DE LO QUE DIGA EL GOBIERNO, NO TE CREAS LA MITAD; LA OTRA MITAD, LA DESECHAS POR ABSURDA. DE LO QUE NO TE DIGA, ¡CRÉETELO TODO!

27-XII-11

Bueno, bueno, bueno, menuda me ha caído por el articulito de ayer, éste que aún pueden leer más abajo. Todo porque, en la sabia discreción de los lectores, ustedes, mezclé indebidamente churras con merinas. No fue mi intención.

Veamos: el discurso de Su Majestad estuvo bien; pero, según pienso, en la práctica no tiene trascendencia alguna. Ha significado el comportamiento presuntamente indebido de su yerno; bueno, ¿y qué? Lo sabe España entera. No nos ha dicho nada nuevo; hasta han hecho el traslado de su horrenda efigie fuera del entorno de la Familia Real en el Museo de Cera y todo.

¿Que también ha hecho mención a la igualdad de la Justicia para todos? Bien, decirlo no cuesta nada; pero en la realidad quien tiene dinero se procura una buena defensa que le saca las castañas del fuego; lo que no pasa al ciudadano corriente que no disfruta de las mismas oportunidades: un mismo delito puede tener desenlaces totalmente diferentes según inversión pecuniaria del infractor. En mi criterio, habría sido más exacto decir que la Justicia es proporcional a los medios económicos del individuo; pero, bueno, sucede en la mayoría de los aspectos de la vida y no es cosa de hilar tan fino.

Sin embargo, los medios de comunicación han dado a conocer múltiples casos en los que el recto juicio de los jueces ha creado más de una polémica. ¿Por no ser tan recto? ¡Ah, eso no lo puedo afirmar! Aunque sí confirmo la existencia de tales casos afectados por variables políticas de distinta índole, verificables por cualquiera que desee consultar las hermerotecas. Más de una vez he llegado a creer en la existencia aquí de lo que denomino la impunidad política de facto; aunque, claro está y repito, es sólo una suposición mía cuya existencia real no sustancio ni comparto con nadie.

De modo que sí que existe un escenario en el que hay que situar el artículito de marras: palabras, palabras, palabras y más palabras en medio de una jungla de casos de corrupción política, en donde se han dilapidado millones de euros en los proyectos más extravagantes y disparatados con el único objeto de sacar tajada. Hay quien ha aducido en su descargo, cuando lo han pillado, que su fin era el Partido; aunque luego, como es lógico, en la intimidad del reparto había hecho de mangas capirotes. ¡Pero con tal defensa hasta ha escapado sin un rasguño en su hacienda!

¡Y ellos son, los políticos, quienes han de dar ejemplo al personal! Ejemplo de honradez, de honestidad, de sensatez, de veracidad.

¡Qué quieren que les diga! Que sí, que me parece muy bien que el Rey confirme ahora, en 2011, que su yerno ha venido teniendo una conducta inadecuada desde 2006. Sin embargo, no me parece muy bien que como recompensa a tal conducta se le dé un trabajo de príncipe; a su señora, un trabajo de princesa; y se les pague el alquiler de la casona americana. Lo haga La Caixa, Telefónica o el INEM. Creo que no habrían logrado tales empleos si no fuesen quienes son; dicho de otra manera: se están beneficiando de su status siendo, presuntamente, pajaritos de cuenta.

Tampoco me parece bien, ni muchísimo menos, que aquellos políticos que han llenado sus bolsas a base de vaciar las públicas; que han emprendido proyectos faraónicos con una sola idea en la mente, sacar el mayor provecho propio; que han propiciado disparates como aeropuertos, palacios (recuerden San Telmo), AVEs, y otros muchísimos y muy sustanciosos etcéteras, allá que ahora aducen que han recibido el castigo de las urnas y ¡allá que se nos van de rositas y riéndose a mandíbula batiente a disfrutar su botín!

Pues no, señor. Las urnas no castigan; las urnas repelen, expulsan o echan. El castigo ha de venir de la Justicia cuya obligación es la de investigar los multiples derroches, expoliaciones, corrupciones, chanchullos y similares y, ¡sobre todo, recuperar la parte de la Hacienda Pública que aún sea recuperable!

Y los responsables, a la sombra. No como castigo, que eso también, sino como medida ejemplificante y previsora. ¡Ah, y a la cabeza, su máximo responsable, aquél que ha permitido que las cosas lleguen a tales extremos que hasta aquí nos han traído! Anteponiendo, para más INRI, sus intereses particulares y partidistas a los nacionales.

¡Si al menos hubiese convocado elecciones generales seis meses antes...!

26-XII-11

EL DISCURSO DEL REY

Bonito. Un discurso bonito.

Obras son amores y no buenas razones.

Según el principio de JNEC (Justicia No Es Cachodeo) en caso de fraude, robo, etc., a la Hacienda Pública, las obras han de ser: 1º) devolución de lo obtenido indebidamente; 2º) pago de una indemnización equivalente a lo defraudado; 3º) cumplimiento de una condena por quebrantamiento de la ley.

Aclaremos:

1º) Devolución de lo obtenido indebidamente: éste ha de ser el primer objetivo de toda acción legal, o sea, que la cantidad detraída a la HP sea devuelta en su integridad.

2º) Multa equivalente a lo detraído, la cual irá a aumentar los caudales públicos.

3º) Pena de cárcel por acción ilegal para que sirva a la vez como elemento disuasor de actitudes semejantes.

Hoy día vemos cómo los defraudadores y pájaros de similar plumaje se limitan, en casos extremos, a pagar de fianza una cantidad ínfima de lo detraído, en tanto que la parte más sustanciosa de su acción queda a buen recaudo y a la espera de tiempos mejores; los cuales, por desgracia y por la permisividad y magnanimidad de las leyes actuales, no tardan en llegar. Entonces se les ve campar a sus anchas, presumir como pavos reales y pontificar como doctores.

Los sistemas a que recurren para salvaguardar lo más sustancioso de lo afanado son variados pero todos tienen en común el hecho de que cuando los pollos se presentan ante la Justicia, lo primero que declaran es que están sin los medios económicos que todos sabemos que sí tienen y que su procedencia no es lícita, motivo éste que es por el que se les está juzgando.

Bien, pues en estos y, por extensión, en todos los casos, propongo que se estableza que en todo juicio se debe estimar la cantidad desaparecida indebidamente como sustraída bajo la responsabilidad del pollo en cuestión; a continuación, que se divida esta cantidad por el salario mínimo interprofesional (día) y nos saldrá el número de días que el individuo habrá de pasar en la cárcel para pagar su falta. Como es lógico, este tiempo de condena se habrá de acumular al que se le adjudique por el mismo hecho delictivo en sí.

Veamos un ejemplo práctico: supongamos que el Excelentísimo señor Presidente de una comunidad de islas ha arramblado con €30 millones; le imponen fianza de €3 millones; llega el juicio y le penan a una multa de €10 millones; recurre o no, que es igual, se declara insolvente y, al poco y gracias a los buenos oficios de sus abogados, ¡hala, uñas y a la calle!

Aplicación del principio de JNEC: el pollo en cuestión ha de devolver €30 millones, de los que no devuelve ninguno; entrega €3 millones en fianza; se le multa con €30 millones (equivalente de lo afanado) que no paga porque se declara insolvente ya que tiene el dinero a nombre de otro, fuera de España o trapacería similar. Deuda con Hacienda Pública: 30 + 30 - 3= €57.000.000. Dividida esta cantidad entre €21'38 nos saldrá, en días, los que habrá de cumplir este pollo en el talego.

A no mucho tardar es probable que aparezca hasta el último € mangado; más probable aún es que tarde bastante más en aparecer otro pollito con ganas de emular las hazañas de éste.

Pero mientras las leyes sigan observando la lenidad lesiva de las actuales, mientras sigan salvaguardando los derechos del delincuente, mientras sigan olvidando los de las víctimas, el gallo que nos cante seguirá siendo el mismo que cantó a Moltó, a Chaves, a Gil, a Bono, a Guerra, a Matas, a Enciso, a Millet, a Julián Muñoz, a Del Nido, a Conde, a Ripoll, a C. Fabra, a Rubio, a Roldán y a tantos y tantos otros que aquí fueron, trasgredieron y gozaron a mesa y mantel.

19-XII-11

Hola amigos. Observen:

         Pues, señor, ha salido el portavoz de Sanidad del PSPV en las Cortes Valencianas, Ignacio Subías, para hacer las siguientes afirmaciones:

         1) “...la comunidad acumula una deuda farmacéutica de 550 millones de euros”;
         2) “...la situación es insostenible para el colectivo de los farmacéuticos”;
        3) “…las continuas mentiras del (…) PP han provocado el desabastecimiento en muchas                   farmacias y… las que han obligado a los farmacéuticos a tomar la decisión de cerrar,                   mañana, sus establecimientos como medida de presión ante una situación que ya no                   pueden soportar”
          4) “ciudadanos desatendidos, situación de extrema gravedad, dramática situación”, bla-                 blabla, blablabla;
         5) “ha sido él (el PP) el que ha ido implantando en 16 años de gobierno el no reconoci-                   miento de los problemas, la política de escaparate y la privatización progresiva que                   poco a poco veremos cómo rompe con la equidad del sistema"
         6) “(el Presidente de la Comunidad)… sigue sin tomar las medidas adecuadas y un claro                   ejemplo, —ha añadido—, son los presupuestos presentados por el PP para 2012, que                   son la muestra de las ineficiencias, insuficiencias y la falta de realismo de un gobierno                   cuyas cuentas no son creíbles y ponen en riesgo el sistema”.

Bueno, pues verá usted , señor Subías:
        
         I) sustituya valenciana por andaluza/castellana, Cortes Valencianas por Parlamento Anda-                   luz/Castellano, PP por PSOE, y podrá usted aplicar el mismo cuento, pero potencia-                   do, a Castilla La Nueva (¡La Mancha, ja!) o a Andalucía;
         II) nos engañaron ustedes vilmente, los políticos, cuando nos aseguraron que la adminis-                   tración autonómica iba a servir para acercarse al ciudadano: mentira, ha servido para                   inflar colosalmente el gasto público con el objetivo de que muchísimos caras vivan a                   cuerpo de rey a costa del trabajo y los impuestos de los que siempre hemos sido pano-                   lis, pues me cuento entre ellos, claro;
         III) en mis 70 años de vida no he visto unos servicios públicos que empeoren con tanta                   rapidez y con tan mala leche como los que actualmente ahora están siendo acorrala-                   dos hacia su extinción en Andalucía.

CONCLUSIÓN:

su incompetencia y egoísmo de ustedes, políticos autonómicos, es equiparable a su afán por no soltar la teta de la vaca. Ah, tanto los de uno como de otro lado, y yo me entiendo: Matas, Carlos Fabra, Hernández Moltó, Chaves Pater Familias, Griñán el de los EREs, Hípico Bono, el hermano de Juan Guerra, Juan Enciso, la Cuadrilla de Millet el Palauciego, Julián Muñoz el Pantojo, el ladrón Del Nido, Ripoll, Blanco en Galicia,

Y UN VERGONZOSO, IGNOMINIOSO E INTERMINABLE ETCÉTERA

de impresentables que no devuelven un euro y no penan un día.

Vale

(Soneto ridículo CXVI: Periplo en el Museo de Cera)

Está don Iñaki tan a gustito
entre toda la familia real,
gozando como chiro* en cenagal,
cuando van a por él con el carrito.

De jugador visten al tortolito
y lo colocan como lateral
(por lo pronto, sólo provisional);
aunque también allí dura poquito.

 El del carro ubica ahora al mocito
en medio de ladrones**, un sitial
que también abandona muy prontito:

¡el periplo se acabó: el pollito
penando está en la zona del penal
y de preso vestido su palmito!

*por aquí, por el sur, un chiro es un cerdo.        **presuntos, ¡ojo!

(www.elpais.com/) La figura de Iñaki Urdangarin ha sido apartada de la familia real en el Museo de Cera de Madrid y enviada a la sala de deportes, todo un síntoma como tantos otros de que el cordón sanitario que protegía a la Casa del Rey se ha roto. Hoy se preguntan en algunos foros si la camiseta de Urdangarin que cuelga del techo del Palau Blaugrana como homenaje a una larga trayectoria en el Barcelona no debería ser también retirada. Nada tiene que ver una cosa con la otra, pero son ejemplos de cómo Urdangarin se ha convertido en el blanco perfecto donde atizarle a una monarquía tan valorada durante años en las encuestas como sobreprotegida en la opinión pública. Quien llegó a ser considerado el yerno perfecto, el candidato idóneo para marido de una infanta, es ahora un apestado, que nadie, ni en Zarzuela ni en los museos, quiere a su lado.

En una foto, la carretilla de marras en plena faena; en la otra, las asombrosas figuras (son ellos, créanselo) en su antigua ubicación:

carretilla

(Soneto doloroso XXXIV: Viaje lamentable)

Entró en la estancia presto el tabernero
y en las manos le temblaba la jarra;
cogióla Karl, secóla en la zamarra
y raudo la pasó con pobre esmero.

Tomó su tío con ansia el asidero,
la mano con la fuerza de una garra;
su aliento seco, como de chicharra,
helando el corazón del posadero.

La certeza firme de que el postrero
de los soplos terrenos al viajero
le llegaba, infundió una bizarra,

calma en todos. Envuelto en un ligero
abrigo, a la puerta, el cochero
aguardaba dentro de la chaparra.

En la fría noche del 2 de diciembre de 1826, a 30 kilómetros de Viena (hacia la que se dirigía), Beethoven cae enfermo. Moriría el 27 de marzo siguiente, en Viena ya.

*chaparra: Coche de caja ancha y poco elevada, usado antiguamente.

18-XII-11

         Ya estamos. Pidiendo la república y venga a pedir. Como si un Presidente de República fuese, por la gracia del Espíritu Santo, el bálsamo de Fierabrás o cualquier entidad cuasi divina ubicada por encima del bien y el mal universal, la perfección perenne, el no-va-más eterno, ¡la releche! Cuando, a la hora de la verdad, la Historia nos muestra que los tales son tan de carne y pecado como los demás mortales que por aquí bullimos: comen por el mismo sitio que los demás hacemos, y por el mismo sitio también hablan.

         Tiempo. Eso es lo que hay que darle, al Rey y a la Justicia: tiempo. Si en un plazo prudencial y no prescribible no han sentado el trasero Urdanpillado en el banquillo, no hará falta suspirar por la implantación de la República: ¡nosotros pidiéndola y sin darnos cuenta de que ya la teníamos aquí! Bananera, además.

         Porque nuestra fe en las instituciones se va debilitando a marchas forzadas conforme mayores se van haciendo las frustraciones y enfados que con su mal funcionamiento nos proporcionan: el cachondeo de Marbella, del cual el pueblo sabe más de lo que a los políticos de la Junta andaluza (y del ex-gobierno central) les gustaría; el desfalco de El Ejido, sin un euro devuelto ni un alma encerrada; Blanco el Gasolinero, tan campante y rico él; Griñán y sus secuaces, con su bolsa de EREs a las costillas y su jueza tras ellos y ellos que no devuelven y nadie en el talego; la cuadrilla de los Chaves, de matsoicas subvenciones e ivánicas tomaduras de pelo y ellos por la calle y los euros en su bolsillo y que no farte-de-na-ni-ná; el Tripartito y sus derroches rumbosos y dónde está el dinero y el Carod cobrando de gañote del erario público por no...

         Conforme se van forrando, ¿saben?, conforme se van forrando, digo, ¡allá que se pierden por los vericuetos laberínticos de las empresas públicas, semipúblicas y la Biblia en pasta, que entre ellos disponen como si suyas fuesen y para su provecho y honra allí estuviesen: los pollo- peras no aparecen ya sino para asistir a la boda de algún fulanito de alto rango, trajeados ellos como gangsters y empingorotados como putas de copete elevado. Ahora que me acuerdo, ayer salió en las noticias Zaplana, ¿ustedes recuerdan?, sí, hombre, sí, aquel que aseguraba que él se había metido en política para enriquecerse. Buen político que ha debido de ser, ¡vive Dios!, pues está forrado y lustroso que da gloria verle, Santa Gadea le guarde muchos años para desgracia del ente paciente de su digna presidencia, Telefónica. ¿Que si cobra mucho, dices? ¡Bah, poco, en realidad, una minucia: 600.000 euros al año! Pero, en realidad, ¿qué es eso si el dinero no es de nadie, no? Sí, en la boda del hijo de Aznar salió.

         Pues a don Ignacio y esposa les encontraron acomodo dos empresas españolas: Telefónica y Caixa. Lo que más me jode es que parte de su sueldo sale de mi bolsillo; la otra parte sale del deficiente servicio que estas empresas nos prestan a todos debido a lo que les chupan determinadas saguijuelas. ¡No, ¡por Belcebú!, no me refiero a don Eduardo, ¡voto a bríos!, ni a don Ignacio, ¡ostras, Pedrín!, ni a la señora de marras, ¡vive Diossss!, no...!

         ¡Y yo qué sé a quién me refiero, cómo quiere usted que lo sepa, hombre de Dios!

      Por cierto, y hablando de otra cosa, ¿han visto qué casa más chuli tienen en Washington? ¿Sí? Viven más a gustito allí...; y son más felices... Pues se la pagamos nosotros, los paganos de Telefónica, perdón, los clientes de Telefónica, quiero decir.

Vale

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