BOMBILLAS SEBASTIANAS

26-II-11

Bueno, amigos, pues ya está: nuestro gobierno ha salido y tomado al toro por los cuernos. ¡Con gallardía gallardona! ¡Con qué arrojo! ¡Con qué improvisación! Total. Lo de siempre.

Verán, ¿recuerdan a un ministro que tuvo una idea deslumbradora? ¿Cómo dicen? ¿Que todos han tenido ideas brillantes? No; bueno, sí; pero la de éste fue deslumbradora. Vean:

Descubrimiento genial que fue éste,
del cual por siglos perdurarán restos
en los sótanos de correos puestos
como homenaje a algún genio celeste.

¡Bombillas sebastianas, como peste
señera que fuisteis de los funestos,
torpes, bruscos, irreflexivos gestos,
vencidas habéis sido por aquéste!

¡En plena crisis surge gran idea!
¡Digna es de algún seso arrebatado!
¡Alumbrada por egregia azotea!

“¡Cambiemos las señales!, el citado
ministro diz que dijo. ¡La ralea
prorrumpió en silencio emocionado!

 

¡Exacto, el ministro de las bombillas de bajo consumo! Sí, aquéllas que los entendidos aconsejan que no se pongan en ubicaciones de uso corto y repetido, por ejemplo, vestíbulos, escaleras, etc. ¿Cómo? ¡Pero, hombre, un ministro no puede estar en todo! Para eso tiene sus asesores que son los que tienen la culpa. ¿Dices? Pues claro que sí, él ninguna, cosas tienes.

Bueno, pues el figura ha tenido otra idea de las de temblar:

Este ministro genial que tenemos,
ya saben, Sebastián de la Bombilla,
remedio halló a esta pesadilla
que es la crisis que ahora padecemos.

No podemos llegar a los extremos,
se le ha ocurrido a esta maravilla,
de ir por autovía a toda pastilla
pagando por el gas tales baremos.

La idea, según él, es muy sencilla:
cambiamos unas pocas de señales,
que nos cuesta tan sólo calderilla,

y a todo el que se pase una chispilla
¡le clavamos multas como puñales
clavados a torero en taleguilla!

 

Lo primero que pensé fue "¡Vaya suerte tiene algún alguien!" ¿Cómo? Sí, por supuesto. Es que, fíjate, entre fabricarlas, sustituirlas, material, mano de obra, más lo que se encarece en el proceso, más las comis..., ¿cómo?, ¿que me calle? ¡Pero si no iba a hablar de los EREs, ni del Gurtel, ni de comis!..., bueno, bueno ya me callo. Me callo y no digo nada. Y me arrepiento, además. Pero que conste que no he dicho nada. Nada, nada.

Ahora te voy a dar un consejo: cuando vayas por la autovía, no pases de los ochenta, por si acaso. No, es que como están rebajando todo, pues por eso. ¿Que te vas a tirar la tira en llegar a donde sea? Pues tienes dos remedios y a cuál mejor: puedes no ir, primero; puedes ir, pero sin pasar de ochenta, segundo. ¿Cómo dices?, ¿en los míos?, ¿en los míos precisamente! ¡Pues sabes lo que te digo, que yo en los tuyos más! So desagradecido. De derechas tenías que ser. ¡Si es que no quieres arrimar el hombro, so fascista! Así nos va. Por culpa de los que son como tú. Y el del bigotillo, sí, sí, ése también.

 

Las opiniones vertidas aquí son de la exclusiva responsabilidad de los autores; los cuentos, artículos, poesías, etc., están protegidos por la Propiedad Intelectual y el Copyright, y se prohibe su reproducción total o parcial sin el permiso de los autores.

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