DE LO QUE DIGA EL GOBIERNO, NO TE CREAS LA MITAD; LA OTRA MITAD, LA DESECHAS POR ABSURDA. DE LO QUE NO TE DIGA, ¡CRÉETELO TODO!
 
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12-IX-12

(soneto doloroso CIII: Prescripción y delito)

Claro como el agua está que hubo
alguna apropiación no muy debida
que incidió en su nivel de vida
y, sin duda, que mejorarlo tuvo;
palacete y riquezas por un tubo,
banquetes y oropeles sin medida,
conciertos, una mesa bien surtida…
Y a todo esto, ella, ¿dónde estuvo?
Pues allí, a su lado, junto a él,
gozando y disfrutando como loca
y subsistiendo a mesa y mantel
sin extrañarse de tanta bicoca
ni preguntar por su bonita boca
quién pagaba por tan rico pastel.

Dos observaciones:

1) No estaría de más que el excelentísimo y presunto malhechor diera ejemplo y renunciara al amparo que la prescripción ofrece al delincuente, en vez de aprovecharse de tal lenidad: la ha hecho, pues que la pague como un hombre y no se escude encima tras el ascendiente que conllevan las bragas de su mujer.

2) Es prioritario que explique convincentemente dónde están los euros desaparecidos de ciertas cuentas de Andorra y Luxemburgo; cuentas que, dicho sea, no me explico cómo no habían sido bloqueadas tras haber sido investigadas. Observen, en http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/11/

Nuevo presunto alzamiento de bienes: Urdangarin y su socio ocultan otros 400.000 euros en Luxemburgo.

  • La Policía les sorprendió vaciando la cuenta que tenían en Andorra
  • Se trasvasaron en pequeñas cantidades hasta el paraíso fiscal de Luxemburgo
  • A ello hay que sumar el millón que se evaporó en plena investigación judicia

Esta parejita (y no me refiero al socio) no sólo no debería ser tratada como lo está siendo, sino que YA tendrían que haber devuelto todo lo que obtuvieron indebida y presuntamente de las arcas públicas; ello, sin esperar a juicio alguno sino motu proprio. Después, aceptar sin rechistar el castigo al que por su ambición se han hecho merecedores.

Lo que en el pueblo llano es falta, en la aristocracia es delito; aunque, como mi suegro decía, en el pico lo llevan. Ellos y sus descendientes:

Éstos son los hijos de los...

(soneto doloroso CII: H&M, SAT y el gilipollas)

Hache y Eme, cadena puñetera,
se ha subido al carro de Gordillo:
me puso a cavilar al más listillo
y sacó conejo de la chistera.
No entro en si su ropa es hortera,
de capullo, gilipollas o un poquillo
masoca, pero sí que ¡el Tempranillo
es su santo patrón y lo venera!
Usted ya puede ir a esta cadena
y arramblar con cualquier cosa que quiera
y luego usted se larga y ya está fuera
sin pagar ni tener que ir a la trena;
solo diga al salir la cantilena:
“Con la venia del de la pelambrera”

 

hym

El de la pelambrera es un ladrón que anda recorriendo Andalucía asaltando cajas, hoteles, supermercados, fincas y la tira.

Lo más lamentable es que este pollo no se acuerda del asuntillo de los EREs. Claro, debe ser por eso de que "ladrón que juzga a ladrón, buen juez y mejor perdón".

Por otra parte, tampoco es tanto: mil quinientos millones extraviados o robados al pueblo andaluz; nada más. ¿Recuperados? ¡Ni uno!

Pero si es que, vean, vean la J que tenemos: Del Nido, el papá de un nene que llevaba un coche, saqueo de Marbella, seis o siete años de sombra (no recuerdo ni me quiero molestar en buscarlo porque es igual): ¡en la puta calle y fardando! Otrosí: Julián Muñoz, el de la correa por los sobacos, idem de idem, idem de idem (idem de idem): ¡en la puta calle y fardando! Otrosí: la Pantoja, ¡hasta en la tele! ¿Devolver? ¡ni los buenos días!

José Antonio Primo de, ¡joder, perdón!, Griñán, José Antonio Griñán, ¿es que no van a aparecer, no ya las actas, sino ni siquiera mil milloncillos de los descarriados cuando tú en Hacienda y tu jefe en San Telmo?

Por cierto, ¡vaya Palacio, tío, ni El Pardo, ya sabes, donde trabajaba tu padre!

No, el tuyo.

PS: Ah, por ahí arriba faltan un par de "presuntos"; denlos por puestos. Gracias.

08-IX-12

(soneto doloroso CI: Dimisión en Telefónica ¡YA!)

Han despedido al Urdanguapín,
presunto e ilustrísimo bandido;
pero no porque haya cometido
despojo indebido del don Din,
¡qué va!: se ha debido al sin fin
de bajas que la gente ha remitido
harta de mantener al presumido
artista del presunto maletín.
El cargo del pillín no se ha cubierto
ni se va a cubrir en el futuro,
todo lo cual es indicio seguro
de que su trabajo no era cierto
sino mera excusa o concierto
para ayudarle a salir del apuro.
Y nosotros pagando a Telefónica
factura tras factura faraónica
para que cierta ratita bubónica
persevere en su vida hedónica.

En mi criterio, el Presidente de Telefónica, César Alierta, ha antepuesto el interés particular de un individuo (presunto maleante, además) al de los usuarios de la Compañía. Esto es causa suficiente para gritarle:

¡¡¡DIMITE YA, SO IMPRESENTABLE!!!

PS: Hay sentencias absolutorias, sin embargo, cuya lectura íntegra arroja un resultado que, en la práctica, se asemeja al del "veredicto escocés" o absolución no plena, porque revela que el procesado llevó a cabo los hechos delictivos que se le imputaban pero, por alguna circunstancia (por ejemplo, prescripción del delito), tiene que ser absuelto. Una de tales sentencias fue la sentencia dictada el pasado 17 de julio por la Audiencia Provincial de Madrid en el proceso seguido contra César Alierta y su sobrino por un delito de uso de información privilegiada, del artículo 285 del Código Penal, cometido entre 1997 y 1998, cuando el primero era todavía presidente de Tabacalera. Se trata de una sentencia sobre la que los medios de comunicación y columnistas españoles, con la excepción de "El Mundo", han pasado como sobre ascuas, demostrando una vez más que su encomiable gallardía al denunciar escándalos políticos se vuelve mansedumbre cuando las conductas inmorales atañen a compañías o empresarios poderosos, con capacidad probada de intimidación. (http://www.expansion.com/ blogs/conthe/2010/12/23/informacion-privilegiada-caso-alierta.html)

Dios los cría y Telefónica los juntó.

07-IX-12

(soneto doloroso C: Europeos escaldados)

Nos dieron su dinero a porrillo;
en nosotros fiaron para su gasto;
el gasto que aquí hicimos fue nefasto
y quedóseles cara de pardillo.
Ya desde los tiempos de Felipillo
nuestros caras no daban abasto,
robaban por lo fino y por lo basto,
llenaban hasta el forro su bolsillo.
De modo que nada tiene de extraño
que gatos escaldados, como son,
quieran saber la calidad del paño
y precaver que sus euros hogaño
no sufren la misma mala gestión
que padecieron sus euros de antaño.

Europa ha distribuido con generoso egoísmo ingentes cantidades de dinero por el extrarradio: generoso, sí, por el montante que han supuesto los fondos de cohesión y subvenciones de la más diversa índole que han llovido sobre las regiones menos favorecidas, entre ellas, España; egoísmo, también, porque tras esta generosidad está la idea de crear una Europa fuerte y unida, capaz de hacer frente al reto que suponen los cambios que están sobreviniendo en el devenir de la Humanidad.

Vergüenza da, y no vergüenza ajena sino propia y bien propia, vergüenza, digo, da el reflexionar sobre el uso que una nefasta pandilla de gobernantes ha hecho de esta oportunidad histórica: proyectos faraónicos de inutilidad aún más faraónica; múltiples AVEs que sólo los ricos pueden disfrutar a costa del lomo de los de siempre, teniendo que dejar que crezca la hierba sobre los avícolas restos, fúnebres y manchegos, de las que tanto se advirtió que eran inviables económicamente (menos para ciertas uñitas individuales y partidistas); aeropuertos inútiles de país de bobos en tierra de listillos-araña-comisiones y que se jodan; tranvías de risa y no se usan; linotipias de ida y vuelta a costa del erario público; cajas de ahorros saqueadas con todas las de la Ley, hecha ésta para tal fin; delincuentes que no pueden entrar en el talego porque lo impide la misma Ley que ellos hicieron; delincuentes que salen libres porque sólo los han condenado a 300 y pico añitos por un par de asesinatillos y otras menudencias; bancos que se forran con los ahorros de los jubilados por medio de estafas seudolegales; etc., etc., etc.

Ve esto la pobre Ángela, claro, y no da crédito: para mí tengo que jamás pensó ella que hubiese gente que se aprovechase de sus semejantes con tanta desvergüenza; ni semejantes que se dejasen desplumar con tanta pasmada mansedumbre.

Para colmo, como guinda, ahora nos florecen bandidos como margaritas por camposanto: alguno que, protegido por la interpretación que se hace de la Legislación vigente, pasea a su antojo y libertad por los caminos andaluces y roba y saquea allá donde le apetece; otro figura que ordena que se le dé un préstamo y amenaza con tremendas medidas si no se le concede ipso facto, mientras tira los euros a sacos por las ventanas de sus seudoembajadas de pacotilla y sus ayudas a una lengua sin futuro; otro más que crea su administración paralela para de este modo distraer más millones y atraer más votantes.

Lo peor y más lamentable de todo es que Mariano no pone sus cataplines encima de la mesa, da un puñetazo esparterano en ella, y grita de una vez:

¡LO HAGO ASÍ PORQUE ME SALE DE LA MAYORÍA ABSOLUTA QUE EL PUEBLO ME CONCEDIÓ!

Y los manda a todos (Mas, Griñán, Patxi, etc.) a sitio tal de donde nunca debieron salir.

05-IX-12

(soneto doloroso XCIX: Larache y el parné)

José Antonio Primo de, ¡mil perdones!,
Pepe Griñán, nefasto presidente
de esta región ya de cuerpo presente,
ejercitando sus atribuciones,
encarga un estudio de pantalones:
como tenemos parné suficiente
va a estudiar en Larache un afluente
para la prevención de inundaciones!
¡Larache, que leches, eso es Marruecos!
¡Nosotros con hambre de tres semanas,
y el jodido se lo da a los moruecos,
¡mil perdones!, los moritos pelanas!
O…, ¿quizá lo lanza por las ventanas
y abajo lo recogen sus muñecos?
(Como es lógico todo este asunto
no pasa del estadio de presunto)

Griñán dilapida medio millón en el estudio sobre un río marroquí

http://www.periodistadigital.com/andalucia/sevilla/2012/09/04/grinan-dilapida-medio-millon-en-el-estudio-sobre-un-rio-marroqui.shtml

03-IX-12

(soneto doloroso XCVIII: Muerte de Murillo)

Cogieron al maestro en el suelo;
perdida la conciencia, un guiñapo;
pasaron por su frente un sucio trapo;
la sangre le fluía por entre el pelo;
chillábanse entre ellos por el celo,
los nervios, en volandas; el harapo
chorreaba; al zagal por el sopapo
sollozaba, hipando, un polluelo.
Abriose el pasillo, pasó un cura;
llegó junto al maestro, miró abajo;
luego se arrodilló y con mesura
la cruz sobre la frente del pingajo
señaló y, con un breve latinajo,
lo dejó listo para sepultura.

Según las crónicas, Bartolomé Esteban Murillo falleció la tarde del 3 de abril de 1682 en la ciudad de Sevilla por las secuelas de la caída del andamio en que trabajaba en la iglesia de los Capuchinos de Cádiz, ciudad que conserva los cuadros que componen el retablo que pintaba cuando su fatídico accidente. Hasta aquí, lo que dicen los libros.

En verdad, el accidente sucedió, claro que sí. Y en Cádiz, por supuesto; allí murió. Como prueba se aportan los instantes inmediatamente posteriores al mismo: el cuerpo de Murillo aplastado por el impacto sobre el suelo del recinto sacro; el zagalón causante de la caída que llora asustado en una esquina; los ayudantes que recogen el cuerpo deslavazado; los gritos y carreras en volandas por socorro. Llega un cura. Murillo ha muerto.

Así me lo contó un viejo sucio y acartonado en una taberna al lado de la iglesia en la que, según me juró por todo lo habido y por haber, ocurrieron los hechos "antes de nacer yo", según sus palabras. Como prueba de la veracidad de todo ello, aporto la fecha: otoño de 1962; por si alguien lo pone en duda.

02-IX-12

(baúl XXIV: PITA)

¡Pita, Pita, gallinita,
Pita, Pita, pitorreo,
qué chanchullo, Virgencita,
Pita, Pita, que me meo!
¡Es guarida favorita
del gorrón, del compadreo,
su refugio, su garita,
el templo del pendoneo!
¡Santa Pita, Santa Pita:
el terreno, qué choteo;
lo mangado no se quita
puesto que es partisaqueo!
¡Ay, Santa Rita bendita,
si apenas hay un paseo,
sí, porque está tan cerquita
que se va dando un garbeo!
¡Pita, Pita, mucha guita
repartieron a voleo:
Adiós, Pitafortunita
perdida en el choriceo!
¡Qué carota, qué carita
tiene un pollo macabeo,
vaya perla, qué perlita,
qué señor del chupeteo!
Y por la culpa, culpita,
de este as del desempleo
así nos vemos ahorita
con derecho al pataleo
y sin puta pesetita.
¡Que fue mucho el mangoneo
y la vergüenza, poquita!

Hay demasiadas preguntas:

¿existió estudio previo?
¿qué empresa lo elaboró?
¿mediante qué concurso?
¿cómo se eligió el terreno?
¿por quién?
¿por qué?
¿cuánto dinero llovió allí?
¿dónde está?
¿cómo se gastó el que se gastó?
¿dónde están los justificantes?
¿cuáles fueron los canales, medios y empresas afortunados?
¿que perspectivas de sostenibilidad hay?
¿cuánto pilló el partido?
¿qué partido lo pilló? (je, je, es broma)
¿cuánto se quedó en las uñas de quién?
¿cómo fue el proceso de elección de cargos directivos?
¿cuánto cobran?
¿etc., etc., etc?

CONCLUSIÓN: ¿Hubo seriedad?

Por supuesto, ¡NO!

HACE FALTA LUZ. MUCHA LUZ. Y TAQUÍGRAFOS. MUCHOS TAQUÍGRAFOS. Y ASÉPTICOS. MOCHO ASÉPTICOS.

Y saco para tanto pillo.

¡Dios, qué patulea!

31-VIII-12

(soneto doloroso XCVII: ¡Dimisión!)

Un hombre hubo que cazaba osos
a tiro limpio y estaban borrachos;
después se largó con sus amigachos
a por más animales fabulosos
al sur; pero sus ojos lujuriosos
un conejo puso muy vivarachos,
así que por los suelos y hecho cachos
él dio por los usos libidinosos.
Un zángano tiene en el panal
que del panal roba toda la miel
y aún no ha devuelto ni un real;
viste el nene como un señor pincel,
habita palacete señorial
y del saco no pisa ni el dintel.
Y yo digo: ¿Pues por qué no dimites
y sólo a tus conejos te dedicas?

Ha podrido la silla; el día menos pensado ésta cede y da otra vez con sus huesos viejos por los suelos. Su tiempo es ido y el relevo presto. Lo dicho: dimisión. El momento es oportuno para comenzar de cero, evocar algunas luces y olvidar no pocas sombras.

Ah, y mejor: ¡nada de experimentos, por favor! Recuerden el consejo de aquel experimentado socialista, ¿recuerdan?, sí, aquél que decía aquello de

¿Ustednosabeconquiénestáhablando?

¿Que no caen?, pero si es muy fácil, el de la

¡Posdaspatadaenlapuertayyaestá!

Bueno, pues ya les diré el nombre si me corcuero, perdón, acuerdo; decía:

Los experimentos, en casa y con gaseosa

Nada de en el país y con cosas serias. Recuerden, amigos, que nuestro último experimento sin gaseosa acabó en una Guerra de 3 años y 2 millones. De muertos. Ah, y una Dictadurísima de casi cuarenta.

LARGOS.

AÑOS.

29-VIII-12

(soneto doloroso XCVI: ¡Date el puntapié, tío!)

Aqueste tal Fernández no sé qué,
ya saben, el ministro de Interior,
podría hacernos el gran favor
de darse él mismo el puntapié.
Ya le hemos pillado a contrapié
en un par de ocasiones al señor:
ha mentido sin el menor rubor
simulando un infame paripé
por ver de liberar a un asesino,
una hiena despiadada y siniestra
que jamás dio la más mínima muestra
de un arrepentimiento genuino
y que quiera Dios muy pronto y de pino
se vista para satisfacción nuestra.

Estos tío quiere forzarnos a comulgar con ruedas de molino.

Vean:

Quiere poner en la calle a un asesino convicto y confeso, juzgado, condenado y, además, hijo de la gran puta.

Pero, claro, se ve que el señor ministro del ramo es un cobarde. En un doble sentido:

1) por no tener lo que hay que tener para no doblegarse ante el chantaje de unos canallas y asesinos;

2) por no atreverse a ponerlo en la calle bajo su responsabilidad exclusiva y querer, en cambio, buscar la complacencia y complicidad del personal de a pie.

Pues, no, señor ministro, ni hablar. La Ley que yo he leído explicita con toda claridad que un preso "podrá" salir de prisión si se dan unas determinadas circunstancias; si no se dan, pues no sale y aquí paz y allá gloria y el muerto al hoyo y se joda y amén. NO LE OBLIGA, señor mío.

Y en el caso de Bolinaga, NO se dan esas circunstancias; la misma fiscalía lo ha certificado con rotundidad y, en mi criterio, mejor conocimiento de la Ley del que usted tiene.

Ahora usted quiere ponerlo en la calle (porque es su santa voluntad de hacerlo) en contra del sentir mayoritario de todo un país. Bueno, pero señor mío, ¡encima no nos tome por tontos a dichos ciudadanos intentando convencernos de que donde dice "podrá" no dice "podrá" sino "tendrá"! Porque no lo dice.

Ya tuvimos bastante con aquel sórdido asesino y canalla, tal Juana Chaos. Claro, aquello sucedió en el zapaterato, es decir, el lapso durante el cual no hubo en España "Estado de Derecho".

Ahora, entérese, hemos votado otra cosa: para eso os dimos la mayoría absoluta.

Zoquetes.

(soneto doloroso XCV: ¡50.000 PMMs!)

Dice El Mundo que son cincuenta mil
los coches oficiales en España.
¡Cincuenta mil! Eso es mucha caña,
mucho coche y mucho zascandil.
Eso es que a cualquier mierda de edil,
concejal, consejero o alimaña
(de la misma chupóptera calaña)
le pagamos holganza de pernil.
Tenemos al país en la ruina,
los desahucios y el paro por doquier,
por doquier ese hambre tan canina;
¡y, encima, a costearles, ¡joder!,
una vida de derroche y pamplina
a la puta pandilla en el poder!

Verán, disculpen los exabruptos en el soneto, ya saben: exigencia de la rima. Ni que decir tiene que no hay ánimo de ofender. Y del ritmo también, claro. Ustedes, como si no los hubieran visto y amén. Ah, y del guión, por supuesto, eso por descontado.

A lo que vamos, ¿por qué no dáis ejemplo? Y comenzáis a recortar un tanto vuestros lujos, prebendas y privilegios.

Pues quien manda ha de dar ejemplo.

Vosotros lo estáis dando. Sí. Un ejemplo soberbio, sí. Pero... ¡de lo que no se debe hacer!

¿Cómo queréis que os respetemos si ni vosotros mismos os respetáis? Porque la sensación y el convencimiento que tengo es que pago más IVA, cobro menos, y la angustia me consume más y más para que vosotros podáis seguir teniendo coche oficial, tarjetas, dietas y demás.

Y es que estamos hablando de los coches oficiales gracias a a la Canela Fina de Luis María Ansón en El Mundo de ayer (28-VIII-12); pero igual podíamos hablar de vuestras tarjetitas de crédito, de vuestras dietitas, de vuestros viajecitos, asesoritos, banquetitos, complementitos, jubilacioncitas y la madre que parió a Peneque.

¡Vaya servidores de la Patria, que tienen a la Patria y sus patriotas al servicio de sus antojos!

Claro, ven esto en Europa y chillan ¡Sape!; mientras con tal excusa siguen adquiriendo nuestra ruina en el mercado de deuda.

Y la de nuestros hijos.

(soneto doloroso XCIV: Treinta años de paz)

¡Dios santo, qué pandilla de bribones
nos llevan gobernando treinta años:
estafas, EREs, desfalcos y apaños
son su modelo de disposiciones!
Son rumbosos, estos sinvergonzones,
para ellos: ¡en nada son tacaños!;
y muestran, además, en sus engaños
tal cara de tres pares de cojones.
¿Qué Estado estamos vegetando?
¿Qué sórdida molicie nos engaña?
¿Cómo pasa lo que está pasando?
Les dejamos hacer y ellos, con saña,
desmantelan nuestra pobre España
y a la fosa la echan, agonizando.

¿Que cómo han derrochado el dinero de los EREs, o sea, la famosa partida 31.L (con ele de LADRONES)?

Pues, verán:

1) repartiendo a manos llenas entre personajes, TODOS SINIESTROS; aunque dentro de esta categoría, los señoritos andaluces hacían distingos: los que no se movían y, por consiguiente, salían en la foto, p.e., sindicatitos, agencias, fundaciones, ¡la tira!; los demás, que se hodían y no veían un euro, por malahes;

2) asignando cantidades gordas a sus allegados, cuando más allegados, más gordas; aquí entran desde las hijitas/os, suegrecitas/os, hasta los amiguitas/os del alma, ya saben;

3) distrayendo cantidades para sí, que por ello hacían el reparto.

En virtud del primer concepto se aseguraban el voto, ergo, ¡la perpetuación y la impunidad!

Por el segundo conseguían ¡la seguridad presente y futura!

Con el tercero, los señoritos andaluces se daban ¡la gran vida!: ¿recuerdan la mariscada pantagruélica del Torrijos y el Pollo de Mercasevilla allende las fronteras?; ¿recuerdan las gallardas cocainadas del Guerrero Putañero y su Chófer Cantarín?; ¿recuerdan la sensata estabilidad económica de la banda de Papito Cabeza y sus Caimanitos? Pues sigan recordando.

Sin embargo, lo más lamentable de todo es que aunando el tripartito de las Vías del Chanchullo, han logrado establecer aquí una DICTADURA que ¡ríase de la de Franco!

Y ya llevan treinta años, los hodíos, sí señor.

(soneto doloroso XCIII: Chorizos de Marinaleda)

Los chorizos más gordos de España
son los que salen de Marinaleda,
cebados están con rica moneda,
subvencionados por Juntera maña.
Dura y re-sebosa es la cabaña
Sánchez Gordillo, criada en robleda,
pata sucia por mucha polvareda,
colmillo retorcido, vil calaña.
En los últimos años los millones
llovieron sobre sus gandules lomos,
y los tornó aún más gandulones;
hoy día, hechos unos eccehomos
van robando por todos los rincones
para, así, pagar sus subvenciones.

Gordillo:

¿No te sientes afectado, robado, despojado, por los sinvergüenzas que urdieron los EREs falsos?

¡Más de ¡mil trescientos millones de euros! saqueados de las arcas públicas de esa Andalucía a la que tú dices querer tanto! Pero tú, como si tal cosa, ¿eh?, a distraer a la afición con el botijo, el clavel y María Santísima de los Cuarenta y Tres Dolores.

¿Por que no llevas a esos manejados vividores que te siguen a todas partes y me los sientas a las puertas del parlamento andaluz?

¿Cómo que para qué?

¡Pues para pedir que se recuperen los dineros malversados!

¡Ah, y ya de paso pide también que se acaben las subvenciones a tantísimo vividor como en nuestra tierra florece! Entre ellos, que no se te olvide, a tu sindicatillo.

Flor.

16-VIII-12

(soneto doloroso XCII: Pueblo Vasco)

Os están educando en el racismo,
el odio, el engaño y la venganza;
la cosecha de tan pútrida crianza
son los votos para el nacionalismo.
Un pueblo que presume de civismo
y de un catolicismo tan a ultranza,
¿cómo puede aprobar una matanza?,
¿cómo puede votar tal salvajismo?
Hemos superado la Dictadura,
los años de Franco y Carrero Blanco
recibieron cristiana sepultura;
¿a qué despeñarnos por un barranco,
inmersos en un mundo de locura
odios, violencia, llanto y  amargura?

Pues, en gran medida, por esto:

Escribió don Jacinto Benavente
sobre intereses creados; ¡qué bien
conocía el percal, a la gente!
Hasta el pueblo más culto y consecuente
se ha dejado llevar por el vaivén
del interés de un loco dirigente.

(soneto doloroso XCI: Un Tribunal que no es de Justicia)

Prosigue el indecente navajeo
en la cima del Poder Judicial;
esta vez es el Constitucional
por cierta inclinación al pendoneo;
pues se van los jueces de borbolleo
a resort que tiene fama mundial,
mas de sus bolsas no sale un real
para tálamo, caldos o papeo.
¡Qué buen chollo tienen los pajaritos!
¡Vaya vida se raspan los señores!
¡Qué trajín tan enorme, pobrecitos!
¡Cartagena de Indias! ¡Las Azores!
¡Vive Dios, tienen gustos exquisitos
que pagan con públicos dineritos!

        Cuando brillan las navajas, afloran las miserias. No hace un mes el Presidente del CGPP se vio en boca del país por su afición a pagar gustos privadísimos con tela pública. Bueno, pues ahora se les devuelve la pelota: siendo presidenta una tal María Emilia Casas, parece ser que eran los del Tribunal Constitucional quienes se raspaban la vidorra padre a costa del erario público; vean:

        Según El Mundo de hoy (15-VIII-12), un abogado, J.L.M., ha pedido al TC datos sobre sus viajes internacionales entre 2005/2012, entre otros el efectuado a Cartagena de Indias para participar en un seminario sobre Principios de comunicación para un sistema de Justicia basado en la cohesión social, tema que, si no va de cachondeo, me suena a excusa perfecta para tirarse unos días de borbolleo en "un destino turístico de primer orden mundial" (sic).

        De aquellas aguas, estos lodos; los enanos crecen y, ya puestos, se suben a las barbas de quien sea. Hoy, a las del TC.

        Que es el no va más en lo relacionado con las altas decisiones jurídico/políticas: lo dice el TS y eso va a misa; lo dice el TC y eso va y viene a/de misa; si los dos dicen cosas diferentes, gana el TC por goleada. Por ejemplo: dice el Supremo que Bildu no debe ser legalizado y eso va a misa; lo dice el Constitucional y ahí tenemos a Bildu legalizado por obra y gracia de alguien que dijo a ciertos señores qué era lo que tenían que hacer. Pollito de pelada cocorota, siniestro total, tartaja fingido él, tremendamente documentado, sabe un montón.

        ¡Ése, sí señor: el mismo!

        Tal y como está el patio hoy día, el TC no es sino uno de los instrumentos más convenientes de los que se sirve el ejecutivo para manejar Ley y Justicia a su antojo. Con las consecuencias lógicas derivadas de la debilidad de la naturaleza humana y que todos estamos sufriendo: políticos echados al trabuqueo inmune, generalización de la mordida al erario público, organización del chanchulleo institucional como seña de identidad nacional, el briboneo como condicionante para ser incluido en listas, etc.

        Consecuencia lógica: conviene que desaparezca un Tribunal que no responde a las necesidades de la Justicia. Puro gasto inútil. Contraproducente. Bastante se ha auto-desautorizado. Ya. Cuanto antes. A ver si, así, los metemos en vereda. A los políticos me refiero.

14-VIII-12

(soneto doloroso XC: El Mayordomo del Papa)

Si el Papa no tuviera mayordomo,
el mayordomo no robaría al Papa.
En verdad es cosa que se me escapa
para qué quiere el Papa tal maromo:
Jesús anduvo hecho un Eccehomo,
el rostro le pusieron hecho un mapa,
¿hubo mano que limpiara su solapa
estando, como estaba, hecho un cromo?
Si Vuestra Santidad me lo permite
le diría que en tales pequeñeces
reparó jamás Jesús ni un ardite;
bagatelas son de las que con creces
obtendrán, según dicen, su desquite
quienes entren al Celestial Convite.

        Bueno, verán ustedes, sinceramente creo que muchos de los abusos preconciliares (de Trento quiero decir, no del Vaticano II) siguen haciendo mella en las carnes de la Iglesia; uno de ellos, éste: tener una burocracia solemne, compleja, demodé y estrambótica. Dicen los entendidos que esto viene condicionado por lo colosal de su dimensión ecuménica. Bueno. Me sigue pareciendo lo dicho.

         Las formas dicen mucho: si en vez de llamarse Mayordomo del Papa se denominara Encargado de Papeo Papal o similar, pero en la misma línea menestral, sería lo mismo, sin embargo ya no causaría esa sensación de boato y majestuosidad que conlleva lo de Mayordomo; como si el Papa fuera un señor feudal o actual rey trasplantado desde etapas pasadas. No termina de casar, en mi opinión, ¿eh?, en mi opinión, con la sobriedad que debe presidir todo lo que atañe a una religión que, mal que le pese a más de uno, siguen muchas de las almas más desheredadas de esta tierra. Y que es, indudablemente, una fuerza estabilizadora de primer orden y, como tal, imprescindible para una convivencia en más o menos paz. Todo ello, sin entrar en otras consideraciones.

(soneto doloroso LXXXIX: España, país sin ley)

Lo más sangrante, duro y lamentable
en todo este burdo chalaneo
es el cínico y brutal regodeo
que nos muestran con sorna deleznable.
Incluso un malhechor tan detestable
como Antonio Fernández, el de Empleo,
saliendo de la cárcel, de trofeo
exhibe una sonrisa memorable.
Triste país es éste en que la Ley
protege al presunto delincuente,
y se olvida del resto de la grey;
aquí cada payaso es un rey
que sin ser rey se siente competente
para obrar como estima conveniente.

        Antes de nada, en el soneto falta una palabra que no he podido incluir debido a la exigencia de la rima pero que conviene darla por puesta: en el quinto verso, entre un y malhechor hay que introducir el vocablo presunto. Incluso todavía dudo si añadir también lo de Ilustrísimo Señor delante del nombre del pollo en el verso siguiente, para que quede así: Ilustrísimo Señor don Antonio Fernández, que es como creo que es pertinente a la calidad y trato debido a un Consejero de la Junta de Andalucía, nada menos.

        Pensándolo mejor, me parece que no, pues quizá un Consejero sí pierda el derecho a tratamiento de Ilustrísimo si lo meten en el talego. Caso diferente sería el del yerno del Rey, al cual cuando lo enchironen (si lo enchironan) sí convendría seguir calificando de Ilustrísimo (o Excelentísimo) Señor Duque de Palma o como sea el título que le corresponda. Además del de presunto, claro.

        No piensen vuesas mercedes que todo esto son elucubraciones gratuitas, no: si se me pasa endilgarle lo de presunto al perla, entonces el perla podría demandarme y, como esto es atentado contra ¡el honor! del presunto perla, se me caería el cabello de la azotea (si me quedara alguno, que no es el caso).

        Para que luego se crean que no nos divertimos aquí, en España, me refiero. O que no somos gilipollas, pues todavía hay quien anda por ahí convencido de que no lo somos. De que no lo somos quienes acatamos las Leyes, quiero decir.

        En fin, ¡país! (por ahora).

13-VIII-12

(soneto doloroso LXXXVIII: Sospechoso cambio de actitud)

Decía un Consejero de la Junta
tal Antonio Fernández, de Jerez,
que era alarde de pura candidez
responder ni siquiera una pregunta
(referente a su muy más que presunta
y muy controvertida honradez)
porque está la Justicia en escasez
si es que no se encuentra ya difunta.
O el pollo es un payaso precavido
o un loco rematado debe ser:
pues ahora nos dice el muy bandido
que está que rabia por ser sometido
a preguntas en “el templo” (a saber,
ese Congreso Andaluz tan querido).

        Le citan para que vaya a declarar ante esa pantomima que es la comisión de investigación y el tío declara a los cuatro vientos que ni hablar, que ni por pienso, que no, vaya, que no viene.

        El caso es que aunque Antoñito está en la cárcel (por el asuntillo ese de los EREs que él con tanto arte manejó, y en el que desaparecieron tan sólo unos MIL Y PICO MILLONES DE EUROS y SIGUE SIN PASAR NADA y SIGUE SIN APARECER NI UNO), el juez le da permiso para que acuda al Congreso a someterse a la pantomima.

        Él, ni hablar. Declaraciones a la prensa: tiene fianza de 400.000 eurillos; sus parientas, las ratas, tienen más que él (que tampoco es cierto); está con la moral por los suelos; no sabe cuánto va a poder aguantar de este calvario; pobrecito de él y tal.

         Par de días después, ¡le pagan la fianza! Sus amiguitos, aseguran: ¡han sido sus amiguitos! Colecta y eso, cuatrocientos mil eurillos que reúnen en un visto y no visto, vamos, como si salieran de algún fondo de reptiles (que se dice).

         Ya en la calle, este pollo presunto asegura que está deseando acudir al santuario de la libertad (léase el Congreso Andaluz: si es que en el fondo son medio poetas).

        ¿Que para qué va a acudir?

        ¡Pues para qué va a ser, hombre! ¡Para decir que todos son muy buenos, muy honrados, y hasta muy guapos! Sus amiguitos y él.

         ¡Ah, y todos pobres como sus parientas, por supuesto!

(baúl, XXIII: Las fazañas del Regidor (II))

II: De la batalla de Mercadona, con los bravos sucesos que allí se dieron

Mirada avara, glotona,
y en la su mente, el pillaje,
se aproxima a Mercadona
decidido al abordaje.
Le sigue hueste fardona
de linajudo linaje,
rebarbada, siniestrona,
reventando de coraje;
y alguna que otra jamona
de muy montaraz lenguaje,
asilvestrada, culona
y con tetamen salvaje.
Sánchez Gordillo en persona
se persona en el paraje:
tras él, la horda chillona;
por delante, un carruaje
que abarrota con ladrona
ansia por cualquier bagaje
que su mirada mirona
estima que es de hospedaje.
Sus huestes, tras su Tizona,
prosiguen el sabotaje:
aqueste roba la zona
de la fruta y del brebaje;
estotro deja temblona
hasta la de almacenaje.
“¡Que te pague, tontarrona?”
vocifera en el peaje
a la chica cobardona
que le pide billetaje
por la carga reventona
que saca como equipaje,
“¡Ve y que te pague, pendona,
el Mariano, el malaje,
el de la flema huevona,
el terror del paisanaje,
el de la cara tristona!
¡Que yo soy Sánchez Gordillo
y agarro to’ lo que pillo!”.

Enviado tal mensaje,
se pierde con la mangona
hueste que le hace de paje,
con su risa socarrona.
¡Helo, helo, qué fardaje,
qué potestad sargentona,
qué poderío y marcaje,
qué gracia tan retozona!
Qué gallardo caudillaje.

nota de la redacción:

Por cierto, conviene recordar que durante seis nefandos años de Zapaterato, este señor, este Sánchez Gordillo, recibió en subvenciones lo que no está escrito en los Anales; pero sí en el BOJA, obra de consulta obligada para todo aquel que quiera formarse opinión con conocimiento de causa sobre esta materia apasionante. Una pregunta, señor: de tantísimo aflujo de fondos, ¿qué ha sido? ¿Con quién se lo ha repartido y cómo? Recuerdos a su bien pagado Jefe de Policía.

11-VIII-12

(baúl, XXII: Las fazañas del Regidor (I))

I: Del trascendental periplo aéreo en que fizo las Américas

Volaba Sánchez Gordillo
en asiento de primera;
de aceite el bocadillo,
repleta la faltriquera;
en los sus labios, pitillo
que de nueva pitillera
salió hace un momentillo
para la quema postrera;
“¿Un güisquito? ¿Un porrillo?”
pregunta la camarera
ahuecando el cojinillo
do reposa la mollera
del cacique más rojillo
de la Andalucía entera,
as de la hoz y el martillo,
archipeluda lumbrera,
admirador de Carrillo;
la sonrisa, conejera.
Tras pensar, por lo bajillo
contestó de esta manera:
“¡Pa' bebéh, ponme un vinillo,
un vinillo de bandera,
del de a mil euros cuartillo,
pero en copa ensaladera;
y pa' matáh el gusanillo,
pata negra gorrinera,
que así llamo al jamoncillo
de la raza bellotera!”.

Tanto bebió el pobrecillo
y comió como tal fiera
que midiendo iba el pasillo,
presa de grande llorera;
diz que decía: “¡El Caudillo
yo soy del tinto Pesquera
y del jamón al ajillo
y de la gran cagalera!”.

El rostro tenía amarillo;
los gritos, de arrabalera;
los euros, en el bolsillo;
el asiento, de primera.

nota de la redacción:

Un tío consecuente con su forma de pensar, ¿verdad que sí? Caradura impresentable le llamamos por aquí, por el sur.

09-VIII-12

(soneto doloroso LXXXVII: Máxima falsa)

dice que compadezca al delincuente.
Me parece un criterio retorcido:
en verdad debe ser compadecido
quien ha sido la víctima inocente
.
Entiendo, lo mismo que mucha gente,
que el causante de daño inmerecido
ha de pagar el desmán cometido
de modo adecuado y suficiente.
A este pago, un valor añadido
hay que sumarle (para que escarmiente
y no vuelva a reincidir el jodido);
por supuesto, la pena íntegramente
tiene que cumplir, sin el socorrido
quebranto por ser bueno y obediente.

        Tomemos un ejemplo: los criminales de ETA. Van nuestras autoridades y les indican que los sueltan si dicen que se arrepienten. Bueno, entonces ¿a qué viene el condenarles a penas que en algunos casos superan los ¡tres mil años! A mí tal política me suena a tomadura de pelo al personal por parte del Ministerio de Interior, a incompetencia del Poder Judicial para hacer cumplir las decisiones de sus jueces, y a choteo del Gobierno entero. Por supuesto, hay que entender:

        1) que nuestro MI está aplicado esencialmente a la administración de los fondos reservados (al menos durante el periodo Rubalcaba que se extiende a la mejor parte de los últimos 30 años);

         2) que nuestro CGPJ está más bien por la labor del navajeo interno que por el buen lustre de nuestra Justicia;

         3) que no se le pueden pedir peras al olmo.

        A continuación ves al asesino despiadado ese, al Juana Chaos, paseándose por Londres libre como un pajarito ¡con 25 asesinatos de inocentes a las costillas! (porque a la conciencia no puede), y, claro, pues eso, ¿qué quieren ustedes que les diga?

         Por otra parte, contemplando el actual panorama político-judicial-trapisondista, con escándalos que a diario afloran como florecillas a la primavera, con nadie arrimándose a la sombra del talego, con ni un euro (y esto es lo más sangrante) regresando arrepentido al redil de donde nunca debió salir, pues no puede uno por menos que pensar que nuestras leyes las han redactado los lobos, no los corderos, para defensa y cuidado de los lobos, no de los corderos.

         Bien está, lo digo de corazón, bien está que si alguien ha cometido un error en su vida, se le ayude a levantarse, se le consuele en su congoja, se le ofrezca comprensión y respeto en la desdicha por parte de la sociedad en general, de los poderes públicos en concreto. ¡Pero es que nos hemos pasado tropecientos años luz!

         Aquí no es que les ayudemos, consolemos, comprendamos y repetemos, no; es que les damos angulas en nochevieja, les ponemos piscinitas cubiertas, les animanos con televisores de plasma (ni que decir tiene que cada artículo lleva su comisioncita para el espabiladillo-de-turno-ya-sabemos-quién-es) y no nos ofrecemos para que nos den por saco en vis-a-vis por la cuestión de que las almorranas pondrían el grito en el cielo.

        Había puesto, yo, digo, había puesto muchas esperanzas en el nuevo Gobierno, tanto para hacer frente a este asunto en particular como para tratar esta pavorosa crisis en que ha degenerado el resfriadillo zapatero. Y, ¿saben qué les digo?

         Se lo voy a decir de todas formas, que hoy estoy de buenas: pues que como este tío no cambie, ¡nos hundimos!

        En confianza, ya me lo olí cuando en la toma de posesión soltó aquella gilipollada de que siempre respetaría a su antecesor porque éste había tenido el honor de ser Presidente de la nación.

        MAL.

        El respeto, señor mío, se gana; no es algo que le pongan a uno con el cargo. Personas hay que trabajan de basureros, de médicos, de putas, de camioneros y, ¡fijense!, hasta de políticos que son mucho más respetables que quien hizo y deshizo al antojo de sus pocas luces abriéndonos con ello la puerta al ridículo, al paro, al hambre y a la desesperanza. Pájaro, dicho también sea, que sólo es merecedor del desprecio, de la bronca y, ni que decir tiene, de una muy detallada intervención de las cuentas públicas en el periodo en que estuvo decidiendo su quiebra y derroche.

Vale

(octava real XVIII: La rata del Santander)

En la trampa una rata con toga
ha caído con todo el equipo,
rata es que gusta estar en boga,
deleznable vil y siniestro tipo;
las perras son para él la droga
como el mármol era para Lisipo;
properó a costa de Santander,
USA y de donde fuera menester.

Incluyendo fosas donde descansaban muertos.

La verdad: me engañó. Le admiré cuando luchaba contra ETA; luego me mosqueó cuando se lanzó de lleno y a brazo partido contra el crimen de estado.

Era como un niño. Yo, que digo que era como un niño. El niño, o como el niño, así de inocente, era yo.

Y, mientras, los guardias civiles allá arriba muriendo, sembrando de despojos gloriosos los cementerios de España, dejando huérfanos y viudas, olvidados hoy, a sus asesinos en la calle para escarnio de todos nosotros.

Y este tío, enriqueciéndose en contra del espíritu de las Leyes. Que él tan bien debería conocer.

Para contactar:

elindependientedigital.es@gmail.com

(Se guardará el anonimato de quien así lo exprese)

 

 

 
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