24-V-11

(Soneto lamentable XCVII: El culito Gallardón)

El culito Gallardón se aposenta
en el lujo gallardo y calentito
de un A ocho, tremendo cochecito
muestra de la soberbia más mugrienta.

Con la ORA y sus obras muy contenta
me tiene a la parroquia, el angelito;
con la ORA y sus obras, el pollito,
se adjudica una renta suculenta.

Tenemos la ralea más avarienta.
Merecemos el justo sambenito
que tan bien nos conforma y mejor sienta:

aquí se cree cada politiquito
que lo público es sólo una herramienta
para alegrar su bolsillo y piquito.

No piensen ustedes que el famoso culito Gallardón esté hecho de materia diferente de la del suyo, de usted, amigo mío. Tampoco caiga en la trampa de pensar que el tal culito esté hecho para producir materia natural distinta a la de cualquier otro; no: en esencia, la misma. ¡Pero el culito Gallardón se desplaza por Madrid en un Audi 8! Sí, señor: en eso sí es diferente del suyo, querido usuario del metro, del autobús y del reputadísimo coche de San Fernando. ¡Ahí está el detalle!, que diría mi amigo Cantinflas: en la catadura moral del edílico vehículo.

¿Que el señor Gallardón tiene que ir desde el mismísimo centro de Madrid al mismísimo centro de Madrid? Pues muy sencillo: se mete en su A-8 de maderas nobles y calefactor en asientos y ¡allá que se va! ¿Que tiene que volver del mismísimo centro de Madrid al mismísimo centro de Madrid? ¡Ah, pues lo mismo!, se mete en su A-8 de maderas nobles y calefactor de asientos y ¡allá que se viene! Arreglando el mundo y Madrid. Paseando su culito por unos módicos 150.000 euros al año. De los del contribuyente madrileño. Servicio contratado con la marca ALEMANA y que abarca desde 2008 a 2011: 591.624 euros el periodo por mantenimiento y arrendamiento (Véase descripción pormenorizada en La Casta, Daniel Montero; ed. La esfera de los libros, S.L.; 2009).

Además, tiene un montón de asesores que le asesoran sobre cosas dificilísimas de entender para el común de los contris; por ejemplo, cómo hacer el desplazamiento y eso, cosa harto dificultosa. Bueno, y también le asesoran sobre otras cosas: cómo se las apañan las familias madrileñas para llegar a fin de mes; cómo de prostitutas las pasan para darles de comer a sus hijos; cómo están de ahogadas por las hipotecas; cómo no pegarse un tiro ante el horizonte laboral. Cómo es de enorme la desilusión causada por sus políticos.

Pues mire usted, amigo, desde aquí quiero hacerle a Gallardón un recordatorio para que lo tenga en cuenta, si lo estima oportuno, o lo eche a los cerdos, si no; y este memento es: asiéntate bien y honestamente, Alberto, porque Imperio Argentina es el summum del arte musical y Heno de Pravia, la mejor colonia.

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(Soneto lamentable XCVI: Un ruin escarabajo)

¡Como un escarabajo, la patita
estiraba el buen Gaspar! ¡La cabeza
brillábale, púrpura cual cereza!
¡Venga ya, un poco más, otra chispita!

¡Por fin: último esfuerzo y la puntita
del dedo de su pie con entereza
deposita y aprieta con presteza!
¡Se acabó, exitosa, la faenita!

El botón del escaño del ausente
queda, mudo testigo del trajín
del ruin escarabajo prepotente.

Su partido, en reacción aún más ruin,
la gracia le ríe al delincuente
¡y hasta la derecha ríe al pillín!

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Esta otra instantánea vergonzosa de la Historia democrática española no puedo incluirla aquí: no la he encontrado pese a lo desesperado de mi búsqueda por internet (aunque en su día sí la vi en la revista Interviú, en cuyos archivos debe de estar). Procede de los años setenta. Parlamento andaluz. Un indeseable, cuyo nombre me reservo, aprovecha el cachondeo habitual en aquella cámara para pulsar con su pie el botón del escaño de un correligionario ausente y sacar adelante no recuerdo qué, si ley o proyecto o qué tontería.

¿Creen ustedes que la oposición tomó medidas válidas ante este hecho?

Gran parte de la culpa de lo que sucede en Andalucía la tiene la oposición: Don Tancredo era un supuesto torero que aguardaba inmóvil a la salida de chiqueros, convencido de que le toro no le embestiría. Se equivocaba, claro. Tanto que el tancredismo hubo de ser prohibido.

Pues mire usted, señor Arenas, el respetable opina lo mismo del tancredismo político. Lo honesto ha de ser: recibir, templar y mandar. O sea, recibir al morlaco con valor y sin complejo; templar sus embestidas resaltando sus defectos y aprovechándose de sus errores y delitos para hacerle pasar por donde usted quiere; por último, mandar. Mandar al morlaco a los chiqueros, que ya va siendo hora: toda democracia exige alternancia. ¿Qué alternancia hay en Andalucía? ¿Griñán por Chaves? ¿Malayas por EREs?

Examinen escrupulosamente las cuentas públicas, tanto ahora (como oposición) como cuando sean ustedes los que hagan la faena.

Y mire usted que estos pájaros se lo han puesto a egg. Ni a Fernando VII se las pusieron más fáciles.

Por otra parte, no estaría mal que los señores defensores de los pueblos entendieran que defender al ciudadano también implica defender su bolsillo y proceder legalmente contra quien ilegalmente mete la mano en él. Aunque esta mano sea la de quien cree que le da de comer; aquí, en verdad, el único que le da de comer es el pueblo. A él se debe. No tiene otros amos. Este pueblo, señor mío, está formado por un personal que cuando llegan las elecciones vota; y a usted, ¿entiende?, le ha de dar igual si lo hace a izquierdas o a derechas: tanto unos como otros han de ser los objetos de su defensa.

Claro, algunos defensores de pueblos piensan que su labor es la de defender al pueblo marroquí, al saharaui, al congoleño o al rumano cuando arriban ilegalmente a nuestra tierra. Bueno, pues si piensan así, que se vayan a Marruecos, Congo, Rumanía o Cuba a exigir a sus gobernantes que les den derechos a esos ciudadanos de esos países.

Pero aquí, en España, que nos defienda a nosotros, a los ciudadanos españoles, contra los excesos de los sin-papeles que, encima de hacer uso de nuestros servicios, exigen, se cuelan, nos roban y nos tratan como si los sin-papeles fuésemos nosotros. A la más mínima ya tienen en la boca el "¡racista!" y allá que se van a denunciarnos con falsos testimonios.

Con esto lo que sí están logrando es generar y exacerbar racismo donde no había sino la buena voluntad que de siempre ha caracterizado a nuestro pueblo.

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(Octava real: A un árbol)

Repleto está de piares y de trinos
el árbol que hay enfrente de mi casa,
bullendo vida plena en los cansinos
atardeceres sin sol y luz ya escasa.
Pequeños cuerpecillos vespertinos
por dentro de la verdinegra masa
van plegando con chiflos colegiales
las sombras cada vez más fantasmales.

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(Octava real: A una hoja de higuera)

De la áspera sombra, madre serena;
nervuda protectora del verano.
Para el abejorro, posada amena:
cobijo torpe en su vuelo temprano.
De la hormiga cansada, alacena
entre el ígneo sol y el seco secano.
¡Y aún tú, serena en tu impavidez,
vestida sigues por la sencillez!

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¡RUBALCABA, INCOMPETENTE!

Mandan ambos Tribunales, Superior y Constitucional, el cese de reuniones en la Puerta del Sol y similares durante las jornadas de reflexión y votación. ¡Pero el Ministro de Interior se niega a cumplir el mandato legal! Porque, vamos, si dice que no va a dar órdenes a la policía para que cesen las manifestaciones de los mal llamados furiosos, ¿eso no es negarse a hacer cumplir un mandato legal? ¿Cómo se llama esto si no: dejación de funciones, pasotismo inconmensurable, desobediencia legal, cómo?

¡Y en la figura de quien debe ser ejemplo impoluto del cumplimiento de la legalidad vigente y de las encomiendas del Poder Judicial!

Mire usted, señor, aquí tiene una simple solución de las muchas que hay y que no precisan el recurso a la violencia policial para que el cumplimiento de la ley haga de éste, el nuestro, UN ESTADO DE DERECHO DE UNA VEZ!

Si usted todo lo que sabe es elaborar excusas que ni usted se cree, apártese y deje que alguien con competencia asuma la labor esencial de salvaguardar la ley y hacerla respetar.

Ah, y recuerde:

¡merecemos un gobierno que no nos mienta!

(Soneto lamentable XCVI: Rubalcaba incompetente )

El señor ministro del interior
pretende engañarnos como a chinos:
limpiar la Puerta del Sol de vecinos
intentar, al menos, debe con rigor.

Yo no soy, ¡Dios me libre! su asesor
pero sé que siempre hay medios ladinos,
en nada violentos ni peregrinos,
para cumplir con vigor tal labor:

identifique a infractores y multa
al canto al que a marcharse se oponga,
por ejemplo, y veremos qué resulta.

Pasadas dos horas de esta consulta
dispóngase más firme y nueva conga:
¡a ver si el Din no enseña a gente estulta!

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(Soneto lamentable XCV: Una foto lamentable)

A las gambas, del acojonamiento,
se les han puesto saltones los ojos;
blancas las colas; los bigotes, rojos;
y hasta sin voz están y sin aliento.

Langosta y bogavantes el momento
lo afrontan rezando entre manojos
de ostras y frutos del mar, con antojos
de olorosos limones como asiento.

En las manos obreras y callosas
(señal son de trabajo y honradez)
dos jarras se levantan orgullosas;

los rostros, sudorosos, a la vez
nos clavan sus miradas generosas:
¡A la salud de la Junta, pardiez!

(Nota: véase foto en POESÍA)

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Amigos:

Harto como estoy de tratar sobre cosas absolutamente intrascendentes, me fijo hoy en lo que es verdaderamente importante en la vida y a ello me aplico. De manera que, como sin quererlo pero mimándola con toda mi delicadeza y pulcritud, aquí deposito esta octava real a uno de los frutos más hermosos de la naturaleza: humilde como es él; sabia, como lo es ella. Léelo, pues, que a la reflexión te invita, amigo. Ejemplo para todos, incluso políticos y pájaros de tal plumaje.

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LA CASTAÑA

Venerable sotana silenciosa
de pies ausentes y cabeza gruesa;
de cerdos y viejas, gala golosa,
de fríos y muertos, su juglaresa.
Nacida en cofre de piel espinosa,
aprietas dientes entre la pavesa;
mas, sufrida y humilde, tú no dejas
que tus labios sellados lloren quejas.

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En mi vanidad, Dios me perdone, me atrevo a recordar la memoria de Miguel Hernández, a quien tanto admiro y a quien dedico esta bagatela.

Vale.

(Advertencia: se recuerda que las HOJAS DE HOY, al ser retiradas, pasan a la sección HOJAS DE AYER)

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(Se guardará el anonimato de quien así lo exprese)

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