escuchamos el comienzo de la noticia, en el caso de radios y televisiones, ya tenemos huevos y ovarios de bufanda.

Es para tenerlos.

La deuda pública es dinero que prestamistas dejan al país con dos condiciones:

1) devolver en un plazo determinado;

2) pagar un interés.

Más o menos como si una familia necesita dinero y acude a un prestamista para salir de su agobio momentáneo.

Y en ésas estamos.

Pero fíjense, amigos, que la deuda española entre los años 2001/2008 anduvo, con muy ligera oscilación, entre los 306.000 millones de euros (2001) y los 307.000 id. (2007); los intereses, según los entendidos, aceptables.

Entre 2007/2010, el montante de la deuda ha subido:

            2008......... 358.000 millones de euros
            2009......... 468.000 id.
            2010......... 541.000 id.

Los intereses, subiendo de una a otra.

O sea, que nos están prestando muchísimo más dinero en estos años de crisis. Con intereses cada vez más elevados.

Ah, y otra cosa: cada vez creamos menos riqueza.

En este marco:

  1. el gobierno prohíbe fumar en lugares públicos. Medida positiva, claro que sí. Si no fuese por: a) haber impulsado gastos de acondicionamiento de locales en los negocios más directamente perjudicados por esta medida; estos gastos vienen causados por la ley de hace un año, o así, que permitía fumar en los locales que realizasen obras de adaptación: realizan estas obras y ahora se encuentran con un desembolso inútil y se les añade el perjuicio que esta ley les va a engendrar. b) en época de crisis hay que facilitar actuaciones que generen beneficio; en este sentido, con esta medida, el gobierno está dificultando el sostenimiento de muchos de estos negocios al disminuir sus ingresos.
  2. están poniendo trabas a otro negocio tradicionalmente ligado a nuestro país: los toros. Lo último: no se televisan. ¿Por qué? ¡Ah? Pues porque estos señores, que desde chiquititos han estado viendo toros por la televisión nacional, les gusta prohibir. Y si no se lo creen, vean: desde el que se mueva no sale en la foto, hasta la famosa libertad castrista, o la stalinista, o la maoísta. O la zapatera, que ese camino llevamos.
  3. Y más importante: Este gobierno elabora unos presupuestos en los que se admite la capacidad de endeudamiento nacional según unas bases que dan por válidas. El tiempo y las circunstancias demuestran que tales bases carecen de verosimilitud: el crecimiento de la nación no se corresponde con el previsto; el gasto, en un sentido inverso, tampoco.

Bien, pues en esta coyuntura nuestro gobierno sigue empecinado en que no hay más solución que seguir adelante. Camino del abismo. ¿Por qué? Pues porque todos estamos sometidos a los caprichos de un hombre que hace lo que quiere y deshace más que hace.

El otro día vi un vídeo en internet verdaderamente lastimoso: allí estaban los jefes de gobierno de la CE disponiéndose para hacerse la foto; el nuestro, totalmente desnortado, allá que deambula  pretendiendo colarse al lado de éste o del otro hasta que, al final, alguien de protocolo se le acerca y le indica que su sitio está en la esquinita más miserable; indicado en el suelo, para más inri. Sólo que él no lo había visto. O si lo había visto, a lo mejor estaba en inglés. La señal, digo.

A lo que íbamos, ¿es que no hay otro sistema para afrontar esta coyuntura tan angustiosa?

Sí.

Lo hay.

Reformar la Constitución por referéndum para:

-suprimir el Senado por inútil, inservible, costoso, etc.

-suprimir las comunidades autónomas por ser una fuente de problemas; no solucionar ni siquiera los que crea; la experiencia nos ha demostrado que su operatividad es nula; dilapidar sin mesura ni control los recursos públicos; algunas han llegado hasta el extremo de transgredir flagrantemente la ley, (p.e.: insumisión de Cataluña con el catalán) dando ejemplo a los paganos de lo que deben hacer con las leyes; están promoviendo la desmembración de España, enemistad entre comunidades, y la desunión propia, todo lo cual conlleva debilitamiento de la nación y el cachondeo de la opinión internacional (con las consiguientes consecuencias negativas).

-suprimir las Diputaciones por inútiles; costosas; servir sólo como refugio acomodado y oneroso de zánganos en múltiples casos; etc.
-reglamentar los Ayuntamientos: no es de lógico que un alcalde de ayuntamiento de tercera regional se determine un sueldo que haría enrojecer de vergüenza al Gran Capitán (el de las cuentas). Y a continuación asigne sueldos según su mal saber y entender. Ignominioso.

Por otra parte, exigir a los congresistas que hagan el trabajo para el que han sido elegidos: hacer las leyes. Que tengan:

-deber de asistencia a todas las sesiones;

-libertad para proponer lo que estimen que corresponde al bien del país, aunque sea negativo para los intereses partidistas;

-como primera providencia que legislen que quien cometa delito económico contra el erario público debe: a) antes de nada, devolver lo estafado íntegramente; b) pagar una multa equivalente a los estafado; c) cumplir pena de cárcel en consonancia con lo estafado; d) quedar inhabilitado para ocupar cargo público de por vida.

-establecer un sistema de financiación de los partidos políticos claro como el agua clara; y que se atengan a las limitaciones económicas que tal sistema establece. Nada de lujos faraónicos para quienes, a la postre, sirven al público.

Por otra parte, el sistema actual de listas cerradas en los partidos está desfasado con el más lógico de listas abiertas. Esto, junto con el sistema de doble vuelta (o similar) para impedir que partidillos minoritarios y con intereses muy particulares se erijan en los verdaderos amos de la política nacional.

 

Por último, quiero indicar que el autor de estas líneas ha pasado ya de la edad en que dirigía cartas a los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, a este escrito sí que me gustaría añadir un deseo más:

Hace referencia al recibo de la luz.

Resulta que me han obligado (una más de las obligaciones de nuestro amable gobierno) a instalar en mi casa un limitador de potencia. Bien. Quiero decir, mal. Veinte euros del chisme y, aparte, el trabajo del electricista. Todo lo cual abono yo y no sé por qué. Puesto que yo debería abonar la energía que consumo pero no los caprichitos de algún capullo, que me los he de tragar como las lentejas. Porque la famosa libertad de elección de compañía eléctrica es sólo una monserga más y a tomar por saco.

Cada dos por tres me saltan los fusibles. Consulta con Sevillana, mi compañía obligada.

—Eso es porque tiene el limitador a tres punto tres; tiene que poner un limitador mayor.

Vuelta a llamar al electricista. Veinte euros del chisme y ochenta por la visita y el boletín. Voy al punto de Sevillana, tres horas de espera y:

—No, no tiene que abonar nada. En la próxima factura se le incluirá. —Y ante mis preguntas:— ¿Cómo quiere que yo lo sepa? —Y ante mi insistencia:— Mire, cuando le llegue, se pasa por aquí y me lo dice. —Yo:

—¡¿...?!

—Si. De esta forma cuando algún otro pesao me pregunte que cuánto cuesta, sabré decírselo .

Y yo me cago en la puta madre que parió a Peneque. Que es el nombre del que hago uso cuando quiero nombrar a la puta madre de un señor que no quiero decir quién es.

A ése. Sí, señor, sí: a ése que usted está pensando, amigo mío.

Vale

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