DE LO QUE DIGA EL GOBIERNO, NO TE CREAS LA MITAD; LA OTRA MITAD, LA DESECHAS POR ABSURDA. DE LO QUE NO TE DIGA, ¡CRÉETELO TODO!
HOJA DE HOY

07-XI-11

(soneto Doloroso XXII: Impresentable)

Si algún problema tienes, ciudadano,
con algún asuntillo atrancado,
no dudes y pierde todo cuidado:
¡ve y déjalo de Blanco en la mano!

Tiene gasolinera, este paisano
con horario de pluriempleado:
a la hora que llegues, ¡no hay cuidado,
saldrás con billetero más liviano!

Cuenta con su primo como contable
(es el recepcionista en el negocio
y persona de fiar y muy amable).

Y tiene sucursal muy respetable
muy cerquita de El Prat, donde su socio
es otro, como él: ¡IM-PRE-SEN-TA-BLE!

06-XI-11

(soneto Doloroso XXI: Muerte de Velázquez)

...echándose de nuevo en el camastro
y el calor de esa tarde sofocante.
El jadeo se le nota ya anhelante
y chasquea la lengua el medicastro.

Pone Juana la jarra de alabastro
debajo del jadeo agonizante
y mira con angustia aquel semblante
donde deja la muerte ya su rastro.

El silencio se agita en un gemido:
todos se estremecen en el pavor
de un suspiro en el aire interrumpido.

En la puerta se escucha un ladrido,
la vieja se santigua con horror:
nada queda, Velázquez ya se ha ido.

Eran las tres horas de la tarde del día seis de agosto; en el año de Nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos y sesenta.

(soneto Ridículo CXI: Listo 'el haba)

Felipito, como es tan valiente,
llevó a Barrionuevo a la puerta
de la cárcel (que ya estaba abierta
aguardando a pollo tan eminente).

—Bueno, Pepe —dijo grandilocuente—,
te diré una cosa que es bien cierta.
Y es que a ETA la tengo ya muy muerta
y la voy a enterrar, por consiguiente.

Pero Pepe de mala leche estaba
porque el otro en la puerta se quedaba
y entraba en el talego sólo él:

—¡Más feliz estaría si a este hotel
entraras tú conmigo y del pastel
jalaras tú tu parte, listo el haba!

felipe se despide

No es por nada, pero es fama que Felipito ha ido dejando en la estacada a todos y cada uno de sus más íntimos adláteres cuando así ha convenido a sus muy personales intereses.

Hablando de otra cosa, ¿han observado que Vera, Barrionuevo, Galindo, entre otros, pagaron con cárcel por su participación en los GAL; que, por otra parte, no podrían haber existido sin el conocimiento y el va bene de una instancia superior, llamada X.

¿Quién podría ser esta instancia que tan ilegalmente se consideró por encima de la Ley que según la Constitución nos rige a todos, quién, quién?

¿QUIÉN?

Respuesta: ¡un delincuente!

¡SÍ! Y un cobarde, además, que hace que los demás purguen sus propias (¡de él!) culpas.

05-XI-11

(soneto Doloroso XX: Político alpargatero y bono, perdón, bueno)

Entre un político y un delincuente
yo siempre sospecharé del primero:
pollo que es bribón y chanchullero
y miente del modo más convincente.

Te mira a los ojos, contundente,
de razones te desgrana un rimero,
te pone cara humilde, el muy fulero,
gesto digno y ademán consecuente.

Burlado por el habla del zorrero,
cuando vienes a caer, ¡oh, imprudente!,
allá que se te ha ido el puñetero

y ya no le verás más el plumero:
entregado estará en cuerpo y mente
en ver cómo embolsarse tu dinero.

Cada uno puede tener su criterio, ¿no? Personas habrá a quienes les inspirará más confianza un político. A mí, hoy, ahora, no. En todo caso, igual. Unos señores que se han autoimpuesto maravillosos privilegios (sueldos, parque móvil, ambiente laboral, horarios, pensiones, etc.) por el simple hecho de que son ellos quienes deciden cómo y a quiénes ponerlos, no me merecen NINGUNA confianza. Son como el general que manda a los soldados al sufrimiento y la muerte mientras él disfruta como puta (sin ánimo de ofender sea dicho) de un plácido transitar terrenal y sibarítico. Comparen, comparen las condiciones laborales de, por ejemplo, un pescador, un camionero, un repartidor, un policía, etc., con las suyas. Y encima, en muchos casos, tales individuos no tienen otra formación que la aplicación a un partido, otra dedicación que la sumisión más absoluta, otro mérito que la soberbia más zafia. Otro quehacer que el dolce far niente.

Supongamos que las urnas las carga el diablo. Supongamos que una vez, por casualidad, sale electo de ellas un gilipollas integral. Supongamos que, encima, es un egomaníaco absoluto. ¿Qué hacer?

Supongamos que este incompetente infinito se empeña en hacer su nefasta voluntad. Supongamos que para lograrlo se rodea de un plantel de inútiles consumados. Supongamos que, por ende, es un inmoral infame. ¿Qué hacer?

Si no hacemos nada, habremos dejado la puerta abierta a que el caso se repita.

Si damos un escarmiento, el gilipollas, por muy integral que sea, se dirá "¡Tate, cuidado que muerde!". ¿Venganza? ¡No: preservación o supervivencia nacional! Un país no puede sr gestionado por los vaivenes de una mentalidad de pipiolo iluminado. Pollito del mismo plumaje se lo pensará dos veces antes de dejar volar su imaginación con el coste, para el pueblo, de millones de parados, recesiones, inmoralidades, abusos, tropelías y hasta chapuceos gasolineros.

***

Ahora, pasemos a otro asunto: un Jefe de Gobierno que por H o por B se haya metido al poder judicial en el bolsillo, ¿puede hacer lo que le venga en gana?

¡Por supuesto que sí! ¿Quién se lo va a impedir? El único freno que podría poner coto a sus caprichos es la propia Judicatura; anulada esta, tiene vía libre para actuar con total impunidad.

O sea, el mayor garante de la Democracia, el baluarte contra la Dictadura, la defensa contra el nepotismo y el chalaneo, ¡la Judicatura!

Dicho de otra manera: Montesquieu no se puede ir de vacaciones ni en agosto. Cuánto menos, ausentarse de un país. Y quien diga que ha acabado con él (con Mostesquieu) es un infame liberticida, ¿te enteras, Arfonsito, hermano de Juan?

***

Otro asunto: antes existía un cuerpo de interventores del Estado en cuyas manos estaba la fiscalización de la Administración. ¿Qué ha sido de ellos? ¿Quién cumple las tareas por las que ellos velaban?

Desde luego, quien lo haga lo está realizando francamente mal, con toda desidia a juzgar por la inmensa proliferación de fraudes, estafas, malversaciones, etc., que afloran sin cesar en las cuentas públicas. ¿Cómo dice? ¡Que no hay quien realice tal función? ¡Ostras, Pedrín: así vamos!

***

No, si yo lo que digo es que lo que ahora nos presten tenemos que devolverlo en el futuro; con intereses, ¿saben?

Si una familia gasta más de lo que ingresa, antes o después se verá abocada a la bancarrota. ¿Acaso un país es diferente?

Por lo que he visto en nuestra reciente Democracia, los gobiernos socialistas se han aplicado a entramparse a conciencia; como consecuencia llegó el momento en que hubo que parar el carro. Esto lo hicieron gobiernos populares, el segundo de los cuales es muy probable que tenga que hacer frente a una tarea mucho más austera y arriesgada que los del señor del bigotito.

Consecuencia: las izquierdas, en la oposición y bien lejos del dinero; las derechas, con la llave de la caja y bajo la vigilancia de los primeros. Todos, bajo el imperio de la Judicatura.

02-XI-11

¡Tenemos encima las elecciones! ¡Se acabó la era zapatera!

Menos mal que la Pajín ha tenido tiempo para sacar adelante la última (por ahora) improvisación de la legislatura: la de los genéricos. ¡Ha logrado poner fuera de combate a un montón de honrados visitadores farmacéuticos! Los está mandando al paro. Pero, ¿y lo bien que lo ha pasado la nena?

¡Ah, recuerdos a Bibi, no la Andersen (que es muy trabajadora y admirada por la plana entera de esta redacción), la Aído: ¡ojalá te tengamos de nuevo tras el mostrador de la sucursalita de la Caja de Ahorros, vidica, ojalá! Que tu puestecito en Nueva York nos está costando lo que no está escrito. Ojalá. Y en realidad, ¿qué haces allí, eh? Para lo que haces, pues eso. Aunque, en realidad, tampoco es que nos hagas mucha falta por aquí. Tu maromo, tampoco.

Para que luego digan que no los queremos: una idea. Proponemos al PSOE una cabeza de cartel para las elecciones del 20-11, y si es tarde ya, pues para las de principios del año que viene:

—¿Y por qué no me ponen a Juanito
de cabeza de cartel por Sevilla?
¡Sevilla, que es una maravilla!
¡Juanito, que es hermano de Arfonsito!

Además, ya prescribió el delito
que entonces fue tanta comidilla
y, por lo tanto, ni la calderilla
tiene que devolver nuestro mocito.

¿Habrá alguien con más arte que él
(a excepción de don Julián Muñoz)
en lo que es el andaluz plantel?

—¡Sí, señor, haberlo haylo —veloz
anunció el que hacía de portavoz—,
el docto PAPÁ Chaves, don Manuel!

01-XI-11

Un disparate, un auténtico disparate; lo del estado de las autonomías; en eso ha venido a revertir todo tras un periplo de 30 años de escándalos, trifulcas, desigualdades y despilfarro.

Lo de los escándalos autonómicos está más que sobradamente documentado en la prensa de los 3 últimos decenios. Poco más cabe decir. Excepto, eso sí, que es una verdadera vergüenza el latrocinio inmoral al que nos hemos visto sometidos por parte de quienes han actuado como reyezuelos absolutos con total impunidad y sin nadie a quien rendir cuentas.

Muchas de las trifulcas han venido originadas y agravadas por las inquinas continuas entre autonomías debido a su diferente signo político, así como al hecho de ser "históricas" (¿) o no. La última, entre catalanes y andaluces, primero, y andaluces y catalanes, después, por el asuntillo ese de que si dije que no dije que dicen que dijiste que han dicho que lo dijo Pérez, que vive en Mallorca; o sea: como niños. Aunque lo importante es el sustrato que estas riñas van dejando; por ejemplo: a mí, en concreto, me han hecho que no trague a los habitantes de cierta autonomía, porque los considero mayoritariamente el voto-sostén legal del terrorismo etarra y, además, no puedo ir a trabajar en ella a causa de la lengua autonómica y, en cambio, ellos sí pueden venir a trabajar en la mía; tampoco trago a los de otra porque no hacen sino mostrarme su desprecio por boquita de sus representantes; tampoco trago a los de otra porque a sus representantes autonómicos se les ha antojado no darnos agua; tampoco..., no, he llegado a la conclusión de que ni a los de la mía trago, por gilipollas que somos... en realidad, me parece que ya no me trago ni a mí mismo.

Las desigualdades son a cada momento más evidentes: nos engañaron diciéndonos que las autonomías iban a acercar la administración al ciudadano; mentira, han servido para hacer aumentar las diferencias entre unos ciudadanos y otros: unas autonomías tienen unos fueros privilegiados; las mismas, unos estatutos privilegiados; las mismas, unas atenciones presupuestarias privilegiadas; la mía, pinchado en un palo, un objeto im-pa-ra-ble.

Lo del despilfarro ha rozado los límites del esperpento valleinclanesco y del bananerismo republicano. Lo último de lo que me he enterado: la efigie escultórica de Fabra, de 24 metros de altura y 18 de diámetro, y un coste de 300.000 euros que será asumido por el Gobierno valenciano a través de la sociedad gestora del aeropuerto Aerocas (que aunque pretendan disimularlo, dispone de su dinero, de usted, y del mío como si fuera propio). Juzguen ustedes: ¡en estas fechas, y nosotros pagando los afanes egocéntricos de un (presunto y en mi criterio) impresentable!

Amigos, la única vía de escape que nos queda es la reforma constitucional: acabar con esta locura y volver a la razón y lo razonable.

¡Hay que exigir la reforma urgente de la Constitución o nos vamos a pique!

¡Y en esta reforma, el primer punto debe ser la abolición de las autonomías!

El segundo, garantizar la independencia judicial.

El tercero, acabar con un organismo inútil: el Senado.

30-X-11

         Si uno quiere tener una opinión, lo primero es informarse: acudir a las fuentes y beber en ellas hasta reunir datos suficientes, procesarlos entonces y, por último, extraer conclusiones y decidir. Sucede que en nuestra época lo primero es relativa y presuntamente fácil: entras en internet y allí lo tienes todo. Sin embargo, amigo mío, ahí también está la dificultad: ¿cómo separar el grano de la paja?

         Por ejemplo, tomemos el aeropuerto de Castellón, en la Comunidad Valenciana. Me pregunto yo, me pregunto, ¿para qué quieren un aeropuerto en Castellón si tienen uno al lado, en Manises, y otro al otro lado, en Reus?

         Como quiero proceder con entera objetividad, allá que me meto en internet en busca de información: ¿para qué será, para qué será?

         Bien, pues apenas he empezado a googlear cuando ya me han puesto a un tal Fabra a caer de un burro; dentro de un lodazal; bien espeso y abundoso y lleno de cosa no rica; aunque rico este pollo, eso sí. Por supuesto, no voy a desmenuzar aquí todas las presuntas alabanzas que le dedican al ex-Presidente de la Diputación de Castellón; allí están y el que quiera que se tome su tiempo (le va a hacer falta) y las lea. Sólo diré que lo que allí se le atribuye es ominoso, execrable, vergonzoso y lamentable para atribuir a cualquiera, cuánto más a un gobernante. ¡Cuánto, mucho más, si la mitad de ello es cierto!

         Quienes seguramente no las han leído han sido los valencianos. O eso o es que son tan masocas como los andaluces con Chaves (antes) y con José Antonio (ahora), pero al derecho. Y otro que tampoco las ha leído ha sido Rajoy: si lo hubiera hecho no le habría promocionado a Presidente de aquella autonomía.

         ¿O sí? Porque también puede que estas alabanzas sean la paja en el grano, ¿no?

         No. Lo que hace que me replantee seriamente mi convicción de que aún no estoy en república bananera, pero sí a pique, es la intención (de no quiero saber quién aunque ustedes se lo pueden imaginar) de erigirse estatua triunfal para presidir este desaguisado desde rotonda egregia. De manera que no. Algo así como las de Sadam Husseín, Hítler o Mao. Claro que la broma sólo parece que nos va a costar unos 300.000 eurillos: ¡ni Chaves llegó a tanto! Ni siquiera el bachiller Montilla: por su fotografía pagamos, si no recuerdo mal, unos 8.000 euros nada más. Rotundamente no. No obstante, si pese a todo se empeñan en llevar a buen aeropuerto el proyecto ya en marcha, un consejo al señor Juan Ripollés (el artista): mejor realizar toda la escultura en barro a excepción de la cara del personaje; ésta, de bronce.

         Veamos, la CAM ha hecho y deshecho como le ha dado la gana; quienes hayan sido los que han sido, nos han desplumado como a pollos: ha habido que “inyectar” y el coste de la inyección lo hemos abonado los borregos de siempre. Ahora bien, ¿quiénes han cometido el latrocinio?

         ¡Ah, ya sé: los mismos de cuyas madres nos acordaremos cuando nos veamos enGreciados?

       ¡Efectivamente! Ahí, en internet, se proveen muchas pistas que hacen referencia al territorio, necesidades de entidades políticas e, incluso, apetencias curales de un curita por el euro, tal y como Alí Babá y sus huates solía: Costas y costados, unos; Matas y matados, otros; EREados y jodidos, los demás. Luego, al final, sí que he encontrado una pregunta: Blanco y en botella, ¿qué es? La respuesta, claro está, acude rápida a los labios: ¡gasolina de la gasolinera!

         ¿No hay esperanza?

         ¡Y a pesar de todo, amigos, tengo confianza en que este hombre nos va a sacar del pozo Zapatero! A Rajoy me refiero. Soy optimista y sé que en España hay más regiones que Valencia. Y Andalucía. Bueno, y Mallorca, y Madrid, y Cataluña (la del Palau, ya saben), y Galicia, y Castilla La Nueva, y La Vieja también, sí señor. Además, para que lo sepan: en Valencia hay más políticos que los que hogaño asoman la coronilla por encima a entrambos lados de la tapia.

         Esto, sí: sea como sea, amigos, estoy convencido de que ni unos ni otros se van a poder llevar nada con ellos. Cuando casquen, digo. Sólo su fama que, como manto mortuorio, irá cubriendo su recuerdo y amparando a los descendientes-disfrutantes de sus tropelías. ¡Porque aquí no se devuelven ni los buenos días!

Vale

28-X-11

Nací con esta tierra, Andalucía, bajo la férula de una Dictadura tremenda; hoy, bastantes años después, pienso que voy a morir bajo férula similar. La primera fortalecía su ego con tal lema, triunfalista y autocomplaciente, como era "30 años de paz"; ésta otra puede con toda justicia enarbolar estandarte vergonzoso en el que presuma de su mayor logro: "30 % de paro".

No es el único motivo que tienen para sacar pecho; hay más: educación, sanidad y justicia en niveles de deterioro muy superiores a los del franquismo; corrupción sensiblemente más generalizada que nunca desde la Guerra Civil; monopolio cómplice de los medios de comunicación similar a los de la posguerra; de la monstruosidad administrativa mejor no hablar.

Esto lo han logrado en 30 años de política grandilocuente y vacía, absurda hasta el despropósito y egoísta hasta el más allá, plena de deshonestidad y de un recalcitrante y descarado clientelismo: quien se mueva no sale en la foto. ¡Todos quietos! Y así, quietos, inmóviles, impasible el ademán, hemos estado contemplando cómo una Junta (presuntamente) de todos los andaluces se aplicaba a satisfacer caprichos, amparar trepas, derrochar dineros; hemos visto desfilar EREs, Cartujas 92, Olleros y otros Directores generales, Consejeros, asesores, etc. que se iban sucediendo en un empredrado inacabable de escándalos y trapicheos que aún sigue bajo la dirección competente de José Antonio.

Volcados todos hacia la peseta, el dólar, ahora el euro, con una crudeza desbocada, con un arrebato frenético, con una deshumanización esperpéntica.

Tomándonos, ellos, tomándonos por tontos que tragaban con todo.

Tragando, nosotros, tragando con todo y votándoles encima.

Así estamos hoy, a la cola de Europa en todo lo positivo, a la cabeza en lo negativo. Con nuestro pan nos lo vamos a comer.

Dice mi amigo Baldomero, dice, dice: "¡Prepárate, fíjate los que van a entrar!"

Lo pienso y tiemblo: van a entrar quienes se han pasado 30 años contemplando, piquito cerrado, cómo se iba desplumando la gallina. Tiemblo, sí. Sin embargo, tiemblo más sólo de pensar que no entren: estos pollos, que ojalá ahora salgan, nos han dejado a la gallinita en pelota viva, muy bien esquilmada y en peligro de extinción.

Sin embargo, el invierno que encaramos va a ser tremendamente frío, extremadamente riguroso; sólo nos queda rogar al Dios (¡que tamaño despojo ha permitido!) que infunda una pizca de sentido de estado, de sensatez, de honradez y responsabilidad a quienes hasta ahora han asistido a este expolio insensato y frenético como mudos e inoperantes espectadores. Amén.

¡Ah, y que devuelvan lo afanao!

¿Qué otra cosa podemos esperar, eh?

Vale

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